Hace unos años un militar español se lamentaba en la revista Defensa de la reducción en España de unidades de montaña. Según el militar no se debiera olvidar que las principales avances de tropas extranjeras hacia el territorio peninsular español había sido por los Pirineos. España ya formaba parte de la entonces llamada CEE y este señor aún temía una invasión francesa. Algo de eso queda en la mentalidad de quiénes organizan nuestra defensa nacional.
Si uno mira la organización del Ejército de Tierra se encontrará, dejando aparte las unidades de las plazas africanas y archipiélagos, con cuatro brigadas sobre vehículos acorazados de diverso tipo y cuatro brigadas ligeras. El espectro de fuerzas va desde carros de combate de 70 toneladas a soldados a pie. ¿De quién nos defienden los primeros? ¿Hasta dónde se transportarán a los segundos para combatir en qué circunstancias? La realidad de nuestras fuerzas armadas, dejando otra vez la defensa de la soberanía de los territorios “extrapeninsulares”, es la realización de misiones de paz en lugares remotos. Ni nuestros soldados en sus bestias de 70 toneladas reviven las batallas acorazadas de Kursk o el Sinaí, ni caminan a pie con la impedimenta al hombre tal cual lo hacían las mulas de Mario. Sus misiones actuales y reales les obligan a patrullar carreteras y caminos en vehículos de ruedas. ¿Son estos los adecuados y convenientes? En El Tirador Solitario dan una respuesta.
P.S.: Feliz 470º aniversario a todos los que tenemos a San Juan Nepomuceno por patrón.

Hace exactamente dos años, el 14 de febrero de 2005, moría asesinado el primer ministro libanés 