Se equivocaba el halcón, se equivocaba

Decía el otro día que me resultaba evidente la diferencia de calidad entre las obras de autores en inglés sobre terrorismo, yihadismo y Al Qaeda y las obras publicadas por autores españoles. Quizá quedó todo muy en abstracto y aquella entrada de mi blog no recibió ningún comentario. Así que hoy traigo un ejemplo para que vean de lo que hablaba.

Retomando los libros pendientes, en estos días para mí desconectado de la blogosfera, me encontré con “Al Qaeda. Raíces y metas del terror global” de Alfonso Merlos, del que la contraportada del libro dice entre otras cosas que es periodista de la COPE. En la introducción del libro tenemos ya en su tercer párrafo una declaración de intenciones:

“Pero más grave es que haya poderes políticos que dejen un lado la transparencia, la firmeza y la aplicación contundente de la ley para apostar por el oscurantismo, la debilidad, la dejación, la inacción, la indulgencia y el apaciguamiento con quienes participan directa o indirectamente del negocio del terror. Más lamentable es que haya quienes vean en la ausencia de atentados con víctimas mortales un cambio en la dinámica, en la táctica o en las metas estratégicas de las organizaciones terroristas. Ese enfoque irresponsable implica no sólo infravalorar las campañas de extorsión, chantaje, intimidación y amedrentamiento que siguen su curso con el consecuente daño físico y psicológico que lleva aparejado sino algo mucho más insportable, menoscabar el perjuicio y la humillación que padecen las víctimas de esa violencia selectiva que socava los cimientos de las sociedades abiertas”.

Digo yo, ¿realmente hay que darle tantas vueltas y ser tan rebuscado para acusar al gobierno de Rodríguez Zapatero de debilidad ante el terrorismo? Podríamos creer que el autor se había comprometido a entregar un cierto número de páginas al editor, de ahí que prefiriera un texto tan inflado. Nótese la enumeración de sustantivos. Pero ya puestos a criticar al gobierno español actual, ¿por qué no decir algo claro, conciso y que cabría perfectamente en una pancarta? “ZP es amigo de los terroristas” o algo aún más breve que quepa en una pancarta: “zETAp”.

Seguimos leyendo y pasamos al siguiente párrafo.

“Resulta alarmante que altos responsables políticos y de seguridad de democracias liberales, lejos de adoptar una sana estrategia anticipatoria, descarten la colaboración táctica y la alianza de intereses entre organizaciones subestatales con agendas distintas y proyectos estratégicos dispares pero con enemigos comunes y vías para conseguir sus objetivos similares. Más aún cuando este tipo de sinergia que hoy estamos percibiendo con total nitidez entre nacionalistas laicos y neosalafistas yihadistas es la que está contribuyendo a desangrar Iraq y a impedir que la democracia se abra paso en Oriente Medio.”

¡Ahí estamos! La alianza entre la insurgencia iraquí laica y nacionalista con la de tipo yihadista ha de llevarnos necesariamente a creer en una pista etarra en el 11-M. ¡Si es que no se puede decir más claro! Y hablando de claridad, no me digan que no sienten un gloriosa epifanía al leer frases como esta (pág.23):

“La organización ha diseñado un espacio de batalla acorde con sus capacidades y ha explotado con notable éxito el trabajo de unidades terroristas dispersas en un sistema policéntrico y polimorfo, con vocación netamente centrifugista, con multiplicidad de liderazgos y polos de poder y con una alarmante e innegociable compenetración ideológica”

Imagine el resto. En fin, que esto me anima a escribir mi libro. En este país se publica cualquier cosa.

Un día juancarlista lo tiene cualquiera

Oía tanto la palabra “fascista” en boca de los estudiantes de ultraizquierda de mi universidad que terminé comprando “El fascismo” de Stanley G. Payne, del que Alianza Editorial ha sacado hace no mucha una nueva edición. Eran los tiempos de las manifestaciones contra la Ley Orgánica de Universidades y la invasión de Iraq . Según ellos fascistas eran todos los que no pertenecíamos a alguno de sus grupúsculos totalitarios de inspiración marxista. Terminé harto del uso del término como insulto. Posiblemente la mayoría de los que lo empleaban hubieran sido capaces de definir el fascismo si alguien se lo hubieran pedido.

Hugo Chávez ha llamado fascista a José María Aznar en la XVIIª Cumbre Iberoamericana celebrada en Santiago de Chile. Y mientras el presidente del gobierno español tenía el uso de la palabra, que estaba empleando para defender a Aznar, Chávez lo ha interrumpido. Esa es otra cosa que no aguanto. A esto el rey ha intervenido mandando a callar a Chávez. ¿Y qué quieren que les diga? Si la cosa ha quedado en eso, me parece estupendo. De momento el resultado es más que curioso:

-Aznar llama por teléfono al Rey y Zapatero para agradecerles su apoyo.

-Barcepundit dice que “Zapatero ha estado bien, por una vez” y “muy mal el PP, por lo menos la reacción de Gabriel Elorriaga que acabo de ver por televisión“.

Tres películas a tener en cuenta

Últimamente incluso cuando desconecto veo películas sobre los temas que trato en este blog. Hace poco vi la superficial “Un corazón indomable” y pronto les tocará a “Paradise Now” y “Camino a Guantánamo”. Tanto monotematismo no sé si podría ser considerado síntoma de algún tipo de obsesión. Empiezo a notar los efectos secundarios, que me hacen sentir como el capitán Willard río arriba. Pero de eso hablamos otro día.

Sin conocer su calidad a priori mantengo en el radar a tres películas:

“La sombra del reino”.

Así es cómo han titulado “The Kingdom” en España. La película cuenta las peripecias de unos agentes del FBI que van a Arabia Saudita a investigar sobre el terreno un ataque terrorista en el que han muerto un buen número de occidentales. Cuando llegan allí se encuentran con que las autoridades saudíes no colaboran todo lo que se podía esperar de un país aliado… Tiene todo el aspecto de ser la versión hollywoodiense de Syriana pero con tiros, explosiones y un reparto de papeles de buenos y malos como Dios manda.

“Charlie Wilson’s War”.

La guerra de Afganistán y el papel de EE.UU. en ella han marcaron la posguerra fría de una forma que nadie que se vio envuelta en ella previó. Así que Hollywood ha abordado el tema pero dándole un toque de comedia al asunto, contando las peripecias realesde un peculiar congresista demócrata que buscó todos los atajos posibles para financiar a los muyahidines afganos.

“O, Jerusalén”

Tengo la impresión que el libro lleva en mi casa desde siempre. Lo leí en los últimos años de la EGB, y creo que la edición era del setenta y poco. Ahora han hecho una película con todo el aspecto de coproducción europea, eso es un elenco multinacional y carencias en ese tono épico que casi sólo Hollywood consigue.

Perdidos

Resulta evidente que llevo una temporada alejado de este blog. Sigo dependiendo de la wifi de algún vecino para navegar por Internet y el baño es el único sitio de la casa donde se puede hacer sin constantes interrupciones. Eso ha tenido en cierta manera para mí un efecto beneficioso. En vez de dedicar horas a navegar por Internet y recabar pequeños pedazos de información estoy dedicándome a leer libros en la tranquilidad de mi habitación. La diferencia de profundidades y el distinto ritmo de asimilación es significativo. Navegar por Internet o leer libros da como resultado blogs muy diferentes. Y te hace descubrir que ciertas cuestiones que están presentes día a día en las noticias o en los blogs no son realmente como las cuentan. Quiero decir, ¿cuántas personas han dedicado realmente tiempo a informarse sobre la guerra de Afganistán, la vida de Bin Laden y los orígenes de la yihad global contemporánea? En cambio, ¿cuántas veces nos encontramos referencias a estos temas en las noticias, columnas de opinión y blogs?

Otra cuestión es que procuro leer a autores británicos o estadounidenses. Y tras devorar recientemente varios libros en inglés y luego pasar a autores españoles cuyas obras tenía cogiendo polvo hace tiempo uno nota una diferencia abismal en los contenidos. Como ya he dicho aquí otras veces ser el primero en acaparar un nicho del mercado académico en España es un chollo si te desenvuelves en inglés y manejas ciertos contactos. Una vez alcanzado el estatus de máximo experto español en la materia se alcanza un monopolio de facto en la publicación de obras y en la asistencia a saraos de todo tipo. Por no hablar de la aparición en España de expertos de última hora al calor de la demanda de información sobre asuntos como el terrorismo yihadista. Con todo esto quiero decir que han pasado seis años desde el 11-S, hemos sufrido una avalancha de libros en la sección de novedades de las librerías y el marco de análisis subyacente es un nacionalcatolicismo a veces nada sutil. Con todo, va a resultar que el autor español más lúcido sea Jorge Verstrynge y su “La guerra periférica y el Islam revolucionario”.

Estos días ando leyendo a ratos “On The Road to Kandahar” de Jason Burke, autor de uno de los libros más desmitificadores sobre Al Qaeda. Y no me resisto a copiar aquí varios párrafos enteros que referidos a EE.UU. y Reino Unido bien pueden aplicarse a España.

“While in Pakistan and Afghanistan I had been ignorant of what was being said about Islamic militancy in Britain and America. On my return I was stunned to find that what I felt strongly was a completely erroneous idea of the nature of al-Qaeda had established itself as the conventional wisdowm. Al-Qaeda was seen as a monolithic organization, much like traditional terrorist grops from the 1960s and 70s, with a defined hierarchy, members, cadres, and operatives around the world. […] [A]nd Bin Laden was almost universally depicted as a James Bond style villain sitting in a cave with a bank of computers orchestrating a global campaign of violence. More generally, terrorism, or at least its ‘Muslim’ variety, was often depicted as an act of irrational rage or a visceral hate of wealth and freedom and an integral part of a plan to conquer the world. Clearly, the implications was, there was little point in looking for ‘root causes’ and anyone who did so was ‘soft’. […]

This package of ideas, the ‘hard’ counter-terrorism discourse, dominated the debate for a variety of reasons. First, its reflected the sympathies of those formulating strategy in White House and those who elected them, resonating broadly wtih a culture that stressed individual agency and industry over ‘society’ and ‘environment’ as determinants of behaviour, success, failure and histoy. Second, it was favoured by the overwhelmingly conservative defence establishment and security industry in America, in Europe and round the world. […] A third reason for the dominance of the right-wing paradigm was its overwhelming popularity among unsavoury govermnet around the world. For governments such as those of Algeria, Uzbekistan, the Philippines and Russia, attribuing long-running local insurgencies to al-Qaeda, the newly discovered international bogeyman, was extremely useful, simultaneously releasing a flood of diplomatic, military and financial aid from Washington while also obscuring the role that their own corruption, nepotism, repression and missmanagement had played in fomenting violence. A fourth factor was the broad complicity of the media in both the UK and the USA. With a few exceptions, journalists were, trough ignorance, deference of laziness, hapyy to accpet what politicians and ‘security experts’ said and, pleased to have found a new and snappy label for the otherwise rather opaque new threat, were content to blame pretty much any attack anywhere in the world on ‘al-Qaeda’. And a final reason for the dominance of the right-wing discourse was the weakness of the left’s response which varied from facile anti-Americanism to a reliance on broad liberal theories that lacked rigour and clarity. In addition, there were very few voices on the left, or even in the centre, who could talk with the authority and certainty of their oponents”

Y ahora si me lo permiten, volveré a mi encierro ascético.

Jaque mate

Esta semana se ha hecho pública la sentencia del macrojuicio del 11-M. Los medios de comunicación y los blogs de izquierda han reaccionado en tromba utilizando la sentencia como un palo con el que sacudir al Partido Popular. Ganas no faltan habiendo presenciado como todo este asunto ha desvelado la verdadera faz de la derecha española y sus brazos mediáticos. Pero cabe preguntarse si es lícito alegrarse por algo que tenga que ver con el 11-M.

El asunto me toca en lo personal porque el asco y la rabia me llevó en el verano de 2005 a darle réplica a los disparatados artículos de un tal Luis del Pino en el panfleto digital de Federico Jiménez Losantos. La tarea resultó pronto ingente para una sola persona. Pero pronto nos fuimos conociendo en Internet un grupo de personas de formaciones académicas y orígenes diversos pero con iguales motivaciones. Cada uno, desde su campo de especialidad, encontraba escandaloso las mentiras que se estaban publicando sobre el 11-M. Nació así el blog coletivo DesiertosLejanos.com, donde un servidor publicó una serie inconclusa bajo el pseudónimo de Issa al Isbani. Tiene gracia el asunto, pero antes de un mes el siniestro Losantos nos nombró en su programa diciendo que la nuestra era una página obra de Fernando Moraleda con el objetivo de insultar al PP. Como para fiarse de cualquier otra información que salga de boca del presunto periodista.

Junto con el blog de El Peón Gris, Desiertos Lejanos se convirtió en baluarte del sentido común y el escepticismo frente a una pandilla de desalmados dispuestos a comerciar con el dolor y desconcierto de los familiares de las víctimas. ¿Cuánto dinero se habrá embolsado el tal Luis del Pino haciendo de tonto útil para el periodista jeta de turno? ¿Cuánta víctimas habrán sufrido sin necesidad angustia y dolor mientras una pandilla de hijos de la gran puta les decían que los responsables del 11-M eran españoles y estaban en la calle?

Yo sólo espero que todos aquellos que han sido objetos de calumnias acudan al juzgado y sean resarcidos. Ojalá en este país llamar prevaricador o terrorista a alguien no siga saliendo gratis. Ojalá todos esos tontos útiles que han estado dando el coñazo a parientes y amigos con las teorías de la conspiración sean ahora el hazmerreir de sus conocidos.

Ojalá vivamos todos en paz, sabiendo a pesar de todo que no será así. Nos esperan en el futuro más 11-M y 7-J. Fuera de España estudian al pensador más brillante de Al Qaeda, que tiene nacionalidad española y propugnaba redes terroristas distribuidas y sin líderes, mientras aquí nos inventamos la inexistente figura jurídica del “autor intelectual” para seguir enredados en discusiones estériles. El que avisa no es traidor.