El arte de la guerra red

Leyendo diferentes teorizaciones sobre la transformación de los conflictos armados actuales uno se encuentra una y otra vez referencias a “El arte de la guerra”. Un libro que, dispuestos a buscarlo en una librería, lo mismo lo encontramos editado en alguna colección de “filosofía oriental” y colocado en la sección de esoterismo o autoayuda, que lo encontramos en la sección de negocios en una edición anotada por uno de esos gurús del management.

Estos días he estado leyendo la que dicen es una de las mejores ediciones en español, la traducida, introducida y anotada por Albert Galvany (ed. Trotta). Galvany nos cuenta que poco se sabe del autor del libro, Sun Zi o Sun Tzu (según la transcripción) y no es seguro en qué período histórico se escribió el libro. Aunque todo parece apuntar que lo fue en la época llamada de los “Reinos Combatientes” (476-221 a.C.).

Lo que podemos deducir es que el libro fue escrito en una época en que la naturaleza de los conflictos armados en la antigua China había cambiado en paralelo con la organización política. Se había pasado de una estructura de poder atomizada de ciudades-estados y señoríos, con una guerra limitada llevaba a cabo por nobles siguiendo reglas de cortesía estricta, a un número reducido de reinos con un poder centralizado enfrentados constantemente en guerras que movilizaban todos los recursos posibles. El resultado del enfrentamiento no pasaba ya por las habilidades guerreras de los nobles, sino por la conducción eficaz de las masas de campesinos. El peso del resultado cayó en la habilidad del general al mando en mover sus masas de peones. La guerra se convertió en una asunto de reflexión sobre conocimientos abiertos más que de virtuosismo manejando la espada y el arco.

El problema es que haciendo hincapié en la reflexión y el estudio de cada situación no hay fórmulas preestablecidas para la victoria. No hay golpes maestros ni técnicas ancestrales. Es una cuestión de estudiar el escenario del combate y al rival son fundamentales. La guerra es una guerra por la obtención de información sobre el enemigo. Y por negarle al enemigo obtener información sobre nosotros o tratar de proporcionarle información engañosa.

Además lo fundamental es también la capacidad para estudiar la situación que se presenta, cada vez diferente, y la capacidad para adaptarse a las circunstancias. La metáfora que usa Sun Zi es el agua: No es rígida. No tiene forma. Se adapta a la del terreno. Fluye.

Para vencer a un oponente que sigue los mismos principios Galvany interpreta a Sun Zi:

La victoria sobre una realidad sinuosa, en constante metamorfosis, no puede obtenerse más que por una sobreabundancia de movilidad, mediante un poder aún más grande de transformación y adaptación.

En una visión netamente taoísta la victoria más loable no se mide por el efecto, sino por los medios empleados. La victoria más deseable no es aquella en la que se destruye al enemigo, sino aquella en que se ha usado una mayor economía de medios. Derrotar sin matar. Derrotar sin esfuerzo. Anticipándose al contrario. Adaptándose a la situación.

Definitivamente un libro que merece la pena estar en la biblioteca y tener a mano para entender ciertas cosas.

Efecto llamada

Sea por un mayor control de las autoridades marroquíes, sea por la eficacia del SIVE en el Estrecho de Gibraltar, Canarias está sufriendo una inusual avalancha de pateras.

Hay quienes especulan que los inmigrantes han cruzado miles de kilómetros del África noroccidental y luego se han embarcado en una barquicuela para navegar por el Atlántico atraídos por la legislación del gobierno de ZP.

No son las mejores estadísticas pero he cogido el listado ordenado por PIB per cápita de los países del mundo del World Fact Boook de la CIA y un mapa.

  • España – 25.100 dólares
  • $2.500 Ghana
  • $2.200 Guinea-Conakry
  • $2.000 Mauritania
  • $1.900 Gambia
  • $1.800 Senegal
  • $.1600 Togo
  • $1.400 Costa de Marfil
  • $1.200 1.200
  • $1.200 Rep. Centroafricana
  • $1.200 Burkina Faso
  • $1.000 -Mali
  • $1.000 - Nigeria
  •  $900 - Níger
  •  $800 - Sierra Leona
  •  $800 - Guinea-Bissau
  •  $700 - Liberia

A los datos económicos habría que considerar las guerras que Sierra Leona, Liberia y Costa de Marfil han sufrido. Y la plaga de langosta en el Sahel de hace no mucho, con la destrucción de cosechas consiguiente.

El negocio del siglo

No sé cuántos sabrán de qué hablo si nombro a Executive Outcomes, Sandline International o MPRI. Paso tanto tiempo escribiendo sobre asuntos concretos que doy por sabidas cuestiones generales de la transformación de los conflictos armados de las que hay una abundante bibliografía en inglés no traducida al español. Quizás explique mejor mis teorías sobre las Guerras Posmodernas no dando algunos asuntos por sabidos. Al menos son cosas entretenidas de contar.

La historia de hoy arranca en Sudáfrica, al final de la Guerra Fría. Uno de los aspectos obviados sobre la lucha contra el apartheid es que el partido de Nelson Mandela, el Congreso Nacional Africano, al ser ilegalizado en 1960, formó junto con el Partido Comunista Sudafricano una organización armada. La Umkhonto we Sizwe (“Lanza de la Nación”) lanzó ataques guerrilleros desde países limítrofes y perpetró atentados terroristas. El régimen racista de Pretoria creó a su vez todo un entremado de unidades paramilitares y de servicios secretos para realizar acciones de guerra sucia contra la oposición al régimen. Además para sortear el embargo internacional contra Sudáfrica se crearon compañías tapaderas para la importación de tecnología militar.

Cuando en la Sudáfrica multirracial el CNA llegó al gobierno para una parte de las fuerzas armadas sudafricanas significó ver que el enemigo dirigía el país. El fin de los conflictos de Angola y Namibia por un lado y el desmantelamiento del aparato represor supuso la desmovilización de parte de las fuerzas militares y paramilitares sudafricanos.

Desencantados con el rumbo del país y en paro un grupo de militares sudafricanos terminaron emigrando. Eran expertos en la lucha en el chaparral del África sudoccidental, en la guerra contra insurgencia y estaban acostumbrados a moverse en el mundo de las empresas tapaderas. Crearon una compañía de seguridad llamada Executive Outcomes, que en un principio se dedicó a investigar el robo de diamantes dentro de la empresa De Beers (los de “un diamante es para siempre” ). Pero el giro de la historia es irónico. Executive Outcomes terminaron contratados por el gobierno angoleño, al que habían combatido durante años, para proteger campos petrolíferos de los ataques de la guerrilla de UNITA, antiguo aliado sudafricano. EO aprovechó la liquidación de stocks en la Europa ex-comunista para dotarse de armamento relativamente avanzado y de personal sudafricano desmovilizado para contar con personal cualificado. Montó empresas paralelas de servicios logísticos que incluían una línea aérea propia (Ibis Air). Y cuando el gobierno angoleño no pudo hacer frente al pago de los servicios de EO lo hizo otorgando derechos de explotación de campos petrolíferos y minas de diamantes.

El éxito de Executives Outcomes en Angola llevó a la empresa a Sierra Leona, escenario de una de las guerras civiles más brutales de la Posguerra Fría. El país vivió un momentáneo período de estabilidad y paz cuando los mercenarios sudafricanos derrotaron a las fuerzas del Frente Revolucionario Unido. El RUF, por sus siglas en inglés, se hizo famoso por mutilar los brazos de sus víctimas a machetazos con el propósito de provocar un éxodo masivo de los habitantes de las regiones mineras.

La intervención de Executive Outcomes atrajo atención sobre el asunto de los mercenarios en África, que había sido tema de debate de Naciones Unidas en los años sesenta y setenta. El gobierno sudafricano se sentía incómodo con el papel de EO en los conflictos africanos y se promulgó una ley especial contra las compañías mercenarias. Para colmo al contrario que en Angola el bando gubernamental era extremadamente débil internamente. Hubo un golpe de estado y EO, con deudas millonarias por el impago de su contrato desapareció de la luz pública.

Antiguos miembros de EO aparecieron más tarde en Sandline International, una empresa fundada por Tim Spicer. Antiguo teniente coronel del ejército británico, Spicer trató de imitar el modelo de negocio de EO: Ofrecerse a gobiernos de países con recursos naturales valiosos pero con un ejército débil enfrentadas a una insurgencia armada. Sandline International se vio en mil líos en Sierra Leona y Papúa Nueva Guinea, que darían para largo. Algunos dicen que por las maneras chapuceras de Spicer. Investigadas las actividades de la empresa por la prensa británica Tom Spicer lanzó la pelota al tejado del gobierno británico diciendo que actúaba con su aprobación.

Sandline International siguió el camino de Executive Outcomes. Hubo de cesar sus actividades. Pero ambas habían iniciado una nueva era de empresas mercenarias adaptadas a la era de la globalización y las nuevas guerras: Página web con comunicados de prensa, armamento relativamente avanzado para las guerras en que se ven envueltas, tecnologías como comunicaciones por satélite, etc. En ese lavado de cara, lejos de los tiempos de Bod Denard y “Mad”Mike Hoare, se hacen llamar Compañías Privadas Militares (PMC en inglés). Con algunas excepciones, como el caso del intento de golpe de estado en Guinea Ecuatorial, lejos de trabajar de forma clandestina han adquirido un perfil más público. Sus actividades ahora se presentan dentro del sector de la seguridad privada. Spicer, por ejemplo, parece estar ahora relacionado con el Trident Group que entre sus servicios a navieras ofrece protección frente ataques piratas (de las que tendré que hablar otro día).

Pero el salto definitivo de las PMC ha sido el conflicto de Iraq. Frente a los ataques de las filas panárabes de yihadistas una constelación de empresas de seguridad que emplean a ex-miembros del SAS británico o gurjas nepalíes. En la era de la externalización de servicios, el Cuerpo de Ingenerios del U.S. Army trabaja baja la protección de una empresa privada. Pero el mundo de los contratos inflados y otorgados a dedo a amigos lo dejo como materia para otros. Esta semana Blackwater anunciaba orgullosa su inclusión en el “Top 50″ de la revista Fast Company.

Lo dicho. Ahí les va otra pieza más en el puzzle de las Guerras Posmodernas.

Argeliana

Dije la semana pasada que iba a dedicarme por unos días a hablar de cine y libros. Los días y la actualidad atropellaron mis planes.

Quería comentar Syriana, la película por la que George Clooney ha ganado un Óscar como mejor actor de reparto, y resulta que el fin de semana pasado tuvimos a Vladimir Putin en Argelia.

MiG-25Se trata de la primera visita de un presidente ruso a Argelia tras el fin de la Guerra Fría. En ella se han firmado acuerdos que confirman lo que circuló este año y el pasado como filtraciones interesadas a la prensa: Argelia actualizará sus fuerzas armadas con un paquete importante de armamento comprado directamente a Rusia. Tras el fin de la Guerra Fría Argelia se había limitado a comprar excedentes de segunda mano a Bielorrusia y Ucrania, a la par que buscaba nuevos suministradores de tecnología militar en Estados Unidos, España y Sudáfrica. Pero la jugada de Putin es a varias bandas.

Durante los 90 Argelia se había ido acercando paulitanemente a EE.UU. El interés fue recíproco tras el 11-S. La guerra civil argelina fue interpretada entonces en clave global y los posibles reproches al régimen de Argel pasaron a segundo plano. Se empezó a especular que Argelia podría mirar a Europa para modernizar sus fuerzas armadas. Quizás fueran sólo las fantasías de algunos argelinos, quizás de algunos franceses, pero sonaba el nombre del cazabombardero francés Rafale. Barcos de la OTAN empezaron a visitar puertos argelinos para realizar ejercicios conjuntos.

T-72 argelinoDe pronto, el acuerdo entre los gobiernos de Bouteflika y Putin hacen que Argel mire de nuevo a Moscú en cuanto suministro de armamento. Y dé un salto que lo aleja considerablemente de sus países vecinos, Marruecos y Libia. Casi me atrevería a decir que cierra parte de la brecha frente a su vecino al otro lado del Mediterráneo, nosotros, con la compra de cazabombarderos Su-30MK y baterías de misiles antiaéreos S-300.

En el plano económico la compra de armamento, posible gracias a las divisas por la exportación de hidrocarburos, lleva aparejado la liquidación de la deuda que Argelia contrajo con la extinta Unión Soviética. Y lo que es más importante, van en paralelo con los acuerdos de la empresa estatal argelina Sonatrach con las petroleras rusas Gazprom y Lukoil.

Rusia ha visto amenazada su posición de principal suministrador de gas natural a Europa tras el conflicto a cuenta de los gaseoductos con Ucrania. La Unión Europea sacó la conclusión de que debía diversificar sus fuentes de suministro. Argelia es su tercer suministrador (y principal de España). Y ahora ha tomado posiciones conjuntas con Rusia.

Como decían en la promoción de Syriana, todo está conectado. ¿Quién se anima a hacer una película?

Lo que nadie quiere contar sobre el 11-M

He dejado pasar el 2º aniversario del 11-M. Cuando sucedió llevaba viviendo menos de medio año en Madrid y ya había empezado a escribir un blog. No creo que merezca la pena rescatar lo que escribí aquellos días. Todos vivimos cosas parecidas.

Dos años y sigue esa sensación de náusea al ver cómo siguen jugando con la muerte de tantas personas para su mezquino juego político. Me gustaría que alguien contestara. ¿Cuántos creen que Rajoy reabriría la comisión del 11-M si mañana mismo fuera presidente de gobierno? ¿Desclasificaría los papeles del CNI? ¿Comenzaría de cero una investigación de lo que pasó el 11-M? ¿Y alguien cree que los resultados de esa investigación nos llevaría a donde apuntan los conspiranoicos?

Hace unos días me tomé la molestia de comprar el libro que recopila las tesis de Luis del Pino publicadas en Libertad Digital. En la contraportada supe al fin quién era este personaje: Un ingeniero industrial metido a contertulio de la COPE. Así se explica el resultado. Son cosas de convertirse en experto sobre el terrorismo sin más bagaje que Dan Brown y nada de Rohan Gunaratna o Fernando Reinares. Resulta que el sumario del 11-M tiene 22.000 páginas. 16 veces la edición de “El Conde de Montecristo” que leí en segundo de carrera. ¡22.000 páginas! Podrían esperar a que se hicieran público el sumario para empezar a buscar “agujeros negros” y lanzar teorías. Al menos estarían un tiempo entretenidos.

Pero, ¿para qué discutir? Lo confieso. Sé que las piezas que Del Pino y sus imitadores tratan de encajar a martillazos no compongan un cuadro coherente. Pero es innegable que el 11-M huele a podrido. Y lo que realmente me molesta de Del Pino es su tibieza. Y por qué no decirlo, su cobardía. No llega al final en sus teorías. Coloca todos los elementos para lanzar una acusación pero se calla. Insinúa pero no apunta con el dedo. Y creo que ya va siendo hora que alguien en la blogosfera española lo haga. Que alguien redacte la acusación que Del Pino no se ha atrevido a escribir:.

El 11-M no fue obra de un grupo de delincuentes comunes de origen magrebí convertidos al islamismo yihadista y con conexiones con Al Qaeda. El 11-M sólo pudo ser realizado por miembros de las fuerzas y seguridad del estado que fabricaron u ocultaron pruebas, en una ambiente de agitación mediática obra del grupo PRISA. Que policías nacionales o guardias civiles fueran capaces de tal cosa sólo se explica porque se traten de implicados en el GAL que medraron en los tiempos de Felipe Gónzalez, capaces de todo y con mucho que agradecerle al PSOE. Que el Partido Socialista fuera el principal beneficiario del 11-M sólo puede llevarnos a pensar que entre sus dirigentes se encuentren los autores intelectuales de los atentados. Teniendo en cuenta que ETA y Marruecos también salían beneficiados del vuelco electoral no es descartarble una alianza PSOE-PRISA-Marruecos-ETA para la ejecución del 11-M.

Que lo digan ya. Queremos saber.

Part�culas sociales

Había decidido dedicarme esta semana a hablar de cine, teatro y libros. Pero esta noche no hubo manera de escribir nada con “Numb3rs”, la nueva serie de Antena 3.

¿Qué decir de una serie policial donde uno de los protagonistas, un genio matemático, se dedica a elaborar ecuaciones probabilísticas para resolver crímenes? ¿Qué decir de una serie que recupera a Rob Morrow (el Dr. Fleishman de “Doctor en Alaska” y a Peter MacNicol (“Bizcochito” en “Ally McBeal“)? ¿Y qué decir de una serie donde en su episodio piloto nombran a Évariste Galois? Pareció incluso que en Redes habían elegido el tema del programa a propósito.

He de confesar que en primero de carrera se me atascó, y mucho, “Introducción a la Estadística Aplicada a las Ciencias Sociales”. Por no hablar en tercero de “Análisis Multivariante”. ¿Para qué mentir? Pero siempre encontré una cierta belleza en ese orden mecanicista que permitía rozar con los dedos la tan añorada capacidad predictiva de las Ciencias Sociales. Pero a la vez, como le pasa al protagonista en la serie con sus ecuaciones, hay un componente inexplicable que convierte en más arte que ciencia a todo esto. Hace falta esa sabiduría del día a día en la calle, que en la serie proporciona el hermano del matemático, para entendernos a los humanos. Quizás sea mejor así. Ser arte, y no ciencia.

La soledad del vengador

Los lectores más atentos se habrán dado cuenta de la reorganización de las categorías de mi blog, que ahora están jerarquizadas y más detalladas. A alguno le habrá llamado la atención el título de la última, “Con los cinco sentidos“. Es el espacio que dedico a mis apuntes sobre cine, música y literatura. Copiando a Goyo Tovar voy a tener una semana temática. Si la realidad no interfiere les hablaré de películas, libros y hasta de teatro. Todo desde la óptica de este blog. Evidentemente.

A finales de diciembre les adelantaba dos películas para este año que por su tema me resultaban prometedoras. Syriana fue estrenada hace poco y espero verla este miércoles. A Daniel Vázquez, al que conocí en la cena de LasIdeas.org y con quien coincidí casualmente el día que compré las entradas para el teatro, no le ha convencido. Ya les contaré.

La otra película de la que hablé es “Munich”, la última de Steven Spielberg. La película arranca con la llamada “Masacre de Munich”: Durante los Juegos Olímpicos de 1972 miembros de la delegación israelí fueron secuestrados por terroristas palestinos de la organización “Septiembre Negro”. Los secuestradores llevaron a los rehenes hasta un aeropuerto donde deberían tomar un avión. La policía alemana realizó entonces una operación de rescate que fue un completo desastre por la falta de medios, preparación y doctrina operativa. Todos los rehenes murieron a manos de sus captores. Los Juegos Olímpicos siguieron. En Israel el gobierno de Golda Meir lanzó una campaña de asesinato de los terroristas responsables de los hechos de Munich. En la película el protagonista es el líder del comando israelí encargado de la misión. La trama se limita a reflejar la metódica eliminación de los terroristas, salpicada con flash backs hacia los sucesos de Munich, como un periódico recordatorio del origen de toda la muerte y violencia que desencadenan los israelíes.

Traté en el blog la película por la “polémica” que había provocado. Es difícil sustraerse a analizar la película en una clave post-11S, al igual que lo era en la anterior película de Spielberg (“La Guerra de los Mundos”, de la que hablé también aquí). A los personajes de “Munich” según avanza su misión comienzan a entrarles dudas sobre lo que hacen. Cada palestino que eliminan es sustituido por otro en la estructura terrorista. Y el propio comando israelí se convierte en objetivo, llegando al punto en que los israelíes matan por venganza no ya por Munich sino por sus propios muertos. Llega el momento en que se preguntan qué certezas tienen de que sus víctimas son los verdaderos culpables.

¿Qué tiene de polémico o especial la película? Me llamó la atención las cosas que se han dicho de Spielberg dada la asepsia con la que están contadas las cosas. Quizás sea un signo de los tiempos que el mostrar a unos personajes que ejecutan la “Ira de Dios” dudando o representar a unos terroristas que en el día a día son personas cultas o sensibles soliviante a más de uno. Parece una película hecha para provocar un debate a posteriori entre sus espectadores que para suscitarlo por sí mismo. Y cruzando toda la historia la soledad del protagonista, tratando de aferrarse sin éxito a las figuras paternales que se cruzan en su vida ante la ausencia y distancia del padre. Yo esperaba más.

Bono, viajante de comercio

El ministro de Defensa, José Bono, visitó esta semana Libia. Para los que le hayan perdido la pista en los últimos años al país magrebí han de saber que tras el 11-S el régimen de Gaddafi ha hecho esfuerzos por ser un miembro respetable de la comunidad internacional. Renunció a su programa de “armas de destrucción masiva” e indemnizó a las víctimas de atentados terroristas organizados por sus servicios secretos.

Algunos dicen que el repentino cambio de la política libia fue producto del temor de Gaddafi a seguir a Saddam Hussein en la lista de los afanes estadounidenses de llevar la democracia al mundo árabe por las bravas.

El hecho es que tras la caída del Muro de Berlín el régimen libio se vio aislado internacionalmente al desaparecer el bloque comunista. Las fuerzas armadas libias, sobredimensionadas para la base demográfica del país, quedaron privadas del personal extranjero, repuestos y acceso a equipos modernos. Sinceros o no los deseos de Gaddafi de ser un miembro respetable de la comunidad internacional, EE.UU. y la Unión Europea han hecho cola para volver hacer negocios con Libia. Por un lado el país posee yacimientos de petróleo de buena calidad. Por otro, tiene unas fuerzas armadas decrépitas que quedaron tecnológicamente ancladas en los años 70 y que necesitan una modernización.

Italia ha sido el primer país de la Unión Europea cuyas empresas de defensa firmaron un contrato con Libia tras la nueva política exterior del régimen. En el viaje de Bono una parte importante ha sido la promoción de la industria española de defensa. De un tiempo a esta parte el ministro de Defensa se ha convertido en su primer agente comercial. En el caso de Libia se trata de una carrera entre los países europeos bajo la consigna “tonto el último”. En un caso como el libio no dejan de quedar dudas en el aire. ¿Realmente es significativo comerciar o no con un país que no cumple unos estándares “occidentales” en derechos humanos? ¿En qué manera influir entonces en el desarrollo político de esos países? ¿Hay alguna otra alternativa a la política de mantener el status-quo de los actuales regímenes frente a la amenaza yihadista?

Lo irónico es leer críticas al viaje de Bono provenientes de los de siempre. La noticia me ha hecho recordar una foto que tenía guardada en el disco duro. Sabía yo que algún día la iba a echar en falta.

Aznar y Gaddafi

La frase:

Preguntado por las causas que le han llevado a realizar este viaje mientras se opone a cualquier apoyo al régimen cubano de Fidel Castro, Aznar dijo que “Libia hace exactamente el camino contrario a Cuba, y eso –precisó– conviene saberlo”.

Menudo país sería este sin las hemerotecas.

Dos años en la blogosfera

Recuerdo que era de madrugada. Muy de madrugada. Con una emoción extraña. Hablar sin cortapisas de lo que pasaba por mi cabeza de manera anónima. Llevaba viviendo pocos meses en Madrid y la sensación de expatriado que no encontraba su lugar me empujaba a buscar una válvula de escape. El título del blog, no muy original, era “El Lobo Estepario”. Fue el día 29 de febrero de 2004. ¡Vaya fecha para celebrar aniversarios!

Ahora, con la distancia y todo lo que ha cambiado mi vida, me resulta extraño volver a leerlo. Mi primera entrada decía:

Alguien dijo que no vivirás tan intensamente como en los peores momentos de tu vida. Estos no son precisamente los peores momentos de mi vida, pero creo que me proporcionarán material suficiente para alimentar un blog. Llevo meses sin escribir una sola línea en mi diario sin saber muy bien por qué. Y sin embargo siento que voy a estallar si no vomito todo lo que hierve en mi cabeza.

Ayer compré “11,39 euros” (Anagrama, 2002) la novela de Frédéric Beigbeder. Me la leí de un tirón en una sola noche. Quisiera poder llegar a escribir algo así, descarnado e irreverente… Algo en la línea de “El club de la lucha” (Muchnik, 1999) de Chuck Palahniuk o incluso “Búnker 13″ de Aniruddha Bahal (Emecé, 2003). Hay algo en lo que coinciden las tres novelas: Es un descenso al infierno contado por el protagonista en primera persona con altas dosis de sexo y drogas por el camino. Problema.

a) No participo en orgías

b) No consumo drogas

Me resulta difícil escribir de un mundo que desconozco y no me atrae. Así que jamás podré convertirme en autor emblemático de la Nueva Narrativa Joven. No podré vivir del cuento como Joven Autor. Sólo me queda escribir este blog, y gratis.

Llegué a Madrid en octubre para estudiar un posgrado sobre cooperación internacional. En pocos mese estaré un paso más cerca de los treinta, no tendré un puto duro y por primera vez en cinco años no sabré que pasará a continuación en mi vida. Y aquí estoy, lejos de casa, tan fuera de lugar como siempre me he sentido y comprendiendo que ya no queda espacio para posponer el responder a las preguntas difíciles.

Todas las certezas confortables se han ido desmoronando. Sé que tengo un margen muy estrecho para que las cosas me salgan bien y estoy solo.

¿Hay vida inteligente ahí fuera?

A pesar de que reconozco la rabia, la soledad y las ganas de volcar mil tormentas que había een mi cabeza, tiene su gracia mirar atrás y ver lo que escribí. Para los de provincias Madrid es una megalópolis mítica, la Ciudad de las Maravillas. Aún hoy algunos en mi tierra me miran con cierto respeto: ¡Se ha ido a vivir a Madrid! Lo que nadie te explica es lo perdido y solo que te puedes llegar a sentir aquí, una isla en medio de la ingente masa humana. Lo que nunca imaginé es la red de amigos que iría construyendo con el blog.

Llegó a ser irónico llamarse “El Lobo Estepario” y estar federado en los agregadores de LasIdeas.org y Ciberpunk.net. Así surgió el cambio a GuerrasPosmodernas.com .

Tengo la sensación de que mi blog es un proyecto permanentemente inacabado. Mi blog todavía no es el blog que yo quiero que llegue a ser. Queda pendiente terminar de volcar los contenidos de mis viejos blogs (El Lobo Estepario, Flanco Sur y Animal Político) en este; organizar los enlaces que desaparecieron en el último cambio de platinlla; reorganizar las categorías que con casi 120 entradas empiezan en ser engorrosas por muy generales; y tratar tantos temas que permanecen en el limbo de los borradores… Me queda cuerda para rato. Gracias por estar ahí.