Cuando empecé a destripar las teorías conspiranoicas en agosto de 2005 la tarea me hacía sentir como Sísifo. Al fin y al cabo difamar y tergivesar los hecho siempre es más fácil que contrastar los datos. Un Friker Jiménez cualquiera no gasta ni una neurona en decir en su blog que en 1930 Franco fue abducido por un OVNI mientras hacía esquí acuático estando de vacaciones con su familia en Torrevieja. Pero quien quiera rebatirlo tendrá que averiguar dónde estuvo Franco en el verano de 1930. Y si quiere resultar contundente del todo habrá de comprobar si Torrevieja tenía en 1930 alguna infraestructura hotelera que le convirtiera en destino turístico o si el esquí acuático se practicaba en la España de los años 30 y concretamente en Torrevieja.
Afortunadamente la cadena de enlaces entre blogs y la coincidencia en foros políticos fue reuniendo a los escépticos ante las teorías conspiranoicas. El trabajo resultó entonces más llevadero. Primero fue el lanzamiento el viernes 26 de mayo de este año del blog colectivo Desiertos Lejanos, que fue el primer gran esfuerzo de demostrar las patrañas que se esconden en las teorías conspirativas sobre el 11-M. Si no es porque hablamos de una tragedia, el mayor atentado terrorista de la historia de la democracia española, uno entendería que el humor es la única manera de afrontar la conspiranoia y sus insufribles defensores.
Y mientras arreciaba la campaña mediática conspirativa la blogosfera reaccionaba desde ambas márgenes del espectro ideológico: Desde Nacho Escolar a Manel Gozalbo. Demostrando que no se trata de una cuestión ideológica, sino de mero sentido común.
Ahora el último paso. Abrir la conversación y el debate. El foro de Desiertos Lejanos.
Soy un renegado de la informática. Fui un friki en sus tiempos hasta que dejé el mundo esotérico de los ordenadores (dice la tercera ley de Clarke:“Cualquier tecnología suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”). Así que me dediqué a las ciencias sociales y me convertí en un usuario corriente y moliente de la informática. De ser el colega que ayudaba a los demás a cacharrear con sus ordenadores me convertí en el colega que pedía ayuda cuando el ordenador hacía algo demasiado raro.
En el viaje a Roma del septiembre pasado me compré por primera vez en años una revista informática para leer en el avión. Venía un largo artículo “móntate tú mismo un ordenador preparado para Windows Vista” donde se comentaba que para hacer funcionar decentemente al sustituto de Windows XP había que tirar la casa por la ventana. El concepto depuración de código parece tabú en Microsoft. Mientras el hardware tiene cada vez más prestaciones a un precio más económico el software exige cada vez más y más recursos para unas prestaciones dudosas. Porque ¿qué tendrá de especial el Windows Vista?
Por lo que cuentan Microsoft pretende incrementar el aspecto multimedia de su sistema operativo, aumentar la seguridad de Windows (!) y dar un salto cualitativo en el aspecto visual. Ahora las ventanas de toda la vida serán tridimensionales o transparentes gracias a un interfaz gráfico de usuario llamado Aero.
¿Para qué quiero un sistema operativo trufado de aplicaciones (navegador, correo, reproductores multimedia) hechas por Microsoft si en Internet puedo encontrar programas gratuitos y libres mucho mejores? ¿Qué utilidad tiene que mis ventanas sean translúcidas o tridimensionales? Y sobre todo, ¿puedo confiar la seguridad de mi ordenador a Microsoft? Conociéndola sé que eso significará que en el momento más insospechado mi propio ordenador hará algo que yo no quiera.
La opción obvia es no actualizar mi ordenador. No me ha ido mal con Windows XP. Es el mejor sistema operativo de Microsoft que he manejado desde el Microsoft MS DOS 3.x En tres años se habrá colgado de forma inexplicable menos de una decena de veces. Una proeza para quienes usábamos Windows 95 y Windows 98. Además he ido haciendo una transición intermedia. Uso Firefox, Thunderbird, OpenOffice y GIMP.
Pero sé que Microsoft y el propio mercado informático no me dejara. Para las aplicaciones que uso no necesito más que lo ya que tengo: Un Intel Cenetrino de 1,3GHz con 512Mb de RAM. Pero en año y medio usar el Windows XP, a no ser que suceda un fracaso masivo del Windows Vista, se irá haciendo progresivamente más difícil. Los usuarios del penúltimo sistema operativo de Microsoft veremos cómo para cada paso que demos en la red o cada software nuevo que queramos probar nos pedirá invariablemente que tengamos la última pijería en plug-in que oh casualidad sólo funcionará con el Windows Vista.
Siempre me quedará la opción de mejorar mi ordenador para instalar Vista. Cambiar la memoria es sólo cuestión de quitar uno o dos tornillos, retirar una tapa de plástico y cambiar los módulos de memoria RAM. Pero ya lo he comprobado. Encontrar módulos DDR de 133MHz. es ya difícil (una publicidad encartada en El País de ayer anunciaba un portátil con módulos de memoria a 667Mhz.). Pero no me da la gana gastar dinero para que un ordenador que funciona bien y hace lo que quiero… funcione y haga lo que yo quiero.
El golpe de estado en Tailandia me pilló de vacaciones e incomunicado. Nada de medios de comunicación, nada de blogosfera. Las impresiones de aquellos días las recogieron Moeh en Guerra y Paz (I, II y III) y Francisco Polo en Cosas de la Diplomacia.
Cuando me enteré el asunto me cogió por sorpresa. ¿Un golpe de estado? El dato que tenía en mente de Tailandia es que en el sur del país, de mayoría musulmana, hay un conflicto armado con un movimiento insurgente musulmán.
La ecuación resulta a primera vista típica: Los belicosos e incivilizados musulmanes montando quilombo, que dirían en Argentina. Y como resulta también típico, la situación analizado de cerca resulta más compleja. John Robb en su blog Global Guerrillas ofrecía el pasado domingo un par de enlaces interesantes.
Merece rescatar también cómo John Robb nos contaba el pasado 19 de noviembre de 2005 en Global Guerrillas el uso de teléfonos móviles para detonar bombas por parte de los insurgentes musulmantes.
Lo triste es que siempre vendrá a alguien a contarnos que el Islam es el origen de todo. O que es imposible que un grupo de lumpenproletarios musulmanes sin apoyo externo organicen atentados terroristas complejos.
El contigente mongol tuvo su minuto de gloria cuando el sargento Ganbold Azzaya evitó que un camión bomba se empotrara contra un cuartel militar en Hilla disparando contra el conductor.
Buscando la lista de países con tropas en Iraq uno encuentra sorpresas. Más allá de la presencia de estadounidenses y británicos las fuerzas de ocupación en Iraq la forman una larga lista de países pequeños con pequeños contingentes.
Polonia – 900
Rumanía – 865
El Salvador – 380
Georgia – 300
Azerbaiyán – 150
Fiji – 150
Bulgaria ~150
Letonia – 136
Mongolia – 131
Albania – 120
Eslovaquia -104
Repúblia Checa – 100
Lituania ~50
Armenia – 46
Estonia – 38
Bosnia Herzegovina – 37
Macedonia – 33
Kazajstán – 29
Moldavia – 12
A la lista habría que añadir los países que ya han retirado sus tropas: Tonga, Hungría, Nicaragua, Rep. Dominicana, Honduras y Ucrania.
Llama la atención a simple vista la escasa entidad de las fuerzas desplegadas por cada país. La mayoría ha envíado a Iraq una compañía o menos. En algunos casos se entiende, porque las fuerzas armadas de esos países son minúsculas El reino de Tonga mandó 45 de sus infantes de marines. Una cantidad minúscula de soldados en términos absolutos pero que suponían el 10% de las fuerzas armadas del país.
A los neocons les encanta decir que en la lista de fuerzas de ocupación de Iraq hay países como Hungría o Estonia porque sufrieron en su momento la tiranía soviética. Y que como amantes de la libertad recobrada sólo después del fin de la Guerra Fría tienen el firme compromiso de luchar para que otros países disfruten de la democracia y bla, bla, bla… Tonterías. La mayoría de ellos tienen unas fuerzas armadas con necesidad de ser modernizadas pero carecen de presupuesto para ello. Y apoyan a EE.UU. con la esperanza de recibir excedentes militares o apoyo diplomático cuando fuera preciso.
Así encontramos a antiguos repúblicas de la Unión Soviética (9), países ex-comunistas de Europa Central y Oriental (7), países latinoamericanos (4), dos repúblicas ex-yugoslavas y dos minúsculos archipiélagos del Océano Pacífico. Mongolia entraría como país ex-comunista.
En el caso mongol tenemos un país tres veces más extenso que España pero con menos habitantes que la Comunidad de Madrid. Encajonada entre Rusia y China, tras dejar de ser país comunista terminó mirando a EE.UU. Lo cuenta Robert D. Kaplan en “El hombre que pudo ser Jan” (aquí gratis). El presidente Bush visitó el país en 2005, la primera visita de un presidente de EE.UU. a Mongolia.
Es la estrategia de la que hablaba al teorizar sobre la política de defensa nacional de una hipotética Cataluña independiente. No inventaba nada. Los países pequeños convierten sus ejércitos en herramientas de su política de alianzas mandándolos en misiones internacionales. ¿Podríamos llamarla defensa nacional posmoderna?
Bob Woodward no necesita ser presentado a periodistas y aspirantes a ello. Junto con su compañero Carl Bernstein reveló las artimañas que el comité electoral de Richard Nixon había empleado, entre ellas espiar la sede del partido demócrata en el complejo de edificios Watergate de Washington. Richard Nixon dimitió a raíz del escándalo y los dos periodistas del Washington Post cautivaron la imaginación del público: Dos incansables periodistas dispuestos a llegar al final para desvelar las cloacas del poder.
Después de aquello siguió en la brecha. En 1987 publicó “Veil” un libro sobre el escándalo Irán-Contra (tan jugoso que daría para unas cuantas entradas) que conseguí en su edición español en un saldo a precio de ganga. El libro era pesado de narices por dedicarse a explicar el funcionamiento de los pasillos del poder en Washington. Lo leí hace mucho tiempo y sólo me quedan recuerdos curiosos. Como la percepción de que Ronald Reagan no se enteraba ni de misa la media. O que Gadaffi en una visita a España se paseaba por su habitación con tacones de mujer.
Luego recuerdo la publicación de su libro “Los Comandantes” dedicado a los personajes claves de la administración del presidente Bush Sr. y el alto mando estadounidense durante la guerra por la liberación de Kuwait de 1991. Woodward reapareció en las librerías con libros que trazaban perfiles personales de personajes clave. Y tras el 11-S retomó el enfoque de “Los comandantes”: Hacer un retrato pormenorizado de la toma de decisiones al más alto nivel. Fueron “Bush en guerra” (2003) y “Plan de Ataque” (2004). Algunos le criticaron su excesiva cercanía al poder, aunque los libros fueron recomendados por demócratas y republicanos. Unos veían los fallos de la administración Bush. Otros creían ver resaltado al “war president”.
Woodward parece haber querido sacudirse el sambenito de periodista acomodado. Su último libro, el tercero de la serie “Bush en Guerra”, se titula “State of Denial” y según John Dickerson en Slate.com presenta a una admistración Bush “clueless, dishonest, and dysfunctional”. El libro puede que no cambie la opinión de nadie sobre Bush: [B]ut he’ll do something more dangerous: He will confirm the doubts about Bush that a majority of Americans already have.
En Estados Unidos hay una estampida de periodistas, militares, analistas y comentaristas que han descubierto de pronto que en Iraq las cosas van mal. Menuda sorpresa. Corren todos a apuntarse el mérito de haber advertido a tiempo a la opinión pública. Será curioso (dentro de lo trágico que será) rescatar cuando el barco se hunda lo que tanto neocon dijo en su momento sobre las interminables buenas noticias que llegaban de Mesopotamia.
En 1255 Mongë, el cuarto Gran Jan del imperio mongol, mandó a su hermano Hülegü al oeste al frente de un expedición con intención de conquistar buena parte de lo que es Oriente Medio. Hülagü era hijo y esposo de cristianas nestorianas. Algunos encuentran en ello el origen de su animadversión hacia los musulmanes y la crueldad que mostró con ellos, algo impropio de los por lo general tolerantes mongoles.
El mayor ejército mongol jamás reunido avanzó precedido por su reputación. La secta de los Asesinos rindió la mítica fortaleza de Alamut sin combatir. En noviembre de 1257 el ejército de Hülegü se plantó en las afueras de Bagdad. Tras varias batallas siguió un asedio que concluyó con el saqueo y destrucción de la ciudad. La ciudad fue arrasada y sus habitantes masacrados. Fue el fin del califato abbasí.
El avance del ejército de Hülegü hacia el oeste fue detenido por los mamelucos en la batalla de Ain Jalut en 1260. Las disputas por la sucesión a la muerte de Mongë distrajeron a Hülegu que no pudo cumplir su objetivo de alcanzar Egipto. Finalmente Kublai, hermano de Mongë y Hülegü, subió al trono (le llegaría a visitar Marco Polo) pero el imperio mongol quedó divido en cuatro tras el conflicto dinástico. Hülegü estableció su propio janato fundando una dinastía propia.
Quedará para siempre poder especular qué hubiera sido de la civilización
Hülegü y la destrucción de Bagdad quedaron por siempre marcados en el imaginario colectivo árabe. En noviembre de 2002 Bin Laden comparó en un discurso a Dick Cheney y Colin Powell con Hülegü. Al año siguiente José Luis Sampedro publicaba “Los mongoles en Bagdad”.
Casi 750 años después los mongoles han vuelto a Bagdad. Y ahí es donde llegamos al lado “posmoderno” de la cosa.
El pasado viernes 29 a última hora de la noche el senado estadounidense aprobó la construcción de una doble valla fronteriza de 700 millas (1 milla = 1,609 km.) entre EE.UU. y México. La medida ha sido impulsada por miembros del Partido Republicano que han hecho bandera de la “mano dura” contra la inmigración irregular.
Leyendo sobre las “amenazas del futuro” me encuentro a menudo con referencias a la inmigración irregular convertida en un tema de seguridad y defensa. No tengo soluciones para combinar la necesidad de millones de personas de un futuro mejor y la armonía social en los países desarrollados. España no es la Alemania del “milagro económico” necesitada de legiones de obreros para ocupar puestos intensivos en mano de obra. Y no es que los inmigrantes ocupen puestos de trabajo que nadie quiere. Si un país tiene inmigración cero la simple ley de la oferta-demanda haría subir los sueldos de los “trabajos basura”, como pasó en Boston a principios de los 70 cuando el paro se acercó a cero. La nuestra es una economía postindustrial donde tiene difícil encaje laboral una persona sin estudios que no hable el español. Lo que no quita la desazón que me producen los reaccionarios de turno cuando hacen el agosto vendiendo demagogia. Como si nadie comprendiera que no hay “efecto llamada” sino debido a la apabullante miseria un efecto explusión.
Hay quienes quieren vender la cuestión de la inmigración irregular como una “invasión” para pedir a continuación medidas drásticas y contundentes. Y como siempre sucede que la mierda golpea el ventilador en este país alguien reclama la intervención de las fuerzas armadas.
Fue un error enviar a soldados a la valla de Melilla. Para eso está la Guardia Civil que tiene competencias en la vigilancia de las fronteras. Y ante los “asaltos” a las vallas bien podría haber intervenido uno de los Grupos Rurales de Seguridad que tienen competencias, entrenamiento y material en el mantenimiento del orden público.
El país de Quijotia, dotado de yacimientos de petróleo y oro, ha sido invadido por su vecina Lusitania. Y ha sucedido estos días. El alto mando de Quijotia ha recibido las órdenes de repeler la invasión y recuperar las zonas mineras.
Todo parecía ir bien para las fuerzas de Quijotia. Al fin y al cabo era una guerra virtual, un juego de guerra del ejército español, cuyo único propósito era ofrecer un desafío intelectual a los estados mayores que participaban en él. Entonces en Izquierda Unida se han enterado y alguien ha caído en la cuenta de que Lusitania es el nombre que los romanos dieron a más o menos lo que hoy es Portugal. ¡Oh, cielos! ¿Portugal haciendo de “malo” ficticio? ¡Una crisis diplomática en ciernes! (¿Alguien sabe cuántas veces los españoles hemos sido los “malos” en ejercicios virtuales de Portugal?)
Pero algo no cuadra. España ni tiene oro ni tiene petróleo. Así que la sagaz mente de IU que montó el embrollo sospechó que tras los ficticios Quijotia y Lusitania podrían esconderse países reales. Las implicaciones son terribles. ¡El ejército español podría estar virtualmente luchando en el extranjero y el parlamento sin enterarse! En el Confidencial Digital cuentan que IU “echa en falta la base jurídica en la que se sustentaría ese tipo de intervenciones”.
Ahí no puedo estar más de acuerdo. No puede ser que las fuerzas armadas españolas realizando maniobras virtuales sobre mapas o ejercicios en el campo (“del río Segura pa’llá es Quijotia, del río Segura, pa’cá es Lusitania”) pretendan luchar en el extranjero sin la cobertura jurídica de Naciones Unidas. Vamos, es tan absurdo como jugar en la Playstation al Grand Theft Auto sin tener un carnet de conducir en vigor.
Cómo no, IU elevó una pregunta al gobierno el pasado día 6 de septiembre. Siguen todavía esperando respuesta. Y me pregunto por qué.
España debe ser uno de los pocos países del mundo donde mostrar la bandera nacional en público se considera de mal gusto (exceptuando en las competiciones deportivas internacionales). Y uno de los pocos países donde las fuerzas armadas tienen que pedir perdón por existir, aunque en cada incendio forestal o riada todo el mundo espere que intervegan aunque su función no sea esa.
Estos días varias maniobras militares han dado cancha mediática a una subespecie política autóctona española: El cosmopaleto.
El cosmopaleto es un político pegado al terruño y reaccionario como los de toda la vida que pretende ser cosmopolita, moderno y ultraguay. Un cosmopaleto dice cosas como “esto no pasaría en ningún país democrático, moderno y avanzado”. Cualquiera diría que el cosmopaleto se dedica a la política local tras pasar años de eurodiputado o embajador en Canadá. Pero no. El cosmopaleto deja claro que no ha visto mundo con frases como las de la portavoz del Gobierno vasco, Miren Azkárate, que ante una exhibición de paracaidistas del ejército en Getxo ha dicho:
“En cualquier otro punto de Europa causaría asombro que este tipo de acciones se realizaran en núcleos urbanos y tan cerca de civiles”
Se trató de un once militares dotado de amenazantes y peligrosos “paracaídas de exhibición deportiva con apertura manual” que aterrizaron en la playa de Getxo en el marco de las maniobras que anualmente la brigada paracaidista (BRIPAC) realiza en el País Vasco.
[L]a presencia de unidades armadas con fusiles en carreteras o núcleos urbanos «sobrepasa con mucho lo que podría considerarse ejercicios tácticos, que normalmente no se llevan a cabo en entornos urbanos. Estamos preocupados porque hemos visto la exhibición que determinadas unidades militares han llevado a cabo a lo largo de toda la semana»
A la honda preocupación de Azkárate porque miembros de las fuerzas armadas ¡armados! se paseen por áreas urbanas de la comunidad autónoma vasca se une la voz del alcalde de Amorebieta, David Latxaga, para el que estas maniobras son “anacrónicas” y responden “a una época ya pasada y no a un escenario moderno y civilizado”. Yo estaría encantado de que este individuo abriera un blog y nos explicara las guerras modernas (guerrasmodernas.com) si no estuviera partiéndome de risa con tanto ignorante.
Tiene gracia que políticos pretenden dar lecciones sobre la “guerra moderna” haciendo referencia a lo que pasa y deja de pasar en otros países cuando demuestran no haber salido nunca de su pueblo. Tiene gracia el asunto. Porque quien mejor pueden saber cómo son las cosas “en cualquier otro punto de de Europa” son nuestros militares que han participiado en maniobras militares en el extranjero. Desde Argentina a Noruega.
Y como ejemplo el desembarco de infantes de marina españoles en Noruega durante los ejercicios “Brilliant Mariner” de la OTAN. Aquí una afoto de los infantes de marina con sus fusiles de asalto H&K G36E al borde de una carretera con tráfico para escándalo de los cosmopaletos
Pero no se vayan. ¡Aún hay más! Mi colega aec51 tuvo la gentileza de subir a Youtube un extracto de un telediario noruego donde se muestra a los aterrorizados ciudadanos noruegos reaccionar ante el desembarco español en su localidad. Verdaderamente un documento estremecedor.
En el extracto vemos al mayor Tor Arild Melby de las fuerzas armadas noruegas dirigirse a un colegio para hablarle a los niños sobre las maniobras. Uno de ellos se mantiene impasible ante la invasión española de su localidad. Sólo podemos entender tal inexplicable actitud porque se trate de un quintacolumnista español al que descubrimos gracias a una incriminadora camiseta del Real Madrid. Ni de los niños te puedes fiar hoy en día.
Y mientras tanto en otro lado de la galaxia España las mismas fuerzas armadas realizan maniobras (véase ABC y Terra) sin que los sospechosos habituales digan ni mu. Y es que tras la crisis del islote de Perejil las cosas se ven de otra manera por allí.