Todo lo que no sabes sobre Iraq

Iraq es un país artificial nacido del tiralíneas empleado en los acuerdos entre Reino Unido y Francia para trocear el Imperio Otomano, tal como se hizo en Europa con el Imperio Austrohúngaro.

Los británicos agruparon dentro de lo que hoy conocemos por Iraq a las provincias de Mosul, Bagdad y Basora. El nuevo país nació convertido en un puzzle étnico. En el norte montañoso la población era principalmente kurda, que no son árabes pero son musulmanes sunitas. En el centro la población principalmente era árabe suní. Y en el sur la población era árabe pero musulmana shií (chiita, según la RAE).

En el nuevo reparto de Oriente Medio los británicos convirtieron a Iraq en una monarquía. Y para ello se sirvieron de una dinastía sin reino: Los hachemíes. Descendientes del Profeta, habían gobernado desde el siglo X la región de la península arábiga que comprende La Meca y Medina. Sin embargo la región de Hiyaz fue invadida en 1924 por los Saud y anexionada a sus dominios para conformar la actual Arabia Saudita.

Los británicos no convirtieron a Iraq en una monarquía por capricho. Se encontraron con una fuerte oposición popular, por lo que decidieron ejercer el poder de forma indirecta. Colocaron entonces a Faisal I al frente de Iraq y a su hermano al frente de Jordania, otro país nacido del trazo de un tiralíneas británico sobre un mapa.

La principal oposición al poder británico provino de los kurdos al norte y de los shiítas al sur: Exactamente las dos regiones donde se encuentran los yacimientos petrolíferos. De hecho, la región de Mosul fue añadida a Iraq a última hora cuando se descubrió petróleo en ella. En la revuelta contra los británicos se distinguió Mohamed Al Sadr, ancestro de Muqtada Al Sadr. En otro paralelismo histórico la aviación británica empleó armas químicas contra los kurdos, táctica apoyada entonces en Londres por un tal Wiston Churchill.

En el juego de poder iraquí los árabes suníes, que eran y son en términos demográficos una minoría, terminaron aliándose con los británicos para prevenir el verse atrapados en una pinza entre kurdos y shiíes. Los británicos nutrieron entonces las filas del aparato burocrático con el que gobernaban Iraq con árabes suníes.

En 1958 un golpe de estado liderado por el coronel Qasim depuso al rey Faisal I. En 1963 un nuevo golpe de estado colocó al frente del país al coronel Arif, que murió tres años más tarde en un accidente de helicóptero. Al frente de Iraq fue colocado un hermano de Arif. Qasim y los hermanos Arif eran árabes suníes. Y ya el gobierno de Qasim tuvo que enfrentarse a revueltas kurdas en el norte del país.

El segundo presidente Arif fue depuesto a su vez por un golpe de estado dado por el partido Baaz, de corte laico y nacionalista árabe. En su seno fue ascendiendo un tal Saddam Hussein Abd al-Majid al-Tikriti que llegó a presidente del país en 1979.

Como anteriores gobernantes árabes sunníes Saddam Hussein tuvo que hacer frente a revueltas contra el régimen en el norte y el sur del país. Como hicieron los británicos en su momento la aviación iraquí usó armas químicas contar el pueblo kurdo. Por su parte llenó el aparato del estado de miembros de su clan, provenientes de la ciudad de Tikrit. Y se aseguró el apoyo de otros clanes sunníes repartiendo privilegios entre sus líderes, asegurándoles su posición a cambio de lealtad en un país sin sociedad civil.

En 1980 aprovenchando la debilidad interna del Irán revolucionario Saddam Hussein invadió el país vecino con el objetivo de expandir la exigua salida de Iraq al Golfo Pérsico. Sin embargo a pesar de su debilidad las fuerzas iraníes contuvieron el avance de las fuerzas iraquíes convirtiendo la guerra en un conflicto largo, estancado y sangriento.

La maquinaria de guerra iraquí fue nutrida con armamento de un sinfín de países. Tanto a EE.UU. como a la Unión Soviética les interesaba contener al Irán revolucionario. Los arsenales iraquíes se nutrieron de armamento soviético, chino, francés, alemán, brasileño, etc. El gobierno de Felipe González autorizó la exportación de helicópteros alemanes MBB Bö-105 ensamblados en España y de bombas de aviación fabricadas por Explosivos Alaveses (EXPAL). El gobierno de Ronald Reagan se vio impedido de exportar armamento a Iraq por el bloqueo del Congreso en manos del Partido Demócrata. Iraq sólo pudo obtener de EE.UU. helicópteros Bell 206 y Bell 214ST. Al parecer los Bell 206 fueron exportados como “material agrícola” para tareas de fumigación aérea. Desde EE.UU. se exportó también muestras de patógenos empleados en guerra biológica.

La guerra con Irán terminó en 1988 sin que produjera alteración alguna en las fronteras de Iraq. Con la economía del país arruinada y la infraestructura petrolera del sur del país dañada, tres años más tarde Saddam Hussein invadió el pequeño emirato de Kuwait con la intención de apoderarse de sus reservas de petróleo y obtener la salida amplia al Golfo Pérsico que no obtuvo con la invasión de Irán.

Las fuerzas iraquíes fueron expulsadas de Iraq tras una campaña intensiva de bombardeos aéreos que arrasó la infraestructura industrial de Iraq. La ofensiva terrestre se encontró con una desbandada generalizada de las fuerzas iraquíes de Kuwait y fue paralizada por orden de Washington para prevenir que el grueso de las fuerzas iraquíes fuera destruido. En la zona shií del país estalló una revuelta contra el régimen de Saddam Hussein pero las fuerzas aliadas que habían liberado Kuwait no intervinieron. Al gobierno de EE.UU. de aquel entonces no le interesó un cambio de status quo en la zona.

Dos porciones de Iraq (“no-fly zones”) fueron vedadas a la fuerza aérea iraquí y una fuerza conjunta británico-estadounidense se encargó de vigilarlas. Francia participó en la misión sólo hasta 1998. Las fuerzas insurgentes kurdas del norte del país aprovecharon para establecer una autonomía de facto en la región que aún perdura.

Después de la guerra el país fue sometido a un embargo internacional y a inspecciones por parte de la ONU. A pesar de que se sospechara del papel de empresas bielorrusias, serbobosnias, serbias y chinas en la exportación de material militar a Iraq las fuerzas armadas iraquíes nunca se recuperaron de la destrucción sufrida en 1991.

[Continuará]

Apuntes sobre la liberación de rehenes en Colombia

Ayer leí por la mañana len El País una crónica sobre la liberación de los rehenes en manos de la FARC:

Dos helicópteros rusos M-I pintados de blanco y rojo se internaron en las selvas de Tomachipán (Guaviare), a 72 kilómetros de San José. Uno de ellos aterrizó en medio de una patrulla guerrillera. El desasosiego invadió a cada uno de los 15 rehenes cuando vieron los aparatos entre los árboles. Pensaban que podía tratarse de un helicóptero de la Cruz Roja, de una misión humanitaria internacional bajo supervisión suiza o francesa, pero se sumieron en lo peor.

Enseguida envié un aviso de correción. “M-I” es un error. Pero como siempre pasa con ElPaís.es ni dieron señales de vida ni corrigieron el error. No sé para qué existe la opción “Corrección” en cada noticia cuando jamás hacen caso a los lectores que les avisamos de las pifias. Cualquiera que dedicara unos segundos a buscar en Internet sabría que los helicópteros rusos que poseen las fuerzas armadas colombianas son del modelo Mil Mi-17. La mención a que los helicópteros usados en la operación habían sido pintados de rojo y blanco me recordó al culebrón informativo en la televisión venezolana durante la pasada Navidad sobre la liberación de rehenes en manos de la FARC. En aquel entonces el gobierno de Venezuela realizó labores de intermediación y envió a Colombia helicópteros pintados de esta guisa.

Puede que a alguno le haya extrañado encontrar entre la lista de liberados a tres ciudadanos estadounidenses: Thomas Howes, Keith Stansell y Marc Gonsalves. Los tres eran empleados de California Microwave Systems, una subsidiaria de la corporación Northrop Grumman y llevaban cinco años en poder de las FARC. En Colombia trabajaban en misiones de vigilancia aérea bajo contrato del Departamento de Defensa estadounidense. La privatización del Plan Colombia llegó mucho antes que el revuelo mediático sobre el papel de las empresas militares privadas en la ocupación de Saddam. Como contaba Mark Bowden, el autor de Blackhawk Down, allá por el verano de 2001. Antes del 11-S, cuando sólo unos pocos frikis estábamos pendientes de cosas así.

Concluyo recomendándoles la serie de artículos sobre el conflicto colombiano elaborados por David Bierain para ADN. David es de los que cuando aborda un asunto se mete en la cocina. Y en este caso estuvo en la selva con las FARC.