Preguntas

Este blog se ha distinguido por su síndrome de voz que clama en el desierto. Mis dictámenes sobre los confictos en Iraq y Líbano, por ejemplo, fueron contracorriente de lo dicho en medios de comunicación y buena parte de la blogosfera. Pero hacer de Casandra tiene una ventaja. Los platos rotos los pagan otros.

Hoy traigo unas cuantas preguntas que se me acumulan. Y mi carencia de respuestas, a la par que veo que a mi alrededor nadie las tiene, me resulta cuanto menos “inquietante”.

  • ¿Qué pasará en Oriente Medio tras el fiasco de EE.UU. en Iraq? ¿Alguien se ha parado a pensar la que se nos avecina?
  • ¿Qué soluciones tiene Europa para convivir con el Islam más allá del chupimulticulturalismo o una nueva expulsión de los moriscos? No me convencen ni unos ni otros. Ni unos ni otros parecen saber de lo que hablan.
  • ¿Está al tanto la opinión pública española de lo que acontence en Afganistán, país donde tenemos tropas desplegadas en una misión cada vez más complicada?
  • ¿Cuántas personas son conscientes de la carencia de España de una cultura de “think tanks” privados en materia de seguridad, defensa y relaciones internacionales? Aquí somos cuatro gatos. Y ya nos vamos conociendo…
  • Ampliación de la UE, eje Euro-Atlántico, Oriente Medio, Asia-Pacífico.. ¿Cuántas personas miran y estudian nuestro flanco sur profundo?

El Lobo Estepario ya no está solo

Los lectores más veteranos recordarán que este blog empezó llamándose “El Lobo Estepario”. Al cambiar el nombre el espíritu a su manera siguió. Parecía que estaba solo en la blogosfera española española. Ya no.

Esta semana por fin he tenido la oportunidad de conocer personalmente, gracias a la invitación de Rafael Estrella a un acto de Diálogo Eurpeo, a Francisco Polo de “Cosas de la Diplomacia” y Jorge Aspizua. Allí entre el público también estaba Moeh, de Guerra y Paz.

Empieza a haber la suficientemente masa crítica. Y es que siempre es más interesante formar parte de una harka que ser el bloguero solitario.

Armas sin control

Intermón Oxfam ha lanzado una campaña pidiendo medidas de control del comercio internacional de armas. La campaña dispone de una página web propia, un buen número de informes y una línea propia de merchandising.

Será un síntoma de hacerme viejo. Pero cada día me siento más escéptico sobre las campañas del tipo “Pobreza Cero”. No ya por el evidente hecho de la ineficacia de este tipo de campañas en resolver problema alguno, sino porque me resulta llamativa la ingenuidad de quienes las lanzan. Supongo que mantener una estructura burocrática requiere esta clase de justificación.

En este caso hablamos de una cuestión que tenía sentido en los tiempos de la Guerra Fría. Los gobiernos o guerrillas se suministraban acudiendo a una de las superpotencias o alguno de sus aliados. Al menos en los países democráticos la presión ciudadana tenía posibilidades de funcionar. Incluso hubo gobiernos que se negaron a suministrar armas a terceros países, con el imprevisto efecto de obligar a países como Irán, Israel, Chile y Sudáfrica a desarrollar su propia industria armamentística para poder ser autosuficientes.

Este tipo de campañas contra el comercio de armas falla en varias cosas. Sólo tienen en cuenta el lado de la oferta, como si las guerras se produjeran por la existencia de armas. No hace falta recordar que el genocidio de Ruanda se llevó a cabo a machetazos. Las guerras más sangrietas no se nutren precisamente de armas procedentes de los países dispuestos a ofrecer transparencia en sus exportaciones militares. Lo decía el verano pasado en “La inevitable levedad del estado”:

Y sin embargo actualmente la globalización económica, las nuevas tecnologías y el desorden internacional tras la Guerra Fría hacen en muchos casos irrelevante al Estado.

En un primer paso milicias que controlan porciones remotas y ricas en recursos naturales de algún país acceden a los mercados internacionales negociando vía teléfono satélite. El suministro de réplicas serbias o bulgaras del Kalashnikov le llegan transportadas en An-12 o Il-76, aviones capaces de aterrizar en cualquier lado, pertenecientes a algunas oscura compañía bielorrusa o ucraniana. Ya no es necesario el patronazgo de una súper-potencia (EE.UU., U.R.S.S., China) o un aliado suyo (Cuba, Siria, Libia, Sudáfrica) para subsistir. Los fondos los proporcionan la cocaína, el petróleo, las maderas de calidad, los diamantes y el opio procesado o no. En el peor de los casos si mantiene una reclamación de soberanía puede mantenerse vinculada a la diáspora, vía Internet y canales de TV satélite, de la que recibir aportaciones. En muchos casos las reclamaciones políticas quedan en segundo plano al convertirse la maquinaria de hacer dinero, y no el nuevo estado-nación soñado, en un objetivo en sí mismo por el que matar haciendo toda clase de atrocidades o morir. El desafío queda claro: ¿Cómo hacer que deponga las armas una guerrilla que controla el tramo local de la gran ruta de la coca o la heroína hacia EE.UU. o Europa? ¿Cómo hacer que un señor de la guerra que controla la zona diamantífera del país se siente a negociar con un gobierno que sólo controla la depauperada capital del país?

Dos recomendaciones: La película “El señor de la guerra” y el libro “Ilícito” de Moisés Naím.

La torre de papel

Ros pregunta dónde está la sección “Biblioteca”. Era una página con la lista de todos los libros relacionados con el contenido de este blog que tengo en mi biblioteca. Accidentalmente borré la página. Y crearla desde cero me dio pereza. El asunto es que soy un comprador compulsivo de libros. Y mi biblioteca sobre conflictos armados, historia militar y asuntos internacionales no para de crecer. En las últimas cinco semanas llevo ya diez libros comprados. Puede que algún día recupere la lista. O, mejor aún, que cree una lista de “libros recomendados”. Porque evidentemente no todo lo que se publica merece la pena ser comprado o leído. Y ahí quería llegar.

Soy un visitante asiduo de las librerías. Y desde el 11-S he apreciado el fenómeno “carretilla”: La sección de novedades parece llenarse mes a mes como si un empleado de la librería descargara con una carretilla una montaña de libros sobre terrorismo, Oriente Medio, Islam, la política exterior de EE.UU., etc. Una búsqueda en la base de datos del ISBN en la web del Minisiterio de Cultura revela que si entre 1995 y 2000 se publicaron en España 128 libros en cuyo título se incluyera la palabra “islam”, en el período 2001 a 2006 la cifra se eleva a 227. Para la palabra “terrorismo”, la diferencia en títulos es de 21 frente a 119.

Alguien dirá que cada libro publicado es una aportación al conocimiento general humano. Pero viendo la calidad de lo que se publica bien podrían las editoriales salvar una buena cantidad de árboles. ¿Se han fijado la cantidad de libros que tratan de explicarnos lo malo que es el Islam? ¿Que vivimos la Tercera Guerra Mundial o una nueva Cruzada contra el mundo musulmán? Y no, no me olvido de esos libros titulados algo así como “Bush, el nuevo Hitler” o “EE.UU. y su gobierno terrorista”. Estoy convencido que si el número de títulos publicados en España se redujera a la mitad no pasaría absolutemente nada malo. Siempre nos quedará Amazon.

Los mapas mienten

Seguir la sección de noticias internacionales en la prensa desde la caída del Muro de Berlín ha significado tener que aprenderse el nombre de un sin fin de grupos étnicos convertidos en comunidades políticas. De pronto, descubrimos que los atlas del mundo ocultaban una enorme diversidad de territorios de los que nunca nos hablaron. La política internacional se convirtió en una política de comunidades étnicas: Yugoslavia, México, Nigeria, Pakistán, Afganistán, Iraq… Y descubrimos que sobre las líneas gruesas de los mapas se extienden entidades geográficas y políticas que los mapas no mostraban: La Krajina, Trandsniéster, Abjazia, Somalilandia, etc.

Billete de Somalilandia

La obsolescencia de los mapas la encontré releyendo estos días “La anarquía que viene”, un artículo de Robert D. Kaplan recogido en el libro homónimo. Kaplan es un realista político cuyos análisis flaquean, según mi punto de vista, por su tendencia al historicismo y al determinismo cultural. Pero posiblemente sin su obra, y especialmente, La anarquía que viene, no estaría aquí escribiendo un blog llamado Guerras Posmodernas.

Kaplan decía en febrero de 1994:

[Durante la Era Moderna] la gente se se dejó arrastrar por una entusiasmo por clasificar y definir. El mapa, basado en técnicas científicas de medición, brindaba un modo de clasificar los nuevos organismos nacionales formando un rompecabezas de piezas bien definidas sin zonas de transición entre ellas. “Frontera” es un concepto moderno que no existía en la mentalidad feudal. Y cuando las naciones europeas se adueñaron de territorios remotos al mismo tiempo que las técnicas de impresión hacían que la reproducción de mapas resultara más barata, la cartografía adquirió el poder de influir en los hechos al disponer la manera en que vemos el mundo.

La cartografía no deja de ser en el fondo una ficción. Europa en el momento álgido del imperialsmo trazó las fronteras del resto del planeta inventado países. El Oriente Medio medio actual nació de la mente de Sir Mark Sykes y Charles François Geosges-Picot, tiralíneas en mano, hace noventa años. Y la suya no fue necesariamente la única visión de cómo reorganizar la zona.

Asia Central es otro ejemplo de ficción cartográfica. Un mapa de los grupos étnicos en Asia Central muestra el puzzle. Cuenta Luis-Tomás Zapater Espí en Asia Central: Conflictos étnicos, nuevo nacionalismo e islam:

El establecimiento de fronteras artificiales entre las repúblicas […] sirvió para evitar que cualquiera de ellas fuera capaz de dar por sí sola el paso hacia la independencia. De hecho, algunas fronteras fueron diseñadas de forma que los habitantes de una república necesitasen forzosamente atravesar el territorio de una república vecina para acceder a determinadas zonas de su propia república, al combinarse en la región la escasez de acceso -debida a las peculiaridades del terreno y a la falta de infraestructuras- con un diseño de fronteras que verdaderamente parece hecho a propósito para ello.

El interés por la cartografía es común en varios blogs que tratan los mismos temas que el mío. En Coming Anarchy, un blog que toma el nombre del libro de Kaplan, usando el Photoshop han retocado los mapas de Oriente Medio, Asia Central y el Sudeste Asiático. Han redibujado las fronteras creando países étnicamente más homogéneos. Aunque la pregunta que queda en el aire al aceptarlo como solución a muchos conflictos armados es ¿no es ese precisamente el objetivo de nacionalista e integristas?

Y sin embargo Europa se mueve

Como todos los descubrí en la lectura de El País del pasado lunes día 16. Pero me ahorraré una disertación, porque en Guerra y Paz y La Harka de Aspizua lo han tratado: La Agencia de Defensa Europea ha sacado un documento de 28 páginas sobre los desafíos a largo plazo para Europa en el campo de la seguridad y defensa.

Guerra y Paz nos explica el contenido del documento y La Harka de Aspizua reflexiona sobre lo desapercibido que ha pasado en España.

Guerras de pasado mañana

Ya va siendo hora de que actualice la lista de blogs que aparece en la barra de la derecha de mi blog. Uno de los que aparecerá es Global Guerrillas. Su autor, John Robb, se desdobla para además mantener un blog paralelo de apuntes breves. El propósito de Robb en ambos blogs es presentar reflexiones noticias y reflexiones mientras hilvana su teoría de la emergencia de las “Guerrillas Globales” (aquí una lista de enlaces a sus artículos más relevantes). Robb habla de grupos cohesionados por la pertenencia a un clan, pandilla de barrio, grupo étnico, etc…; actúando en red, de forma coordinada mediante las tecnologías de la información; que en sus ataques toman por objetivo las redes vitales de tranporte de mercancías, combustible, suministro eléctrico, etc.; y que sus conocimientos técnicos para ejercer la violencia los obtienen de fuentes abiertas.

Para cualquiera que esté familiarizado con los debates actuales sobre la transformación de los conflictos armados las características anteriores le parecerán de sobra conocida y presentes en otras cuestiones teóricas. Al fin y al cabo todos hablan de una misma realidad. Y de hecho Robb ha hecho referencia a blogs aquí citados como ComingAnarchy.com o a autores como William S. Lind.

Robb no es un autor fácil. Satisfecho con su teoría se ha dedicado a intentar aplicarla, tan contento y dispuesto como el que teniendo un martillo ve clavos en todas partes. Pero me cae simpático porque él también pretende convertir las reflexiones de su blog en un libro del que ya sabemos que se titulará Brave New War. Y para el que ande pérdido y no esté al tanto de las teorías de las Guerras de Cuarta Generación (4GW), en un nuevo salto mortal nos presenta las Guerras de Quinta Generación.

A este ritmo de generación de teorías, este blog terminará titulándose “GuerrasTransPosmodernas”.

El último que apague la luz

Hoy toca artículo autocomplaciente.

En los foros para frikis de temas militares llevo tiempo encontrando enlaces a artículos de periódico donde un militar de alto rango de un país aliado de EE.UU. cuenta a su vuelta de Iraq o Afganistán lo mal que están las cosas por allí por culpa de las estrategias chapuceras de los estadounidenses. Ya lo contaba el pasado 29 de septiembre.

Esta vez no ha sido un general a su regreso de una misión. Ha sido el mismísimo jefe del estado mayor del ejército británico. Sus palabras parecen haber encontrado el apoyo de la opinión pública británica.

Dice William S. Lind que la estrategia actual de Bush de “aquí no pasa nada” sólo tiene sentido si de lo que se trata es hacerle pagar las consecuencias a quien sea presidente en el 2008. Lo estremecedor es que tiene mucho más sentido que cualquier otra cosa que haya leído.

Una Unidad Militar Extraña

El desfile del pasado día jueves 12 de octubre fue la presentación en sociedad de la Unidad Militar de Emergencias, una creación del actual gobierno. La UME es una unidad peculiar: Depende directamente de Presidencia de Gobierno y ninguna de sus funciones es estrictamente militar.

UME
Foto: Rosa Jiménez

La decisión de crear la UME fue tomada en el consejo de ministros del 7 de octubre de 2005 y su nacimiento ha venido cargado de polémica. Se pretender que actúe en catástrofes naturales, incendios forestales y toda clase de emergencias, con lo que en principio ninguna de sus funciones es militar. Para ello estará dotada de toda clase de medios y su personal se elevará a 4.310 personas. Para cualquiera que conozca la realidad de las fuerzas armadas españolas sólo se puede describir la situación como “desvestir a un santo para vestir a otro”. Y aún así ya se habla de las carencias con las que nace esta nueva unidad. Mientras que los profesionales del ramo y la presidenta de Médicos Sin Fronteras se han pronunciado en contra.

Creo que de necesitar España una unidad de emergencias de estas características bien hubiera valido potenciar los medios y personal de Protección Civil, para dejar de seguir confundiendo las funciones de las fuerzas armadas. O haber dado materiales y entrenamiento específicos a algunas unidades militares (zapadores, principalmente).

Curiosamente la creación de la UME ha generado toda clase de teorías conspiranoicas en cierta derecha española. En el hecho de que la UME responda directamente de Presidencia de Gobierno y no del Ministerio de Defensa ven toda clase de oscuras intenciones: “ZP quiere montar una guardia pretoriana militar que responda sólo a él”. Sí, hay gente que dice y se cree eso. Aunque la principal característica de la UME es que sea una unidad militar ¡desmilitarizada!. Pero a eso mismo otros encuentran rápida explicación: “Es el primer paso de la desmilitarización de las fuerzas armadas”. De ahí que la UME fuese abucheada a su paso por parte del público en el desfile del pasado día 12 en el paseo de la Castellana de Madrid.

Personalmente pieso que la creación de la UME es un error. Pero no me extreña que una reciente encuesta de Sigma 2 para El Mundo refleje una recuperación del gobierno y un estancamiento de la oposición. Si es que han elevado la paraonia a la categoría de ideología política. ¿Y se extraña el mayor conspiranoicor del reino ?

Banderas imperiales

Uno de los pecados de la izquierda española llegada la democracia fue regalarle la idea de España en bandeja a la derecha. Somos así un país que ha fracasado en construir un ideal común de convivencia. Y de aquellos polvos vinieron estos lodos.

Hace pocas semanas José María Aznar volvía a hacer una de esas declaraciones suyas que son una viva muestra de su calado intelectual. La recepción fue entre la indignación y la burla (léase a Ian Gibson, Manuel Rico o Javier Ortiz). Pero me quedó la sensación, como otras tantas veces, que muchos piensan que Aznar dice esas tonterías no por sus limitaciones sino porque son sintomáticas del nacionalismo español. Aún así, resulta evidente que son características propias de una particularísima visión de España y de la que ha de ser su proyección en el mundo.

Vivimos en una sociedad de memoria pez, pero hubo un tiempo en que la visión del papel internacional de España encajaron con la cosmovisión neocon imperante en EE.UU. Más de uno pudo salir del armario como imperialista (¿neoimperialista?). Hoy resulta ridículo leerlo pero las frases que a continuación copio salieron de la pluma del subdirector de un diario de tirada nacional:

[El apoyo a Bush era] una vía para recuperar parcialmente el papel que tuvo nuestro país cuando aún era potencia colonial y borrar de un plumazo las frustraciones del 98, [rompiendo] con una trayectoria de cien años en política exterior. Desde la pérdida de las colonias, España se había mantenido al margen de los conflictos internacionales

Para los interesados decir que he sacado esas dos frases de 11-M La Venganza cuyo autor es Casimiro García Abadillo (páginas 155 y 162. Esfera de Los Libros, 2004) Quizás podamos disculpar a Aznar ante la duda de que si ha llegado a creerse sus palabras es por la caterva de pelotas ignorantes que le jalearon. Recuerdo la consigna de aquellos tiempos: “¡Ahora somos un país que cuenta!”. ¿Contar para qué o quién? El interrumpido blog “La Carrera Diplomática Española” lo explicó de una manera sui generis:

[H]abía unos militares españoles que compadreaban con Rumsfeld y Wolfowitz. Eran aquellos maravillosos años del Embajador Rupérez. La Embajada de España en Washington vivía borracha de poder y de gloria, ebria de muerte y guerra. Los agregados militares no salían del Pentágono y los americanos les daban palmaditas en la espalda haciéndoles creer que su opinión importaba algo. Estos, en su particular delirum tremens, se lo creían y machacaban a quien insinuara una opinión disidente: “Cállate pacifista de mierda, cobarde, que ahora nos tratan como nunca. Estamos entre los grandes”, decían con el brillo de la locura en sus ojos, viéndose dirigir los designios de la Historia con americanos y británicos.

No cuesta imaginar lo ridículo que debía resultar Aznar en EE.UU. Sus delirios de neocon cañí respecto a Iraq fueron respaldadas a la hora de las tortas por absolutamente… nada. Al menos Polonia o Australia tuvieron la decencia de mandar unidades de fuerzas especiales que en la invasión de Iraq cumplieron un papel testimonial pero políticamente valioso para Washington. Las tropas españolas llegaron cuando todo había acabado, mientras en Moncloa se insistía en llamar al buque de asalto anfibio Galicia “buque hospital”. Y qué decir, ¿alguien lo recuerda?, de aquellos beneficios que iba a obtener España por apoyar la guerra. Lo adelantó Jeb Bush, el mismo que llamó a Aznar “presidente de la república española”.

Lo peor de todo esto es que las tonterías de Aznar producen complacencia en la izquierda. Con sus patadas a la historia y su uso de palabros vacíos (como “islamofascismo”) alguno creerá que está todo resuelto. La verdad es que seguimos sin enteder el mundo.