El nudo libanés

No voy a entretenerme en disquisiciones morales sobre la crisis libanesa, buscar un culpable y de paso elegir qué niños huérfanos son más víctimas y merecedores de mi compasión. Eso lo dejo para los bloggers expertos en torres de marfil. Me temo que si empezamos a desenredar el hilo histórico terminaremos hablando de un tal Abraham. Y yo de lo que les voy a hablar es de los aspectos relacionados con la temática de este blog. Que no es poco.

Los hechos son conocidos, pero los repaso:

El 25 de junio de 2006 un soldado israelí, Gilad Shalit, es capturado por milicianos palestinos en un puesto militar israelí en la frontera con Gaza. La acción es reivindicada por distintas organizaciones palestinas, que exigen la liberación de palestinos en cárceles israelíes.

Dos apreciaciones: 1) Del soldado israelí conocemos su nombre y su cara. Haga el lector la prueba de recordar el nombre y cara de algún palestino corriente que haya protagonizado las noticias. 2) Nótese que uso para este suceso concreto la expresión “milicianos palestinos”. Desconozco la identidad y filiación de los palestinos que intervinieron en la acción, así que dada la naturaleza de ésta no he empleado en este caso la expresión “terroristas” que es aplicable en otros casos.

El gobierno israelí responde atacando sedes de la Autoridad Nacional de Palestina, viviendas de miembros de HAMAS e infraestructuras civiles (como por ejemplo, centrales eléctricas). La operación es denominada por los israelíes “Lluvias de Verano” y tiene el doble objetivo de presionar a la ANP y HAMAS para que libere al soldado, y cesar los ataques con cohetes caseros “Qassam” desde Gaza a Israel.

cohetes qassamPor Qassam se conoce de forma genérica a las cohetes producidos de forma artesanal por palestinos en la franja de Gaza. Reciben su nombre del jeque Izz ad-Din al-Qassam (1882–1935).

Conociendo que se construyen en talleres clandestinos su aspecto externo y características variarán de unas series de producción a otra. Aunque se conoce tres tipos principales, según su alcance: Qassam 1 (3-4.5km), Qassam 2 (8-9.5km) y Qassam (10-20km). Un cohete es un arma no guiada y tratándose de armas artesanales la precisión de los Qassam debe ser reducida. Se trata de un arma para realizar ataques indiscrimandos contra poblaciones. (Más información sobre los cohetes Qassam en Globalsecurity.org y Weaponsurvey.com).

Será cosa de la “desconexión de Gaza” o del muro (habría que ver las estadísticas) pero da la sensación de ha disminuido el número de atentados suicidas en Israel mientras que HAMAS va adoptando tácticas de guerrilla en detrimento de las terroristas. Los M109 y F16 israelíes podrán seguir bombardeando la franja de Gaza pero me atrevo a decir que presenciaremos un aumento de la escala y complejidad de los ataques contra Israel.

Cuando se llevaban poco más de dos semanas de conflicto en Gaza, el 12 de julio, una patrulla israelí fue emboscada por milicianos de Hizbolá. Según fuentes israelíes la patrulla se encontraba en territorio israelí. Según fuentes libaneses la patrulla se encontraba en suelo libanés. Dos soldados israelíes, Ehud Goldwasser y Eldad Regev, fueron capturados con el propósito de ser intercambios por prisioneros en manos israelíes. Coincidiendo con el ataque a la patrulla comenzaron ataques de mortero y cohetes desde territorio libanés al israelí, en lo que Hizbolá llama Operación “Promesa Verdadera”. Israel respondió con ataques aéreos en el Líbano y con una incursión de sus fuerzas terrestres en la bautizada Operación “Recompensa Justa”, luego cambiada a Operación “Cambio de Dirección“. El resto lo estamos viendo en televisión.

Añado un detalle. Los cohetes que emplea Hizbolá non son los cacharros de producción casera palestina. Son cohetes de artillería, de diseño soviético BM-21 o sus variantes de fabricación iraní. Originalmente montados en una lanzadera sobre un camión, se han visto imágenes de televisión en los que milicianos de Hizbolá llevan un cohete para disparar desde un montaje individual. No son armas guiadas, y al igual que los Qassam, Hizbolá los usa para ataques indiscriminados contra la población civil. Son los cochetes que algunos periodistas llaman erróneamente “cohetes Katiushka” o “Katiuska”, en lo que es una deformación del nombre del primer sistema de cohetes de artillería ruso: El BM-13 “Katiusha”.

No es la primera vez que Israel interviene en el Líbano. Lo hizo en 1978, en la Operación “Litani” para expulsar a la OLP hacia el norte del río de ese nombre (un buen mapa del Líbano es de ayuda) tras una larga historia de incursiones terroristas desde el Líbano. Lo hizo en 1982, en la llamada Operación “Paz para Galilea”. Lo que se pretendía una invasión limitada de la zona sur del país terminó en una guerra abierta, con la implicación de Siria. Las fuerzas aéreas israelíes y sirias terminaron chocando en el cielo libanés, mientras que las fuerzas terrestres israelíes se internaron en el país hasta cercar Beirut. Los combatientes palestinos terminaron abandonando el país y la OLP estableció su base en Túnez. Israel estableció entonces la denominada “Franja de Seguridad” en el sur del país, que abandonó en el año 2000. Antes de esa fecha, en 1996, lanzó la campaña de bombardeos denominada Operación “Uvas de la Ira” como respuesta de ataques de Hizbolá a territorio israelí.

Y todo esto lo cuento, como contexto del próximo análisis de lo que sucede en el Líbano ahora mismo.

[Continuará]

La inevitable levedad del Estado

Cuando trato de explicar qué entiendo por Guerras Posmodernas lo resumo en la superación del modelo del Estado Moderno y el tipo de guerra asociado a él. Hablar de la crisis del Estado puede sonar extraño. Al fin y al cabo Estados Unidos sigue siendo la única híperpotencia global con China manteniendo en el horizonte la posibilidad de un futuro orden mundial bipolar. En los lugares más insospechados movimientos nacionalistas pretenden constituir un estado a partir de una comunidad etno-lingüística. Pero ningún gran cambio social tuvo lugar de la noche a la mañana. ¿Alguien se atrave a fechar el inicio de la globalización?

El Estado y la guerra modernos aparecieron en la transición de la Edad Media al Renacimiento. Y esa transición no arrancó al mismo tiempo en todos los lugares de Europa. Durante la Guerra de los Cien Años sólo tuvieron lugar tres grandes batallas: Crecy, Poitiers y Azincourt. En las tres ocasiones los arqueros ingleses derrotaron a los caballeros franceses, adelantando la venidera supremacía de la infantería. Pero aún así Francia terminó ganando la guerra. Los caballeros medievales sólo tuvieron su ocaso final en las guerras italianas de principios del siglo XVI.

Buscar síntomas de la crisis del Estado puede llevar a equívocos. Posiblemente la aparición de entidades supraestatales, la Unión Europea es su modelo más desarrollado, puede que sea uno de ellos. Pero donde debemos mirar es en los estados nacidos tras la descolonización de África, el Cáucaso y Asia Central (sí, considero “colonización” lo que zares y el PCUS hicieron). El desmoronamiento de los estados de la costa noroccidental africana o de Somalia afectan a Canarias o a la flota pesquera vasca que faena allí. Y no es sólo el grado de interconexión entre territorios. Es la escala y el protagonismo de los actores subestatales.

Aquí llegamos al segundo punto que origina suspicacia. Por entidades subestatales actuando como actor en un conficto armado podemos entender cualquier facción, grupo armado o movimiento social que haya participado en guerras y batallas en los últimos 2.000 años de historia. De hecho hay algún teórico que insiste en que los nombres que designan nuevos tipos de conflicto armado sólo esconden la vieja insurgencia de la Guerra Fría. Pero las guerras civiles de los últimos dos siglos han tenido casi siempre en común el objetivo de las partes de tomar el poder en un Estado o escindir el territorio de un Estado en uno nuevo. Y sin embargo actualmente la globalización económica, las nuevas tecnologías y el desorden internacional tras la Guerra Fría hacen en muchos casos irrelevante al Estado.

En un primer paso milicias que controlan porciones remotas y ricas en recursos naturales de algún país acceden a los mercados internacionales negociando vía teléfono satélite. El suministro de réplicas serbias o bulgaras del Kalashnikov le llegan transportadas en An-12 o Il-76, aviones capaces de aterrizar en cualquier lado, pertenecientes a algunas oscura compañía bielorrusa o ucraniana. Ya no es necesario el patronazgo de una súper-potencia (EE.UU., U.R.S.S., China) o un aliado suyo (Cuba, Siria, Libia, Sudáfrica) para subsistir. Los fondos los proporcionan la cocaína, el petróleo, las maderas de calidad, los diamantes y el opio procesado o no. En el peor de los casos si mantiene una reclamación de soberanía puede mantenerse vinculada a la diáspora, vía Internet y canales de TV satélite, de la que recibir aportaciones. En muchos casos las reclamaciones políticas quedan en segundo plano al convertirse la maquinaria de hacer dinero, y no el nuevo estado-nación soñado, en un objetivo en sí mismo por el que matar haciendo toda clase de atrocidades o morir. El desafío queda claro: ¿Cómo hacer que deponga las armas una guerrilla que controla el tramo local de la gran ruta de la coca o la heroína hacia EE.UU. o Europa? ¿Cómo hacer que un señor de la guerra que controla la zona diamantífera del país se siente a negociar con un gobierno que sólo controla la depauperada capital del país?

El segundo paso implica que una organización subestatal transcienda las fronteras nacionales. No necesariamente ha de pasar por el primer paso. Puede perfectamente nacer como una entidad transnacional. No es necesario extenderse en ello: Al Qaeda es buen ejemplo. Y no cuesta nada entender que si luchar contra organizaciones que estén en la primera fase del cambio evolutivo, las que están en esta segunda fase son aún más complicadas. Dicho lo cual queda por ver cómo entender los recientes acontecimientos en el Líbano.

Apostemos algo

En “Cómo acabar con la cultura” Woody Allen incluye un relato que consiste en el intercambio de cartas entre dos individuos jugando una partida de ajedrez por correspondencia. La partida resulta del todo incoherente porque cada uno pretende mover piezas sobre el tablero que el otro afirma haber tomado en una etapa previa de la partida. Así cada uno le va rectificando al otro sus movimientos, anunciádose jaques al rey continuamente, hasta que finalmente cada uno proclama su victoria.

El que haya seguido la trama conspiranoica sobre el 11-M habrá visto que sus protagonistas se asemejan a los protagonistas del relato epistolar de Woody Allen. Creen haber demostrado que en el 11-M no tuvieron nada que ver terroristas yihadistas, que las bombas que estallaron aquel fatídico día no contenían explosivo Goma 2 Eco proveniente de la mina Conchita de Asturas, que la mayoría de imputados deberían estar alegremente en la calle, que en aquel piso de Leganés nunco hubo un comando yihadista atrincherado (fue todo FX)… Por decir dicen que el miembro del Grupo Especial de Operaciones que murió en el asalto a aquel piso nunca existió. Un conspiracionista decía en uno de sus foros (¿o fue en los comentarios de un blog?) días antes de la manifestación del 10 de junio de este año que ya se estaba imaginado a ZP abandonando la Moncloa en helicóptero. Se refería a la imagen de los presidentes de Argentina y Bolivia haciendo lo propio tras las revueltas populares que provocaron la caída de sus gobiernos.

Uno podía pensar en un principio que a esta gente directamente le falta un tornillo, que entran en la categoría del conspiranoico estadounidense. De hecho muchos que aparecen en los blogs y foros conspiranoicos entran en esa categoría: Son las nuevas generaciones de “Expediente X” y “Matrix”, series de ficción a las que han hecho referencia en su discurso. Pero si uno lee a quienes se han tomado la molestia de contrastar las afirmaciones que contienen los libros, blogs y artículos de los conspiranoicos (véase por ejemplo Desiertos Lejanos y Manel Gozalbo en HispaLibertas) comprobará que las falacias que quedan al descubierto son el producto de una profunda deshonestidad intelectual y periodística. Detrás de ellas hay una evidente voluntad de engañar, tergiversar y manipular. Y a estas alturas es evidente que si ciertos medios de comunicación hacen de altavoz para los conspiranoicos no es por nada que tenga que ver con la búsqueda de la verdad. Resulta significativo que los conspiranoicos hayan escogido como símbolo para ellos mismos un peón negro. Reconocen ser las marionetas de menos valor de alguien que maneja los hilos.

Así que ahí va mi propuesta. ¿Cuánto nos apostamos a que en el lejano día que vuelva el Partido Popular a gobernar España los archivos de la comisión parlamentaria del 11-M seguirán cogiendo polvo en la carrera de San Jerónimo (¿o estará digitalizados en algún disco duro perdido?). ¿A que los medios de comunicación que tanto espacio han dado en sus portadas y tantos minutos de radio han dedicado a la conspiranoia de pronto, así por las buenas, perderán interés en el asunto? A lo que no me atrevo a apostar es sobre la cara de gilipollas que se les va a quedar a los conspiranoicos. Pobrecitos…

Parar esa mierda

Llevaba dos semanas de retiro monacal en mis cuarteles de verano. Me había dedicado a cosas realmente productivas como ver los capítulos de House que todavía no se han emitido en España. Y tenía pensado reaparecer en la blogosfera para tratar temas no relacionados con mi blog. La clase de cosas que escribo cuando me pongo a ordenar mis libros, revistas, papeles y apuntes. Cada cierto tiempo hago una limpieza drástica y me entra una especie de melancolía extraña por esa sensación de estar tirando un cacho de mi vida a la basura. En el contenedor de papel de reciclado terminan recortes de periódicos que guardé para una entrada en el blog que nunca llegué a escribir, un suplemento dominical que hablaba de una ciudad a la que finalmente no viajé o una lista de tareas que nunca terminé de hacer. Que en la ecuación entrara cumplir años explica en parte el estado de ánimo.

Lior de Canarias Bruta me dejó un comentario preguntándome si trataría sobre la situación en el Líbano. En ocasiones pasadas recibí preguntas parecidas referidas a algún asunto de los que centenares de bloggers estaban dando su opinión. No suelo tratar los asuntos de máxima actualidad porque mi voz sería una entre miles y tendría poco que aportar a lo dicho por otros. Y porque de esos temas percibo que se publica más ruido que información. Me resultan más interesante informativamente los ataques del Primeiro Comando da Capital a las comisarías de São Paulo o las aluciones de yihadistas a la teoría de las Guerras de Cuarta Generación.

Y en estas que hoy me topo en un periódico local con la información sobre la actual crisis en el Líbano. Ocupa toda la página. Son cinco noticias: Dos principales, y tres que comparten una columna en la derecha. Las dos noticias de mayor extensión se refieren a los bombardeos sobre el Líbano y al apoyo de Irán a Hizbulá. En la columna de la derecha leemos, de arriba a abajo sobre la repatriación de españoles, el personal de la FINUL atrapado en Tiro y sobre los miles de perros y gatos abandonados en el norte de Israel. ¿He leído perros y gatos? Sí, perros y gatos. La breve noticia nos informa de que miles de familias residentes en el norte de Israel en su huída a lugares más meridionales del país han dejado atrás a miles de mascotas que dadas las temperaturas en la zona en este período del año morirán pronto de hambre y calor. Afortunadamente 138 animales han sido rescatados oportunamente por la protectora de animales. ¡Bravo por ellos!

Son la clase de cosas que me llevan a que casi nunca escriba sobre Oriente Próximo. Parece que es un tema que vuelva gilipollas a la gente en todo el espectro ideológico.Me harté tras el 11-S. En este caso lo achaco más al despoblamiento de las redacciones durante el verano y a que la prensa local rellen la sección de información internacional con los teletipos de agencias. Cualquier teletipo. Así resulta que la suerte de unas mascotas israelíes ocupa más espacio que la situación en los hospitales libaneses, por ejemplo. ¿O trataba el periódico de predisponernos en contra de los desalmados judíos que abandonaron a los pobres cachorrillos bajo el abrasador sol de Galilea? Creo inútil dar más ejemplos de las tonterías que he visto estos días. Supongo que la mayoría de personas las habrá encontrado en la blogosfera, sin ir más lejos.

Lo triste o lo irónico es que Israel tratando de salvar la vida de sus dos soldados en manos de Hizbolá haya hecho lo más parecido que escupir contra el viento. Hundir el estado libanés sólo fortalecerá a Hizbolá y desestabilizará la zona por largo tiempo. ¿Es que no han aprendido nada de la experiencia iraquí?

Don Pelayo cabalga en la red

El ciberterrorismo es de esos temas que preocupa a cuerpos policiales y políticos por igual porque suena amenazador y principalmente porque los expertos dicen que debemos preocuparnos.

Yo aquí sin embargo apenas le he dedicado atención. Me interesan más las tendencias emergentes que se producen en el mundo presente ahora mismo y que no necesariamente tienen que ver con las nuevas tecnologías. Al fin y al cabo el genocidio de Ruanda fue instigado por una emisora de radio y se perpretó a machetazos. Mientras otros realizan elucubraciones sobre robots de combate, nanotecnología letal y guerra virtual en el año 2050, en el mundo están pasando cosas que anticipan ya los conflictos del futuro. No transcurrió ni un año desde que hablara de la piratería por primera vez hasta que la cuestión afectara a España.

Descontando algún caso puntual lo que en la práctica tenemos es cibergamberrismo: Adolescentes y no tan adolescentes dedicados a buscar la vulnerabilidad de los servidores de páginas web para acceder a ellos sin permiso y cambiar la página principal. El resultado la mayor parte de las veces es el equivalente a esos graffiti chapuceros “fulanito estuvo aquí”. No es algo que haga falta grandes conocimientos informáticos. Se trata simplemente de seguir las instrucciones dadas por otros en foros de cómo explotar esos agujeros de seguridad. Pero la información fluye para todos. Y en el caso del software libre siempre hay alguien que proporciona una solución, crea un parche o lanza una actualización para “tapar” el agujero. Así al final sucede que los lamers se dedican a pulular por Internet buscando servidores con software sin actualizar. Nada de la épica ciberpunk de hackers infiltrándose en los ordenadores de grandes corporaciones. Sú único mérito es aprovecharse utilizando un conocimiento generado por otros de despitados administradores de foros en phpBB sobre filatelia o entomología.

La cosa cambia a preocupante cuando vemos indicios claros de una intencionalidad política y se producen destrozos importantes, como los recientes ataques a la web de los Judíos Universitarios de España o el foro de Radio Sefarad a cargo de unas supuestas “Internet Islamic Brigades”.

Otra víctima de ellos han sido los foros de la asociación Nódulo Materialista, editora de la revista El Catoblepas. Tras el ataque el foro quedó tal que así. Veo que actualmente es posible consultar los debates anteriores al ataque así que lo que sufrió la web es un “deface”: Los contenidos no fueron borrados, tan sólo la página principal cambiada. Pero si preocupante es el yihadismo no sabría cómo clasificar las respuestas que surgen en España. El Catoblepas ha publicado un artículo a modo de editorial como respuesta al ataque a sus foros en el que babea islamofobia y se remonta a la gran victoria de la batalla de Covadonga. ¿Por qué en España las posiciones frente al yihadismo son una dicotomía entre las de aquellos que dicen que el 11-S lo organizó la CIA y neocruzados que están como un cencerrro? Pobre país…

El reflejo malt�s

maltaLa semana pasada HispaLibertas informaba de la llegada de embarcaciones con inmigrantes irregulares a Malta. Para el pequeño archipiélago de 3 islas y 600.000 habitantes que en dos días llegaran más de 300 inmigrantes irregulares fue todo un acontecimiento que ha generado alarma en el país. La misma clase de alarma que hemos visto en Canarias, con apelaciones a la Unión Europea. Los inmigrantes llegan a Malta porque está a medio camino entra la costa africana y la italiana, y porque es un pedazo de la Unión Europea en medio del Mediterráneo. Exactamente igual que la situación que vive Canarias, convertida en avanzadilla atlántica de la Unión Europea para la bueno y para lo malo. Lástima por todos los defensores de la teoría del “efecto llamada“. La situación es tan desesperanzada en el África Occidental que seguiremos viendo llegar inmigrantes en pateras y cayucos, o como polizones en toda clase de chatarras flotante.

Resulta que Daniel Bellón ya detectó los síntomas el pasado mes de marzo.

La gorra que perdí en Lisboa

El viernes, mi último día en Lisboa, olvidé en algún lugar mi gorra del Staatsbosbeheer. La conseguí trabajando como voluntario tres semanas del verano de 2003 en un parque natural al norte de Amsterdam. No es que se tratara de un boot camp pero sudé allí la gota gorda y la llevé siempre con orgullo.

Estuve a punto de perderla en mi primer año de Madrid. La dejé en el asiento del autobús que todos los días me llevaba al campus de Somosagua. Me bajé en una esquina del campus y cuando llevaba pocos pasos andados caí en la cuenta de que la había dejado en el autobús. Corrí cuesta arriba de esquina a esquina del campus, bajo un sol abrasador y sin haber almorzado. Todo porque el autobús tan pronto llegaba a la última parada emprendía su camino de vuelta a Madrid. Chorreando sudor y a punto de darme una fatiga llegué a tiempo Menos de medio minuto más y la hubiera perdido.

Dejé Lisboa con una sensación extraña. Recordé aquella carrera desesperada para recuperar algo que había perdido finalmente. Me repetí que sólo era una gorra. Me puse a filosofar sobre todas las cosas que dejaba atrás con aquella gorra. Recordé que estaba a punto de jubilarla por el mal aspecto que empezaba a tener. Algo me decía que sólo eran excusas tontas para aliviar el fastidio y la rabia conmigo mismo.

En realidad aquel viaje a Holanda no es que fuera tan maravilloso. Todos estábamos allí en el campamento de voluntarios para tener una oportunidad de vivir tres semanas a un tiro de piedra de Amsterdam. Y si para mí eso significa cosas como el Rijksmuseum para ellos una sola cosa. El recuerdo de Amsterdam se convirtió entonces en lo que yo quise que fuera. Algo totalmente diferente a lo que los demás buscaron y vivieron.

Lisboa no deja de ser algo así. Un enorme Lavapiés, destino de esa juventud guay que está en mis antípodas. Botellones, paisajes urbanos decadentes y decrépitos. Entiendo ahora el deseo de ciertas personas por ir allí. En los muchos viajes que me quedan por hacer habré de huir una y otra vez de las expectativas y proyecciones creadas por y para quienes no soy. Mi Lisboa no tiene nada que ver con las de ellos. Mi mundo es otro. Y esta en este.

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De izquierda a derecha: 1. El castillo de San Jorge, a cuyos pies nació Lisboa, desde la Baixa pombalina. 2. El Elevador de Santa Justa, que conecta Chiado con Baixa, el centro de la ciudad. 3. El Castillo de San Jorge desde la plataforma del Elevador de Santa Justa.

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4. Ruinas de la Igrejia do Carmo en Chiado, que se derrumbó en el gran terromoto de 1755, y convertido hoy en museo. 5. Estatua de José I en la Praça do Comercio, con el Arco de Triunfo detrás. 6. El Arco con la estatua de José I desde la Rúa Augusta.

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7. Nave lateral de la catedral románica conocida por “Sé” (Sedes Episcopalis). Se aprecia que algo pasó para que los capitales de la columnas sólo estén desbastados. ¿Se quedaron sin dinero para pagar a los escultores encargados de labrarlos? 8. Dos tranvías antiguos en la Praça de Comercio. Siguen en funcionamiento a pesar de que existan otros modelos más grandes y modernos. Se entiende al ver las calles estrechísimas por las que tienen que pasar. 9. Vista desde el interior de un tranvía de la línea 28 rumbo a Alfama.

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10. Interior del claustro gótico en el monasterio de los Jerónimos en Belém. 11. Monumento a los Descubridores en Belém con el puente “25 de abril” sobre el Tajo al fondo. 12. Placa en la Praça do Comerio que recuerda que allí fue asesinado el rey Carlos I de Portugal y el príncipe heredero. Debajo de la placa alguien ha escrito “Vivam os regicidas!”.