El golpe de estado en Tailandia me pilló de vacaciones e incomunicado. Nada de medios de comunicación, nada de blogosfera. Las impresiones de aquellos días las recogieron Moeh en Guerra y Paz (I, II y III) y Francisco Polo en Cosas de la Diplomacia.
Cuando me enteré el asunto me cogió por sorpresa. ¿Un golpe de estado? El dato que tenía en mente de Tailandia es que en el sur del país, de mayoría musulmana, hay un conflicto armado con un movimiento insurgente musulmán.
La ecuación resulta a primera vista típica: Los belicosos e incivilizados musulmanes montando quilombo, que dirían en Argentina. Y como resulta también típico, la situación analizado de cerca resulta más compleja. John Robb en su blog Global Guerrillas ofrecía el pasado domingo un par de enlaces interesantes.
Joseph Chinyong Liow en “International Jihad and Muslim Radicalism in Thailand? Toward an Alternative Interpretation” (2 de julio 2006) sostiene que más que un conflicto siguiendo los parámetros del yihadismo internacional se trata de un caso de nacionalismo separatista (malayo, en este caso).
John M. Glionna cuenta en Los Angeles Times (1 de octubre 2006) como la insurgencia musulmana sigue un modelo de “resistencia sin líderes” y ataques coordinados (swarming)
Merece rescatar también cómo John Robb nos contaba el pasado 19 de noviembre de 2005 en Global Guerrillas el uso de teléfonos móviles para detonar bombas por parte de los insurgentes musulmantes.
Lo triste es que siempre vendrá a alguien a contarnos que el Islam es el origen de todo. O que es imposible que un grupo de lumpenproletarios musulmanes sin apoyo externo organicen atentados terroristas complejos.
Tailandia, tan distinta y distante.

A mi no se me había pasado ni por la cabeza…ven fantasmas por todos lados…