El misterio de los lectores mudos

Como es fin de semana voy a hablar de temas ajenos a la temática del blog. Y hoy traigo algo a lo que le doy vueltas desde hace tiempo.

Las estadísticas dicen que cientos de personas visitan este blog cada día. La media para este mes que acaba está por encima de las 700 “sesiones” diarias. (Ayer viernes, 1093 visitas) Curiosamente los comentarios nunca superan un puñado por entrada en el mejor de los casos ¿Qué le pasa a esas legiones de lectores? ¿Son todos muy tímidos? ¿Realmente nadie tiene nada que decir? ¿Se equivocan las estadísticas?

Recibo toneladas de comentarios basura (llenos de enlaces publicitarios de pornografía y medicamentos vendidos por Internet) , que explican como mucho del 10 al 20% de las visitas. según los días. Luego tenemos los visitantes que llegan aquí vía motores de búsqueda. Llegan por batallones. No es de extrañar. Si buscas “guerras” en Google este blog aparece en la primera página de resultados. Haber sido enlazado por Nacho Escolar, David de Ugarte, Íñigo Sáenz de Ugarte, David Iwasaki, etc. debe haber hecho subir mi Google Rank. Pero ahí surge el problema. Google considera relevante este blog para cualquier combinación de términos que yo haya mencionado. Y el resultado no deja de ser divertido. He aquí una lista de las cosas que la gente ha buscado en este mes que termina y les ha hecho llegar aquí:

-fotos de aviones secretos

Si son secretos no debe haber fotos. ¿No? Y si hay fotos no son secretos. Digo yo…

-tios buenos jovenes

Menudo chasco deben haberse llevado. No hay fotos mías en el blog.

-lo bueno de las guerras

Pues para encontrar lo positivo de las guerras me temo tendrán que buscar mucho.

-polla de marroqui

¡Definitivamente se han equivodado de sitio!

-fotos posmodernas de mujeres

Ahí me han pillado. ¿Una foto posmoderna?

Y la lista sigue. Centenares de búsquedas hilarantes salpicadas por una buena cantidad de búsquedas atinadas. Miro las estadísticas de duración de las visitas y ahí está la clave. La inmensa mayoría llega al blog y con las mismas se va. Las estadísticas de centenares de visitas ocultan que la mayoría ha llegado aquí buscando otras cosas. Con lo que me queda la duda. ¿Cuántos lectores de verdad tiene este blog? ¿Cuánta gente lo sigue asiduamente? Y de esos lectores, ¿qué temas que trato son los que realmente les interesaN? ¿Qué les gustaría que abordara con más profundidad? ¿Qué temas resultan totalmente indiferentes? Queda este blog abierto a sugerencias. Vía comentarios o vía correo (loboweblog arroba yahoo.es)

El traje del emperador Bush

Cuando me puse a hablar de Iraq en mi viejo blog, allá a finales de 2004, siendo radicalmente pesimista hubo lectores que me pusieron a bajar de un burro con una lógica aplastante: Si criticas la estrategia de EE.UU. en Iraq es que tienes un póster de Bin Laden colgado en tu habitación y y eres enemigo jurado de logros de la civilización occidental como el jamón ibérico. Alguien lo resumió en un insulto genial: “Ayatolá del retroprogresismo”. (Que es como llamar antisemita a alguien que critica la política de Israel).

Irónicamente mis principales “fuentes de información” nunca han sido las webs del “No a la Guera”. Seamos francos: Es raro encontrar un pacifista que sepa distinguir un misil de un cohete. Mi percepción de lo que pasaba en Iraq se construyó a partir de páginas web, blogs y foros estadounidenses donde se profesa ese patriotismo que sólo se vive allí pero que criticaban severamente la conducción de la guerra. Al fin y al cabo el rechazo a los “burócratas de Washington” es algo típico de la derecha estadounidense.

Otra fuente son las noticias publicadas en medios de comunicación de países aliados de EE.UU. que invariablemente llevan por título “Un general británico/canadiense/holandés critica la estrategia estadounidense en… a su regreso a casa”. En el caso británico, dada su exitosa experiencia en la guerra contrainsurgente, hay ejemplos para dar y regalar.

Inquieta pensar a dónde nos llevaría una derrota estadounidense en Iraq y Afganistán.

¿Una política de defensa nacional para Cataluña?

Antes de dejar el blog interrumpido por el último coletazo de las vacaciones hablé de un supuesto documento del gobierno tripartirto catalán (I y II) sobre las posibilidades de unas fuerzas armadas catalanas.

Supe del artículo por los comentarios jocosos en foros sobre defensa en Internet. Se reían algunos de la idea de unas fuerzas armadas catalanas. Y auguraban su total derrota frente a una hipotética invasión española. Como si la existencia de unas fuerzas armadas catalanas sólo pudiera explicarse para mantener su soberanía frente a España.

Me advertía un lector del carácter apócrifo del documento. Pero para mí el interés no está en especular sobre el grado de autonomía política al que aspira el gobierno de Cataluña o el resultado de un hipotético conflicto con España. Sino reflexionar sobre las políticas de defensa en un mundo donde las riesgos y amenazas no vienen de los estados-naciones fronterizos.

¿Cuáles serían los objetivos de la defensa nacional de una hipotética Cataluña independente? Esto es, de un país pequeño y desarrollado.

-Control de sus fronteras (terrestres, marítimas y áreas)

-Salvaguarda de sus recursos naturales (bosques, ríos, zonas pesqueras, etc.)

-Protección de sus infraestructuras civiles estratégicas ante ataques terroristas.

-Capacidad de intervención frente a ataques terroristas no convencionales.

-Capacidad de intervención frente a catástrofes naturales.

Luchar contra los incendios forestales, inspeccionar pesqueros o luchar contra el contrabando de tabaco desde Andorra no parecen tareas para las que se requieran un ejército. Por un lado bastaría con un cuerpo de voluntarios de protección civil que reforzaran a los bomberos de la Generalitat en hechos puntuales, como incendios y riadas. El coste económico de “llamar a filas” a ciudadanos que han de abandonar sus puestos de trabajo no es tal cuando ves pasar el sofá cama de tu vecino flotando por delante de tu casa. El resto de misiones podría llevarlas a cabo un cuerpo con funciones policiales en tiempo de paz y movilizable como fuerza militar en situación de crisis. Contaría con una fuerza marítima dotada de barcos patrulleros que de paso tendrían medios para luchar contra derrames en el mar. Contaría con helicópteros para realizar tareas de salvamento marítimo, vigilancia de carreteras y lucha contra incendios. Y además de blindados ligeros que plantar en lugares como la carretera a la torre de comunicaciones de Collserola cuando haya alguna alerta antiterrorista. Añadamos a nuestra lista una unidad para la guerra nuclear, bacteriológica y química. No sólo serviría para reaccionar ante hipotéticos ataques terroristas no convencionales, sino para intervenir en accidentes de industrias químicas, centrales nucleares o inspeccionar la seguridad de los equipos radiológicos en los hospitales.

Imaginar una unidad paramilitar con los medios y atribuciones que acabo de inventarme no cuesta mucho realmente. Porque ya existe. En España se llama Guardia Civil. Y existen cuerpos similares en países de nuestro entorno: La Gendarmería francesa o los Carabineros italianos.

Al cuadro que he compuesto le faltan detalles. Un país independiente del tamaño y economía de Cataluña posiblemente no podría permitirse disponer de cazas para vigilar su espacio aéreo. Pero tampco disponen de ellos las repúblicas bálticas, que han unido sus de radares de vigilancia en una red: BALTNET. Las tareas de policía aérea la realizan cazas de países aliados de la OTAN, que se van rotando en tal misión. Actualmente se encuentran en Lituania un destacamento español.

El contar con los recursos de los países de la OTAN no es algo propio de estados pequeños o desarmados. España carece de aviones de alerta temprana (AWACS) y los ha pedido “prestados” en ocasión de alguna gran cumbre internacional celebrada en Madrid o Barcelona. Y Alemania prestó baterías de misiles “Patriot” a Israel con motivo de la Guerra del Golfo en 1991.

Esa ayuda externa se consigue participando en organismos multinacionales de defensa y seguridad. Como la Agencia de Fronteras Europeas (FRONTEX). Y comprometiéndose en la acción común de la comunidad internacional. Así se explica la presencia de tantos contigentes de países pequeños en misiones multinacionales de paz (y guerra). Careciendo de ejército yc contando con un cuerpo policial paramilitar como la Guardia Civil es posible igualmente participar en ellas. La misión de la OTAN en Kosovo (KFOR) integra contigentes de gendarmes franceses y carabineros italianos. Entendiendo el sentido que tiene para un país pequeño quizás podamos entener entonces la presencia española en Afganistán y Líbano.

Prop�sitos para el nuevo curso

Como un vestigio de mi vida estudiantil para mí el año siempre empieza tras el verano y coincidiendo con el comienzo del curso escolar. Ni las fiestas navideñas ni el jolgorio colectivo consiguen que el 1 de enero signifique para mí un punto de partida.

Tengo en la recámara un montón de borradores de entradas para el blog por terminar desde hace meses. Tengo pendiente terminar de transferir aquí el contenido más relevante de mi viejo blog. Y tengo pendiente muchas otras cosas referidas al blog: Escribir más entradas en el blog pero más cortas. Mejorar el diálogo con los lectores y con otros blogs. Y escribir los fines de semanas de los temas que me apetecen fuera de la temática del blog.

Los nuevos y buenos propósitos para el curso que empiezan tienen la peculariedad, como las colecciones en fascículos que aborrotan los kioskos, la peculiaridad de sólo aparecer en esta época del año. Veamos cuántos de ellos sobreviven al curso.

Vacaciones en Roma

Navego por Internet en Roma tras mostrar mi DNI y esperar que hicieran un escaneado del lado de la foto. Servidumbres de las medidas antiterroristas en Italia desde julio de 2005, informan en el cìber.

Hay países que reciben más turistas anualmente que Italia, pero la sensación de que allá a dónde uno vaya (plaza de San Marcos en Venecia o la Fontana de Trevi en Roma) no encuentra otra cosa que turistas que deslucen totalmente los lugares monumentales de este país. Es una sensación de que todo lo interesante, bello o espectacular que tenían ciertos lugares para los nobles ingleses realizando el Grand Tour allá por el XVIII ha desaparecido hoy en día aplastado por hordas de turistas. Y dicho todo desde la condición de turista.

Cierro aquí en Roma los viajes del 2006 (Berlín, Londres y Lisboa). En todos ellos hice turismo. Y creo que el cuerpo empieza a pedirme viajar. Viajar es otra cosa.

¿Un ejército catalán?

Cuando la Guerra Fría acabó entró en vigor un tratado que limitaba las fuerzas convencionales en Europa. Los países de ambos bandos se comprometieron a establecer un límite al número de carros de combate, blindados, piezas de artillería, etc. con los que dotarían a sus fuerzas armadas. Los excedentes fueron destruídos bajo la supervisión de equipos de inspectores. A la larga el acuerdo resultó innecesarios. Las reducciones de prespuesto, la profesionalización de las fuerzas armadas y la transformación tecnológica sobraron como motor del cambio hacia ejércitos más pequeños.

Hace unos meses apareció un artículo en dos partes (primera y segunda) en MinutoDigital que recogía un supuesto documento del gobierno tripartito catalán sobre las posibilidades de unas fuerzas armadas catalanas (!). El artículo fue muy comentado en los foros españoles dedicados a temas militares. No faltaron los que enseguida se jactaron de que un hipotético ejército catalán sería supuesta y fácilmente aplastado por el ejército español. Dicho todo de una manera que tal hipótesis era lo que ellos desearían como política exterior española hacia una hipotética Cataluña independiente. Pero esa idea de “España invandiendo Cataluña” en el mundo actual no sólo es estúpida, sino que la idea de unas fuerzas armadas catalanas no tiene que ser necesariamente disparatada si no se crean pensando en las guerras equivocadas.

Las guerras obsoletas

A principios del mes de julio hablé de la llegada de inmigrantes irregulares a la isla de Malta como un ejemplo de que el fenómeno no era exclusivo de nuestro país y por tanto no tenía que ver con ningún “efecto” llamada particular de España. A las pocas semanas la noticia saltó cuando un pequero español, el “Francisco y Catalina” recogió a 51 inmigrantes a 100 millas de Malta. Las autoridades maltesas se negaron a permitir al barco entrar a puerto pero el asunto se resolvió con la redistribución de los inmigrantes por varios países.

45 de los 51 inmigrantes rescatados por los marineros españoles provenían de Eritrea. Independiente desde 1993, tras una larga guerra (1961-1993), sus habitantes tienen motivos para abandonarlo. Si Eritrea salió de su “guerra de independencia” como un país totalmente depauperado, a los pocos años iniciaba una carrera de conflictos con sus vecinos por la demarcación de sus fronteros. Primer estalló un entraba en conflicto con Yemen por unos islotes. Y lo que es peor entabló una guerra abierta con Etiopía entre los años 1998 y 2000. Siendo dos países de los más pobres de África se embarcaron en la compra de aviones de combate modernos que ni siquiera buena parte de las fuerzas aéreas europeas cuentan.

Cazabombarderos MiG 29 y Sujoi 27 provenientes de los arsenales liquidados tras el fin de la Guerra Fría entablaron combates aéreos en una guerra iniciada por una disputa sobre demarcaciones fronterizas. Fue una de tantas y tantas guerras olvidadas. Pero una guerra peculiar: Una de las pocas guerras tras el fin de la Guerra Fría entre dos estados.

Las lista de guerras entre países desde 1991 es reducida. Descontando los conflictos en los que ha participado EE.UU. (liberación de Kuwait, invasiones de Iraq y Afganistán) incluye el conflicto del Alto Cenepa entre Perú y Ecuador, el conflicto por el glaciar del Kargil entre India y Pakistán y la guerra por un corredor hasta Naborno Karagaj entre Armenia y Azerbaiyán. En todos los ejemplos, el casus belli fue la demarcación fronteriza. Pura dinámica del siglo XIX. El mundo que se acaba.

Vuelve a casa vuelve

Se me hace extraño no tener que coger el coche en busca de cobertura para el móvil o de no tener que estar pendiente de cuánto tiempo llevo conectado a Internet antes de que el saldo se me agote en el cíber. Vuelvo a la civilización. La vida empieza de nuevo.

En mi última entrada conté las mil y unas lecturas que preceden a cualquier cosa que escribo aquí. Y concluía con la necesidad de cambios. Por paradójico que suene, tengo la sensación de que esto que escribo no es un blog. Sin darme cuenta GuerrasPosmodernas.com es más bien una serie encadenada de ensayos. Faltan referencias a muchos más blogs. Falta más diálogo con los lectores. Falta más agilidad en seguir la actualidad.

He escrito siempre el blog que quería hacer pero no necesariamente el que la gente quisiera leer. No digo con esto que desee incrementar el número de lectores a costa de renunciar a las señas de identidad de Guerras Posmodernas. Hmm… No sé si sería complicado: ¡Anécdotas del rodaje de Alatriste! ¡Defensa sectaria de uno de los dos pilares del bipartidismo español! ¡Todos los secretos de Gran Hermano! ¡Frikismo tecnofetichista a raudales! ¡Confesiones impúdicas de mi vida personal! ¡Apuntes sociológicos de andar por casa dignos de un monólogo de humor!/em> Pero tengo ganas de cambiar. Un blog más dinámico. Con entradas más breves, que deje la reflexión de fondo y el tiempo para otros ámbitos fuera de la blogosfera. Más diálogo con otros blogs y los lectores. Creo que es tiempo de cambios.