Despachos desde el frente (9)

Vuelvo a Madrid y vuelvo a la rutina. Gracias a los que leyeron entre líneas y gracias a David de El Alijar por desviarse un momento de su camino y escuchar conmigo a Johnny Cash.

Tras estar unos días desconectado me he perdido las polémicas sobre el desfile del 12 de octubre,el discurso de Mariano I de España, los pitos al presidente del gobierno durante la ofrenda a los caídos, la consulta de Ibarretxe, los bombardeos turcos del Kurdistán iraquí y no sé cuántas cosas más.

Pero yo como siempre, ando a otra cosa. La noticia del día para mí es la que cuenta Público: El Piracy Reporting Centre del International Maritime Bureau anuncia un incremento de los ataques piratas en los primeros nueve meses del año. Tras las costas de Somalia las aguas de Nigeria, país de donde procede el 25% del petróleo y gas importados por España, son la zona del mundo donde más ataques de piratería se cometen. Recordemos una vez más como el perfil de la costa africana de Mauritania a Guinea Ecuatorial constituye un arco de inseguridad para España. Pero todos tranquilos. El Servicio Marítimo de la Guardia Civil ha incorporado a su flota un viejo pesquero japonés careciendo personal cualificado para comandarlo.

Dudo que los lectores de este blog hayan quedado desinformados durante mi ausencia. La blogosfera española de asuntos de seguridad y defensa crece y crece. Entre los últimos en incorporarse está Blimdablog, cuyo autor dice ser un humilde agricultor afgano pero al que conocemos por su ya clásica página sobra los blindados de la Infantería de Marina española. Se agredece contar con alguien capaz de aportar un punto de vista técnico a estos temas. Como ejemplo les recomiendo Los siete pecados capitales del BMR, que es el vehículo con el que los soldados españoles patrullan por Kosovo, Líbano y Afganistán.

Y también hay que darle la bienvenida a los blogs que recomiendo a “En pie de guerra” de David Beriain, reportero de guerra del diario gratuito ADN. Mi primera referencia al blog de David no fue muy positiva. Escribía crónicas que narraban las patrullas estadounidenses por las calles de los suburbios de Bagdad. Y para quienes conocemos la situación allí lo que contaba el blog sonaba familiar y estereotipado. Pero con las semanas David le ha cogido el pulso al blog y se ha metido en sitios de los que los periodistas españoles renunciaron a informar hace tiempo. Sobre lo que este blog trata normalmente recomiendo “Obreros y patrones de la guerra”, pero sin duda de lo hasta ahora publicado destaca por encima de todo los cuatro capítulos de “La batalla perdida de Muqdadiyah”: I, II, III, y IV . David, al contrario que la mayoría de periodistas al uso, se mete de lleno en la guerra y entiende lo que ve. Cuando un blog alcanza ese nivel así uno sólo puede sentir envidia cochina.

Y hablando de blogs, se acerca la segunda edición del fin de semana de la blogosfera en Extremadura: La segunda edición de las jornadas eFindex, que volverán a tener lugar en el Complejo San Francisco de Cáceres los días 2, 3, y 4 de noviembre. Este año las jornadas vuelven a dar un salto hacia el futuro, integrando las tecnologías móviles y rompiendo los esquemas cerrados de este tipo de eventos con una mesa abierta.

Hurt

No es domingo pero me apunto a la costumbre de colgar un vídeo musical en fin de semana.

Hoy las circunstancias obligan. He dejado el blog preparado para que estas líneas se publiquen mientras yo estoy viajando lejos de Madrid obligado por las circunstancias. Tenía algo preparado para la ocasión pero ahora me resulta inapropiado. Hubo un tiempo en que no tuve inconveniente en escribir aquí sobre asuntos personales. Pero de eso hace tanto que resultaría extraño o chirriante ponerme a contar batallitas personales. Así que prefiero que sean otros los que hablen por mí.

Johnny Cash versiona a Nine Inch Nails y lo hace de una forma tan sublime que cuando Trent Reznor lo vio por primera vez sintió que la canción ya no le pertenecía.

Bin Laden y los mitos necesarios

El 11-S muchas personas de izquierda se enfrentaron ante un dilema moral. Sus más elementales instintos humanos les hicieron horrorizarse ante un acto pavoroso del que se decía, calculando el número de trabajadores de las Torres Gemelas, había causado decenas de miles de víctimas. ¿Cómo no sentir horror y asco ante la muerte y la destrucción? ¿Cómo no sentir empatía con los ciudadanos de la única hiperpotencia global? ¿Cómo no condenar un acto cometido presumiblemente por aquellos a quienes hasta el momento se tenían por campeones de los débiles y abanderados del antimperialismo?

Muchas de aquellas personas de izquierda sintieron revolverse sus entrañas. Se sentían incapaces de sentir conmiseración por las víctimas y asco por los verdugos. La realidad les resultaba insoportable. Poco a poco en su cabeza se fue abriendo paso una terrible necesidad de reordenar la realidad. Aquellos ejecutivos estadounidenses bien trajeados que se alejaban de la Zona Cero cubiertos de polvo y cenizas no podían ser víctimas dignas de afecto. Aquellas mujeres que mostraban una foto de un familiar y miraban a la cámara preguntando si alguien había visto a sus seres queridos pero sin terminar la frase al romper a llorar no podían ser objeto de pena. Los estadounidenses no eran dignos de recibir el status de víctima. La muerte de miles de ellos no podía ser un acto que lamentar.

Y así se abrió paso una idea. Todo debía ser mentira. Un acto tan brutal y espeluznante que nos obligaba a sentirnos neoyorkinos también nosotros aquel día sólo podía ser una maniobra deliberada de poderes ocultos en la sombra. Un criminal del calibre de Bin Laden sólo podía ser agente a sueldo de Washington. El 11-S debía ser sin duda una operación clandestina de la CIA o del mismísimo Mossad, un plan perfectamente articulado por los más implacables halcones neocón de la administración Bush.

Miles de personas de izquierda respiraron entonces aliviadas en todo el mundo. Habían encontrado por fin poderosas razones para no participar en el horror y la conmoción generalizada. En el peor de los casos, se dijeron, si el tal Osama Bin Laden existía sólo estaba haciéndole pagar a EE.UU. por todos sus desmanes en el mundo. Miles de personas de izquierda volvieron a mirar otra vez a sus televisores, y mientras el resto del mundo miraba con horror y costernación las mismas imágenes ellos no sintieron nada.

Hoy en radiocable.com me han entrevistado. Hablé de la guerra de Afganistán en los años ochenta, el papel de Bin Laden en ella y el origen de la yihad global. Desmontando el mito de “Bin Laden fue agente de la CIA” salió un titular: “Bin Laden no necesitaba los cheques de la CIA para llegar a fin de mes”.

Afganistán, una verdad incómoda para el gobierno

España mantiene tropas en Afganistán como parte de la Internacional Security Assistance Force, una fuerza multinacional creada bajo mandato de la ONU en diciembre de 2001 y liderada por la OTAN desde noviembre de 2003.

En la ISAF se integraron aquellos países que no quisieron participar en la Operación “Enduring Freedom” combatiendo a los talibán y prefirieron darle un perfil de misión de ayuda humanitaria a su participación militar en Afganistán. En un principio la ISAF sólo se desplegó en torno a Kabul pero actualmente cubre todo el país, dividido en cinco mando regionales. A excepción del que se asienta en Kabul cada mando regional comprende varios Equipos de Reconstrucción Provincial (PRT en inglés).

Las tropas españoles en Afganistán están desplegadas en el área de operaciones del Mando Regional Oeste, actualmente liderado por Italia y con sede en la ciudad de Herat.

Informa la página web del Ministerio de Defensa español:

España lidera la Base de Apoyo Avanzada de Herat, aporta un Equipo de Reconstrucción Provincial en Qala i Naw y diverso personal, tanto en el Cuartel General del Mando Regional de Herat, liderado por Italia, como en el Cuartel General de ISAF en Kabul.

España en Afganistán

Un mapa con la distribución de los grupos étnicos en Afganistán revela que las zonas en torno a Herat y Qali i Naw son de población diversa y donde los pashtunes, el grupo étnico que ha sido siempre base social de los talibán, no son mayoría. Ello mantuvo durante bastante tiempo a la región de la dinámica de creciente violencia que han vivido las regiones fronterizas con Pakistán y de mayoría pashtún. Hasta ahora.

Sería largo explicar el por qué del auge de la campaña insurgente de los talibán pero sirvan algunas ideas:

-La concentración estadounidense y británica de esfuerzos, recursos, dinero y tropas en la invasión y consiguiente ocupación de Iraq dejó a Afganistán en segundo plano. A ello hay que sumar la escasa entidad de los contingentes de la ISAF. Más de 30 países la componen y la mayoría no llega a los 500 efectivos . (En el caso de Luxemburgo. Islandia y Suiza no llegan a la docena).

-La reacción al desplazamiento del poder de los pashtunes gilghazi, que lideraban el movimiento talibán, por otros grupos (pashtunes durranis, tayikos y uzbekos) ha sido

-Los planes de erradicación del cultivo de la adormidera, plagados de corrupción, que ha empobrecido a campesinos humildes sin otra alternativa económica.

-La existencia de una retaguardia segura al otro lado de la frontera con Pakistán y que coincide con las zonas de gobierno tribal donde el poder del estado pakistaní es testimonial.

En los últimos seis meses se han sucedido las noticias sobre repetidos incidentes armados entre las fuerzas gubernamentales y de la ISAF con grupos insurgentes en el área que operan las tropas españolas. Esas noticias han pasado por lo general desapercibidas en España debido en parte al desinterés de los medios y en parte a las restricciones impuestas por el Ministerio de Defensa español. Aún así, y a veces gracias a los medios de comunicación extranjeros, han ido llegando noticias que permitían deducir que grupos insurgentes talibán han empezado a operar en las provincias donde los soldados españoles están desplegados. Mientras los factores que antes enumerábamos no cambien sólo podemos deducir que los incidentes irán a más y que inevitablemente habrá más bajas españolas.

De lo inadecuado de los materiales con que cuentan los soldados españoles ya hemos hablado y seguiremos hablando. Hoy nos limitaremos a manejar cifras. El contingente español lo forman 690 militares que se reparten entre los siguientes lugares:

-Manas (Kirguistán), en una base aérea por donde pasan los militares y materiales que se desplazan por vía aérea entre Afganistán y España.

-Kabul, formando parte del cuartel general de la ISAF.

-Herat, formando parte del cuartel general del Mando Regional Oeste y en una Base de Apoyo Avanzado.

-Qala i Naw, formando el grueso de un Equipo de Reconstrucción Provincial.

Dejando a un lado a los militares en Manas y Kabul, podemos decir que las tropas españolas que operan “sobre el terreno” lo hacen principalmente en las provincia de Badghis y Herat. Aunque las noticias sobre la reciente muerte de dos soldados españoles en Afganistán en la provincia de Farah nos llevaría a añadir esa provincia al área de operaciones española. Consultando la información que ofrece la Wikipedia podemos conocer la extensión de las provincias afganas y compararla con las comunidades autónomas o provincias españolas como referencia.

La provincia de Badghis, bajo responsabilidad, española tiene 20.591 kilómetros cuadrados de extensión y una población aproximada de 300.000 habitantes. Esto la sitúa en extensión a medio camino entre el tamaño de Badajoz (21.766 km. cuadrados) y el de Cáceres (19.868 km. cuadrados), las dos provincias más extensas de España. Tomando la cifra teórica de 690 militares españoles sale un ratio de 29,84 kilómetros cuadrados y 435 civiles por soldado.

Las cuatro provincias bajo responsabilidad del Mando Regional Oeste (Farah, Herat, Badghis y Ghor) forman un territorio de 160.319 kilómetros cuadrados. Su equivalente sobre el mapa de España serían las comunidades autónomas de Castilla La Mancha, Aragón y Cataluña juntas (159.296 kilómetros cuadrados en conjunto). Ahora cojamos los datos que dicen que el Mando Regional Oeste cuenta con 2.000 efectivos y hagamos un cálculo. 2.000 soldados en una provincia de 159.296 kilómetros cuadrados suponen 80,1 kilómetros cuadrados por soldado.

Habría que considerar que del contigente total, por la naturaleza de su cometido, un buen número de militares (oficinistas, médicos, mecánicos, etc.) no salen a patrullar fusil en mano por las carreteras afganas. Algunos ni siquieran están en esas provincias (como los contingentes en Manas y Kabul). Basta decir que del contingente español de cerca de 700 soldados sólo una compañía (sobre la centena de soldados) es de fusileros.

Ahora hagamos una comparación con la fuerza multinacional en Kosovo, la KFOR. Kosovo tiene una superficie de 10.887 kilómetros cuadrados que podemos comparar con los 10.806 de la provincia de Valencia. Y la población la compone 200.000 personas. El total actual de tropas multinacionales de la KFOR es de 18.000 soldados aunque en su momento álgido hubo 50.000. La cifra actual nos da unos ratios de 0,60 kilómetros cuadrados por soldado y 11 civiles por soldado. Si tomamos el momento de mayor presencia militar multinacional en Kosovo ambos ratios serían 0,22 km. cuadrados/soldado y 4 civiles/soldado.

No hay que ser un genio de la contrainsurgencia para saber que las fuerzas destacadas en Afganistán son insuficientes. El comandante en jefe de la ISAF ya lo dijo hace poco. La situación en Afganistán empeora. Las tropas españolas están en una guerra. Señor presidente del gobierno, señor ministro de defensa ¿qué van a hacer?

El necesario debate sobre la privatización militar

John Robb apunta hoy que el necesario debate sobre la privatización militar ha sido sustituido por un ensañamiento de la prensa con Blackwater del que hemos llamado la atención aquí en España.

No hay duda que el incidente que dio pie a la polémica reciente habría sido tratado totalmente por los medios de comunicación de no haberse tratado de la “guardia pretoriana de Bush” (sic) y sus “pistoleros a sueldo” (sic) . Sin reporteros sobre el terreno las noticias se han confeccionado de oídas y acudiendo al cajón de los tópicos.

Robb enlaza a un artículo de Peter Singer (autor Corporate Warriors), en el que como decíamos aquí hace poco, todo lo malo que hay en torno a las empresas militares privadas en Iraq tiene que ver más con cómo EE.UU. ha gestionado la posguerra en Iraq que con la propia naturaleza de dichas empresas.

Quien crea que todo esto nos resulta ajeno termino de la misma manera que el otro día, planteando un dilema. Hasta ahora en España la protección de las embajadas en zona de guerra era misión del GEO (Grupo Especial de Operaciones) del Cuerpo Nacional de Policía. Su misión principal en el día a día es el rescate de rehenes (en atracos, medios de transporte, secuestros) y la detención de delincuentes peligrosos y armados. Con guerras civiles, estados colapsados y crisis continuas del mundo de la Posguerra Fría los GEO no dan abasto y a esas misiones han empezado a enviarse miembros de los GOES (Grupos Operativos Especiales de Seguridad). La cuestión es, ¿realmente se puede permitir el Cuerpo Nacional de Policía desviar de sus funciones principales a su principal unidad de élite? ¿Realmente es idónea la seguridad que proporcionan en zonas de guerra un puñado de policías con fusiles de asalto?

Una curiosidad final. El Mundo ilustra una noticia sobre Blackwater con una foto “curiosa” que ya en su momento reprodujo Público. Comparen con los contratistas que muestra Loopster.

Publicado en PMC

La lógica de la privatización militar

Hace años saltó la noticia de que se estaba estudiando la posibilidad de que la seguridad exterior de la Academia General Militar en Zaragoza fuera cometido de una empresa de seguridad privada. La noticia resultó chocante a muchos porque les costaba imaginar un cuartel lleno supuestamente de aguerridos soldados armados hasta los dientes custodiado por guardias jurados. La realidad es que la academia de Zaragoza se trata de un centro de educación superior, e imagino que en la mente de quien planteó tal posibilidad estaba la idea de que poco aprovechamiento podrían obtener los estudiantes de una academia que tuvieran además que hacer guardias nocturnas.

En reacciones a noticias como aquellas se reflejaba la imagen de unas fuerzas armadas provistas de abundante mano de obra barata que muchos se llevaron a su paso por la “mili” hace muchos años. La realidad actual es que tras el fin de la Guerra Fría a las fuerzas armadas de Occidente se aplicó lo que se llamaron los “dividendos de la paz”. En el U.S. Army de dieciséis divisiones de primera línea se disolvieron seis. En España se aplicó el llamado Plan NORTE (Nueva Organización del Ejército de Tierra). Entre los militares circuló la broma que tras su aplicación sólo restaba la ejecución del Plan SUR (Supresión de las Unidades Restantes). En el caso de España hubo además que tener en cuenta el proceso de profesionalización de las fuerzas armadas que se realizó sin el debido debate público.

Con un contingente humano en retroceso y más tarde profesional labores que para los quintos españoles fueron cotidianas durante la “mili” pasaron a ser externalizadas y desempeñadas por personal civil externo: Cocina, lavandería, limpieza, etc. La lógica de la privatización militar que cuando se habla de Empresas Militares Privadas causa tanto escándalo empezó a aplicarse en España hace años.

Quienes conozcan el mundo militar y el de la empresa privada sabrán que funcionan a ritmos complemente diferentes que en el caso del ámbito militar tienen que ver con el funcionamiento de la administración pública. Es lógico que la gestión de unos presupuestos públicos se hagan bajo los principios de la transparencia y la posibilidad de rendir cuentas. Tienen sentido cuando se aplican a programas complejos y multimillonarios. Pero la secuencia de convocatoria de concurso públicos, adjudicación y ejecución de unos presupuestos resulta inapropiado para situaciones donde se requiere actuar con rapidez.

El fenómeno ha tenido su auge con las misiones prolongadas en el exterior. ¿Tendría sentido que las fuerzas armadas se dotaran por ejemplo de enormes capacidades de proveer comidas a soldados en instalaciones semipermanentes? En un mundo donde surgen emergencias complejas hoy en ayer en el Congo y mañana en el Asia Central hay ciertas capacidades características de la misión y el entorno que las fuerzas armadas no pueden adquirir con inmediatez. Así España alquiló aviones de transporte ucraniano An-124 para llevar hasta Mozambique helicópteros que rescataron a las víctimas de unas colosales inundaciones. Fue un servicio necesario y puntual que no se habría haber llevado a cabo si la única opción era hacerlo con aviones en propiedad.

Pero el fenómeno de la privatización tiene otra vertiente aparte de las empresas que prestan servicios a las fuerza armadas y es el de empresas que prestan servicios de seguridad como es el caso de Blackwater en Iraq. Por mucho que la prensa tratara de presentar a los empleados de la empresa como “mercenarios” en realidad están en Iraq bajo contrato del Departamento de Estado realizando misiones de escolta VIP. Eso sí, bajo las peculiares condiciones de Iraq. Lo que no deja de ser, en otro grado de magnitud, una constante del mundo de la Posguerra Fría. Diplomáticos, empresarios, periodistas, ONG y demás actores internacionales operan en multitud de países donde la capacidad del estado para proveer seguridad está seriamente limitada. No se trata únicamente de países en guerra o estados colapsados. Conviven en muchos casos una economía conectada a los mercados globales y zonas sin ley. Intervienen entonces compañías privadas que proporcionan seguridad a personas o instalaciones.

Hay todo un debate a las lagunas legales en las que las Empresas Militares Privadas se mueven. Pero habiendo estudiado el caso de Sierra Leona lanzo una pregunta. ¿Qué es preferible? ¿Que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidos apruebe una intervención militar en un país para parar un genocidio que tarda meses en concretarse y que resulte eficaz sólo a medias por la ineptitud de los cascos azules envueltos? ¿O que una vez aprobada la resolución con el mismo dinero se saque a concurso una intervención a realizar por empresas militares privadas que tarde semanas? Ejemplos de lo primero hay a patadas. Está por ver quién se atreve a probar con lo segundo.

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