Un nuevo vecino

Juan José Miralles es profesor del Departamento de Física de la Escuela Politécnica Superior de Albacete (Universidad de Castilla La Mancha). Y el pasado día 9 de mayo comenzó en Periodista Digital un blog titulado “Redes Complejas y Guerras de Cuarta Generación”.

Me alegra ver a un blogger español prestar atención a temas que parecía sólo a mí me llaman la atención. Que el concepto “Guerras de Cuarta Generación” esté ya en el título es prometedor. Y que en menos de un mes de vida del blog trate una y otra vez las ideas de William S. Lind.

Pero como en tantas cosas de la vida, compartir inquietudes no significa vivirlas y entenderlas de la misma manera. Miralles ha adoptado la perspectiva de Lind (un retrorequeteconservador) en todos sus chirriantes aspectos. De cualquier manera, bienvenido a la blogosfera.

El Código da Pino desvelado

Los que lean mi blog con detalle habrán caído en la cuenta que muchas veces remato diciendo algo así como “pero de eso hablaré otro día”. Pasan los meses y la lista de temas a tratar se acumula. Ahora mismo tengo 18 borradores de entradas para este blog, que van desde la crisis nuclear con Irán, la piratería o la yihad afgana.

Pero hoy traigo una buena noticia. Un blog colectivo ha recogido el testigo de tratar un tema que considero necesario: Demostrar la falsedad de las teorías conspiranoicas sobre el 11-M. Es algo que intenté en solitario en su momento y por la minuciosidad que me exigí me quedé muy por debajo del ritmo con el que los conspiranoicos trabajan.

En Desiertos Lejanos encontrarán una crítica a las teorías de Luis del Pino, se muestra como en El Mundo nunca han permitido que la realidad les estropee un buen titular y entenderán por qué todo ese lío conspirativo de mochilas y furgonetas que nos han contado no resiste un examen minucioso.

Yo sólo les puedo desear felicitarles por lo prometedor que parecen los contenidos y darle las gracias por quitarme de encima un trabajo.

Todos los informes del presidente

Cada uno asocia los hechos históricos con vivencias personales. Y yo algo que siempre asociaré a la invasión de Iraq fue encontrarme a mí mismo en un bar explicándole a cierta persona el tiempo que dedicaba por aquel entonces a rebatir en foros en Internet que Iraq poseyera armas de destrucción masiva. Discutía admeás la hipocresía que suponía usar esos supuestos arsenales como excusa para invadir el país, cuando resulta que el invasor los había ayudado a crear. En aquel entonces había gente convencida que Iraq era una amenaza para el mundo mundial y que Estados Unidos, Dios los bendiga, jamás contribuyó en modo alguno a los programas de armas químicas o bacteriológicas de Iraq. Eso, decían, fue cosa exclusivamente de Alemania, Francia, Rusia y la España de Felipe González. Traficantes de muerte convertidos en dulces palomas de la paz defensoras del dictador.

No soy capaz de recordar si la guerra era inminente o ya caían las bombas sobre Bagdad. Me inclino por lo segundo. Pero me recuerdo caminando por aquella avenida rumbo al bar pretendidamente bohemio y supuestamente intelectual al que ella me llevó, maldiciendo la hora en que se me ocurrió aceptar su propuesta de tomar algo juntos. Por mucho rencor que hubiera acumulado había una parte de mí que deseaba saber de ella. Pero en la práctica, en el mundo real, sentado en aquella mesa con ella enfrente comprendí que no tenía ningún interés en oírle una vez más sus neuras. Y mucho menos estaba dispuesto a hablarle yo de los mías. Así que opté por escudarme en mi papel de friki, locuaz narrador de batallitas dialécticas en foros de Internet. Sé la impresión que le causé. Lo hice a posta. Y aún así me hirvió la sangre sin perder la compostura cuando ella me soltó como una bofetada, creyéndolo divertido, “no sé cómo me enrollé con un tío como tú”.

Para mí todo había empezado leyendo “Guerra contra Iraq” escrito por William Rivers Pitt en colaboración con Scott Ritter. Ritter en sus tiempos de marine fue oficial de inteligencia experto en misiles balísticos y formó parte del equipo de inspectores de la ONU en Iraq. En el libro y ante quien quisiera escuchar (El Mundo, BBC, PBS) mantenía que el equipo de inspectores de la ONU había comprobado que Iraq había desmantelado su programa de armas de destrucción masiva, que Iraq no podía proveerse o fabricar tales armas sin que fuera percibido por los equipos de inspectores y por los servicios de inteligencia occidentales. En el libro, además, encontré una advertencia de que una vez desapareciera el régimen lo haría con él la ligazón artificial que mantenía unidas a las comunidades que formaban ese artificio que es Iraq. Sólo en el tristemente desaparecido David Hackworth encontré a alguien que tras el desengaño menciona ara Ritter por la que le cayó a Ritter: Like it or not, Maj. Scott Ritter had it right all along.

Y algo debió sospechar el resto cuando aquel famoso informe sobre Iraq del gobierno de Blair resultó ser un copia y pega de un artículo de un investigador académico y de publicaciones de la editorial Jane’s.

Ahora, conociendo lo que pasaba en aquellos días en el régimen de Saddam por dentro y confirmando, no sé si sentirme orgulloso o asustado por la idea de que aquel friki que fui y sigo siendo tenía gracias a sus lecturas y navegaciones por Internet mejores datos que dos jefes de gobierno. Sería interesante recordar, porque no deberíamos olvidarlos, los sueños de grandeza de uno de ellos. Según Casimiro García Abadillo en 11-M La Venganza el apoyo a Bush fue “una vía para recuperar parcialmente el papel que tuvo nuestro país cuando aún era potencia colonial y borrar de un plumazo las frustraciones del 98″ [pág. 155], rompiendo “con una trayectoria de cien años en política exterior. Desde la pérdida de las colonia, España se había mantenido al margen de los conflictos internacionales” [pág. 162].

El Flanco Sur ya no es lo que era

Estoy leyendo Ghost Wars de Steve Coll, el relato periodístico del nacimiento y expasión del movimiento yihadista desde sus orígenes en la yihad afgana. Es un libro muy detallista y denso. Todo sea dicho que en 588 páginas (notas, bibliografía e índice análitico aparte) Bin Laden aparece faltando pocas páginas para alcanzar la número 200. Estoy leyendo el libro como documentación para un proyecto del que pronto les hablaré. Hay tantas cosas que comentar que la yihad afgana se ha ganado mi atención para próximas entradas de este blog.

Llevo días de lectura ensimismada de los buenos viejos tiempos de la Guerra Fría, en que todo era tan sencillo como una película de George Lucas. Cerrar el libro provoca un sorprendente fundido en negro al presente. En la web de Foreign Policy me encuentro un lista elaborada por Daniel Widome sobre las bases militares estadounidenses en el exterior más relevantes. Widome incluye la base aérea de Bezmer en Bulgaria. Adiós Alemania. ¡Hola Bulgaria!

Pero no acaban ahí los sustos que se llevaría alguien que aterrizara en 2006 proveniente del mundo de la Guerra Fría. El Mundo cuenta cómo EE.UU. “retira a Libia de la lista de países terroristas y restablecerá relaciones diplomáticas completas”. Libia ya no es el enemigo. ¿Quién lo es? Como decía la última vez: ¿Dónde debe estar la primera línea de la defensa nacional de España?.

¿A quién vigilará ahora nuestras fuerzas armadas? A los cayucos de los inmigrantes. No entraré hoy en lo oportuno de la medida o la existencia de un efecto llamada. Ya hablé del “efecto expulsión”. Parece que nadie se ha molestado en averiguar qué ha pasado y pasa en los países de origen. ¿Soy el único que ve lo conectado que está todo?

Todos los caminos conducen a Washington

¿Dónde debe estar la primera línea de la defensa nacional de España? Hablé de la piratería por primera vez hace casi un año. Sandokán ahora tiene GPS y teléfono satélite fue el título que elegí en junio de 2005 para hablar de la piratería en el Estrecho de Malaca. En noviembre, mientras todo el mundo hablaba de las revueltas en Francia, yo prestaba atención al ataque pirata a un buque de crucero cerca de Somalia. Lo rematé diciendo:

Estados fallidos. Amenazas transnacionales. Piratas, maras, terroristas y mercenarios. Son distintas caras del futuro que nos espera y que aquí trataremos. Volvemos manos a la obra.

Una vez más el futuro que intuyo toca en la puerta antes de tiempo. Y hace muy poco saltaba la noticia del acoso pirata a pesqueros españoles en el Cuerno de África. Semanas antes el senador electo por Guipúzcoa David Bravo había preguntado en el pleno “sobre las medidas que ha adoptado o piensa adoptar el Gobierno para la protección de los buques de bandera española, frente a la acción armada de buques piratas que operan en aguas somalíes y en aguas internacionales próximas a Somalia”. Y la respuesta ya es pública: El gobierno se plantea enviar una fragata al Océano Índico. Esa resulta ser el área de operaciones de la Combined Task Force 150 que participa en la Operación Enduring Freedom y que España abandonó por la puerta de atrás cuando nos marchamos apresuradamente de Iraq. ¿Patrullará en solitario la fragata española? O como es más lógico, ¿se integrará en la fuerza multinacional de países aliados de España que ya opera en la zona? Lo más lógico es lo segundo, lo que significaría de paso volver a participar en la “Guerra Global Contra el Terror” de EE.UU.

En Afganistán, la fuerza multinacional de mantenimiento de la paz y reconstrucción ISAF que opera bajo mandato de la ONU va cada vez más camino de formar parte parte de una única misión con las fuerzas que allí combaten cotnra las milicias de los señores de la guerra y los talibán. La situación en Afganistán se está complicando (tendré que hablar de ello próximamente) y el Ministerio de Defensa español ha decidido reforzar el contingente allí desplegado.

Alguien decía que el cambio de ministro iba a suponer una paralización en la toma de decisiones. Todo lo contrario. Sin levantar controversias se refueza con una compañía el contingente en Afganistán, se plantea mandar una fragata al Índico y una compañía, posiblemente de Infantería de Marina, irá a la Rep. Dem. del Congo. Son pasos pequeños en cantidad pero políticamente significativos. ¿Nos estaremos acercando a Washington disimuladamente? Dos años de gobierno de ZP y no es el fin del mundo. Ni mucho menos.

La niebla de la guerra

“Fog of war” es un término inglés para definir la confusión, incertidumbre y caos que se da en el campo de batalla. Una explicación del origen de la expresión podría ser las humaredas que se producía en la era de las armas de pólvora negra. Cuando dos ejércitos empezaban a intercambiar disparos en el campo de batalla llegaba un momento que un general en lo alto de una colina era incapaz de distintiguir entre el humo sus tropas de las del enemigo y le resultaba imposible saber qué pasaba para tomar decisiones.

La revista Foreign Affairs en su edición en inglés ha publicado hace poco el extracto de un informe sobre la invasión de Iraq vista desde el punto de vista iraquí. Se trata en realidad de la versión cara al público de un trabajo de recopilación de documentos capturados y entrevistas a miembros importantes del régimen bajo custodia estadounidense. Y las conclusiones no pueden ser más llamativas.

Saddam Hussein estuvo convencido de que EE.UU. no invadiría el país, y que en caso de hacerlo sólo ocuparía el sur. Que bastarían unas pocos bajas al estilo de Blackhawk Down para poner la opinión pública en contra de la guerra. Al igual que el Japón de la Segunda Guerra Mundial, haciendo de la necesidad virtud, estaba convencido que el espíritu combativo de sus tropas se impondría sobre la superioridad material de los estadounidenses. Pero lo más llamativo es cómo el régimen provocó el colapso del ejército como fuerza combatiente antes incluso de que se disparara el primer tiro. En el período de llamemoslo entreguerra (1991-2003) Saddam estuvo más preocupado por las amenazas internas al régimen que las externas, en especial las provenientes del propio ejército. Creó tal redundancia de servicios secretos que se vigilaban los unos a los otros y tantas capas de burocracia, que ningún general se atrevía a tener una iniciativa propia. Lo que fue peor para el ejército, los cargos de responsabilidad se dieron a los parientes del clan Al Tikriti o a los completamente incapaces pero leales.

Cuando empezó la guerra, tal como se hacía siempre, nadie se atrevió a informar de las malas noticias al escalón superior en la cadena de mando. Cuando los carros de combate estadounidenses se acercaban a Bagdad, el alto mando iraquí estaba convencido que la ofensiva estadounidense estaba siendo repelida. Lo que en Occidente resultaba burda y risible propaganda, para el régimen eran los informes con los que tomar decisiones. Suena ridículo, ¿verdad? Creerse sus propias mentiras. Pues supongo que alguno anda preguntándose donde andan las armas de destrucción masiva. Espero que algún día nos den una respuesta.Tengo paciencia. Sigo esperando.

Irán (VI): El enriquecimiento de uranio

Retomo por fin mi serie sobre Irán. La he archivado en la categoría “Guerras Posmodernas” pero lo hecho creyendo que no es del todo correcto. El asunto del programa nuclear iraní tiene el añejo sabor de la Guerra Fría. Aunque las consocuencias de un conflicto con Irán tendrían consecuencias muy de nuestra era.

Volviendo al tema… Hasta ahora habíamos visto como en la prensa de EE.UU. y Reino Unido se ha especulado sobre la posibilidad de que los gobiernos de ambos países (y el de Israel) estén planteándose un ataque aéreo contra las instalaciones del programa nuclear iraní. Explicamos los distintos pasos del tratamiento del uranio (extracción, elaboración del “pastel amarillo” y tratamiento del UF6) antes de proceder a su enriquecimiento junto a las instalaciones iraníes asociadas. Vimos que usando fuentes abiertas es difícil determinar la lista exacta, adelantado con ello uno de los problemas de la opción militar para resolver la “crisis nuclear” con Irán. Llegamos hoy por fin al proceso clave en la carrera nuclear: El enriquecimiento de uranio. (A quien los términos empleados les suene a chino, les recomiendo repasar la serie).

Como explicamos en la tercera entrega del uranio podemos encontrar átomos con distinto número de neutrones en su núcleo. A cada configuración se le denomina isótopo, y el más común del uranio es el Uranio 238 (92 protones + 146 neutrones = 238). El que resulta fundamental para el tema que estamos tratando es el Uranio 235 (92 protones + 143 neutrones = 235), que es fisible: Bombardeando su núcleo con neutrones se rompe desprendiendo mucha energía. Tanta que sirve para iluminar ciudades o arrasarlas por completa. Pero resulta que el Uranio 235 que hay en los yacimientos de uranio es escaso (un 0,7%) y para preparar combustible para una central nuclear o fabricar una bomba nuclear necesitamos aumentar el porcentaje de Uranio 235. A ese proceso en concreto se le denomina enriquecimiento.

Existen varios procedimientos para enriquecer uranio y todos se basan en que los átomos de Uranio 238 al tener más neutrones son más pesados. Irán está usando el de centrifugación de gas, que consiste en introducir Hexafloruro de Uranio (UF6 o “hex”) en estado gaseoso en un tubo al vacío de un metro o dos de largo, y de 15 a 20 centímetros de ancho. El tubo tiene en su interor un rotor que gira a decena de miles de revoluciones por minuto. La diferencia de masa entre el Uranio 235 y Uranio 238 es lo que provoca que este último al ser más pesado sea empujado hacia el exterior. En cada tubo sólo se puede procesar a la vez unos pocos gramos de uranio, por lo que normalmente se usan grandes bancos de centrifugadoras llamados “cascadas”. Irán ha anunciado que pretende operar 54.000. De momento está usando tecnología pakistaní. Emplea actualmente las centrifugadoras P1 de aluminio y planean pasar al modelo P2 de aleación de acero. Recientemente ha anunciado que ha llegado al 4,8% (muy lejos todavía de los niveles que requiere una arma nuclear). El enriquecimiento de uranio por cierto un proceso que consume mucha energía. Sólo un puñado de países poseen plantas para ello. En Francia hay una justo al lado de una central nuclear de tanto que consume.

Se sabe que Irán tiene su centro de enriquecimiento en Natanz, en unas instalaciones que incluyen emplazamientos subterráneos protegidos con gruesos muros de hormigón. Ello supone un problema añadido en caso de un intento de destruir las instalaciones mediante un ataque aéreo. El propósito declarado de las instalaciones es enriquecer uranio que sirva de combustible a la central nuclear de Bushehr. El centro, desde que empezó a ser construido en 2000, ha sido profusamente fotografiado por satélite, en lo que parece la fuente de información fundamental en esta crisis como cuentan Sombra.

-Natanz el 20 de septiembre de 2002 (foto de SpaceImaging.com).

-Fotos de 2002 y 2003 analizadas por el Institute for Science and International Security.

-Fotos de 2003, 2004 y 2006 comentadas en GlobalSecurity.org

Un artículo originalmente, publicado en la revista Air Forces Monthly en septiembre de 2003 y que me sirvió para empezar a tirar del hilo, nombra Muallum Kalayeh como lugar de una de las posibles instalaciones nucleares iraníes de enriquecimiento. Sin embargo IranWatch.org cuenta que a pesar de que en 1988 el gobierno británico relacionara el sitio con el programa iraní de armas de destrucción masiva una inspección de la OIEA en 1992 encontró solamente unas instalaciones recreativas para el personal de la Organización de la Energía Atómica de Irán. La zona está sometida a riesgo sísmico y parece improbable que sea seguro montar allí instalaciones nucleares. ¿Qué creer?

En teoría las centrifugadoras se pueden instalar en cualquier parte. Y la lista de posibles emplazamientos para las cascadas de centrifugadoras es más larga.

Como en el caso de Iraq encontramos un movimiento opositor al régimen de Irán, en este caso el MKO, es el que afirma que en Muallum Kalayeh se han instalado equipos con posterioridad a la inspección. El MKO tuvo en tiempos del régimen de Saddam Hussein campos de entrenamientomilitar en Iraq. Pero si en 2002 fue considerado un grupo terrorista por el Departamento de Estado de Estados Unidos, tras la invasión de Iraq algunos parecen intentar que forme parte de la estrategia estadounidense y británica para Irán. ¿Es fiable la información de MKO? Habría que recordar una de las lecciones de la invasión de Iraq: No te fíes de la información tremebunda de organizaciones disidentes que han convertido decir lo que algunos quieren oir en Washington en un modo de vida. Que Ahmed Chalabi hubiera sido juzgado y condenado en rebeldía por un tribunal jordano debió servirles a algunos en el Pentágono de pista.

La lista de instalaciones relacionadas o sospechosas de estar relacionadas con el programa nuclear iraní incluye muchos más nombres. Tratar cada uno de ellos haría esta serie interminable y pospondría eternamente llegar a analizar la opción militar en esta crisis. Y estaría pasando por alto los últimos movimientos diplomáticos. No se pierdan la agenda de viajes de la secretaria de estado Condolezza Rice, el próximo viaje como negociador en asuntos nucleares de Ali Larajani y el viaje del presidente de Irán a Azerbaiyán. Habrá que tener el mapa de la zona a mano.

mapa

Y dicen que el petróleo es caro

El estar tan ocupado últimamente me ha supuesto la desventaja de no poder escribir día a día de los asuntos candentes. Pero a la vez tiene la cierta ventaja de permitir la reflexión sosegada a un ritmo mucho más lento que la que la que impone la actualidad.

Hace ya semanas saltó la noticia de que seis generales estadounidenses habían criticado abiertamente al Secretario de Defensa Ronald Rumsfeld y su estrategia en Iraq. El asunto, más allá de la simpatía que a este lado del Atlántico provoque las críticas dentro de EE.UU. a las políticas de la administración Bush, tocó cierta fibra sensible de la sociedad estadounidense al ver a militares (en este caso retirados) hablando abiertamente de política. Quizás tengamos que hacer referencia a ejemplos propios para entender el desasosiego aunque el debate allí sea otro: ¿Deben los generales hacer oir su voz si piensan que los planes de guerra de un gobierno llevan al desastre?

Pero lo que me llama la atención es llevamos tres años oyendo que en Iraq las cosas marchan bien y que la prensa de izquierdas (liberal que dicen en inglés) oculta las noticias positivas que allí suceden. Llevamos tres años oyendo Una y otra vez leo que Al Qaeda está siendo derrotada. Pero leer que las cosas están yendo mal o muy mal es algo que por primera vez veo en boca de la base social de Bush. O de algunos que por lo visto fueron halcones. Hay quienes directamente, Aquí, aquí y allá hablan de trocear el país. Lo que me lleva a lo que escribí sobre Iraq en mi viejo blog y que tendré que rescatar. Qué lejos quedan aquellas lecturas previas a la guerra que vaticinaban el desastre y resultaban entonces catastrofistas. Ya no importa si fue buena o mala idea invadir Iraq. Lo que parece empezar a quedar claro es que las posibilidades de una victoria y solución fáciles es cosa de un paso que no volverá.

Loo que hay de verdad de fondo es un debate sobre la transformación de los conflictos armados en el siglo XXI y cómo combatir en ellos. (Casualmente el tema principal del blog de un servidor). ¡Qué lejos queda aquella fascinación por la rápida victoria en una guerra convencional “de la Tercera Ola” en la primavera de 2003!. Qué amargo el despertar en el desierto de lo real.

Nota: Advierto que mi serie sobre Irán está inconclusa y las novedades se suceden.