Negociar con ETA (II): Las preguntas quedan

Me encuentro hoy sábado con el atentado de ETA en la terminal T-4 del aeropuerto de Barajas. Llevaba días dándole vueltas a la segunda parte de mi valoración sobre las negociación con ETA. He tendido que cambiar de planes y la reseña de dos libros sobre Iraq habrá de esperar. La actualidad obliga. Pero creo que lo sucedido no cambiará mucho de lo que tenía pensado escribir.

Me suelo perder con los políticos y opinadores profesionales diciendo y contradiciendo. Sus palabras me parecen sólo ruido. Si una negociación de este tipo sólo se puede llevar a cabo de forma discreta sólo podemos sacar conclusiones de las declaraciones oficiales y acciones públicas de unos y otros. Y en este último intento de negociar con ETA han sobrado palabras y han faltado acciones ante las que poder tomar una postura.

La cuestión fundamental de este último intento de negociación con ETA es el escaso margen de maniobra con el que ha contado el gobierno. La derecha mediática ha tocado a degüello cuando en noviembre de 1998 saludó “otro valiente paso de Aznar hacia la paz”, pedía “grandeza de miras” y miraba a Irlanda como un “espejo para España”. Los políticos del PP, por su parte, hablaban de la “generosidad” que estaban dispuestos a mostrar en sus negociaciones con el “Movimiento de Liberación Nacional Vasco”. Si no existieran las hemerotecas con ¿qué enésima reescritura de la historia nos habríamos encontrado? Es irónico en este sentido el debate sobre la memoria histórica. ¿A quién le causa sorpresa la existencia de un debate público sobre qué pasó en España tres cuartos de siglo si se pretende desvirtuar u ocultar lo que sucedió a ojos de todo hace menos de una década?

La hipocresía de la derecha en este y tantos asuntos podría ser una excusa para cerrar el debate aquí. Pero exclamar “¡y tú más!” me parece un recurso retórico intelectualmente perezoso. Lo que hiciera o dejara de hacer la derecha cuando gobernó es irrelevante para enfrentarnos a la cuestión moral de si es admisible que este gobierno democrático negocie con ETA.

[Continuará]