Leyendo diferentes teorizaciones sobre la transformación de los conflictos armados actuales uno se encuentra una y otra vez referencias a “El arte de la guerra”. Un libro que, dispuestos a buscarlo en una librería, lo mismo lo encontramos editado en alguna colección de “filosofía oriental” y colocado en la sección de esoterismo o autoayuda, que lo encontramos en la sección de negocios en una edición anotada por uno de esos gurús del management.
Estos días he estado leyendo la que dicen es una de las mejores ediciones en español, la traducida, introducida y anotada por Albert Galvany (ed. Trotta). Galvany nos cuenta que poco se sabe del autor del libro, Sun Zi o Sun Tzu (según la transcripción) y no es seguro en qué período histórico se escribió el libro. Aunque todo parece apuntar que lo fue en la época llamada de los “Reinos Combatientes” (476-221 a.C.).
Lo que podemos deducir es que el libro fue escrito en una época en que la naturaleza de los conflictos armados en la antigua China había cambiado en paralelo con la organización política. Se había pasado de una estructura de poder atomizada de ciudades-estados y señoríos, con una guerra limitada llevaba a cabo por nobles siguiendo reglas de cortesía estricta, a un número reducido de reinos con un poder centralizado enfrentados constantemente en guerras que movilizaban todos los recursos posibles. El resultado del enfrentamiento no pasaba ya por las habilidades guerreras de los nobles, sino por la conducción eficaz de las masas de campesinos. El peso del resultado cayó en la habilidad del general al mando en mover sus masas de peones. La guerra se convertió en una asunto de reflexión sobre conocimientos abiertos más que de virtuosismo manejando la espada y el arco.
El problema es que haciendo hincapié en la reflexión y el estudio de cada situación no hay fórmulas preestablecidas para la victoria. No hay golpes maestros ni técnicas ancestrales. Es una cuestión de estudiar el escenario del combate y al rival son fundamentales. La guerra es una guerra por la obtención de información sobre el enemigo. Y por negarle al enemigo obtener información sobre nosotros o tratar de proporcionarle información engañosa.
Además lo fundamental es también la capacidad para estudiar la situación que se presenta, cada vez diferente, y la capacidad para adaptarse a las circunstancias. La metáfora que usa Sun Zi es el agua: No es rígida. No tiene forma. Se adapta a la del terreno. Fluye.
Para vencer a un oponente que sigue los mismos principios Galvany interpreta a Sun Zi:
La victoria sobre una realidad sinuosa, en constante metamorfosis, no puede obtenerse más que por una sobreabundancia de movilidad, mediante un poder aún más grande de transformación y adaptación.
En una visión netamente taoísta la victoria más loable no se mide por el efecto, sino por los medios empleados. La victoria más deseable no es aquella en la que se destruye al enemigo, sino aquella en que se ha usado una mayor economía de medios. Derrotar sin matar. Derrotar sin esfuerzo. Anticipándose al contrario. Adaptándose a la situación.
Definitivamente un libro que merece la pena estar en la biblioteca y tener a mano para entender ciertas cosas.
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