¡Corre Lobo, corre!

Compruebo el correo. “No hay nada como el olor del spam por la mañana” ¿O era el napalm? Me encuentro con noticias de F. Nos habíamos perdido la pista desde hacía ya tiempo. Hace poco se me ocurrió sondear la posibilidad de hacerle una visita corta este próximo verano, y añadir así una ciudad más a mis planes de viaje. En su respuesta me cuenta que precisamene estos días se había acordado de mí, y al visitar el viejo blog se encontró la mudanza. Las estadísticas se han disparado con el cambio. Hasta el ratio de comentarios por entrada en el blog ha mejorado bastante. ¿Es el efecto de un simple cambio de estética y dominio? ¿Un diseño más limpio y el cambio a un subdominio de la matriz.org ha hecho que la gente preste más atención a mi blog?

Ya hablaremo de eso otro día. Porque miro el reloj y me doy cuenta que es tardísimo. En poco más de veinte minutos preparo el bolso de viaje y la mochila con el portátil. Salgo disparado hacia Barajas que me queda para colmo en la otra punta de Madrid. Facturo 25 kilos de libros. Pero hay overbooking y me encuentro esperando dos horas al siguiente vuelo a casa. De paso me han dado un vale para un almuerzo y una indemnización de 200 euros en metálico o 240 euros en pasajes. Con lo tieso que estoy mi bolsa de viaje acaba de recibir un empujón formidable. Por mí podía tocarme un overbooking en cada vuelo.

Durante la espera al siguiente vuelo y durante el vuelo leo “This is Serbia calling”. La vida tiene extraños giros. De mi tesina he llegado a las Revos de Colores. Estudiando los conflictos armados de la posguerra fría en el mundo en desarrollo paro inevitablemente en la ex-Yugoslavia. Y una idea se va abriendo estos días en mi cabeza. Sería interesante estudiar el papel de los medios de comunicación controlados por el aparato estatal en los genocidios yugoslavos y ruandés. De ahí a las Revos de Colores hay un sólo paso. Los regímenes pos-soviéticos van cayendo según se abre el abanico de medios de comunicación. Y dándole vueltas a eso me crucé con un ejemplar de “This is Serbia calling”.

Por la noche intento dormir. Imposible. Hay demasiadas cosas bullendo en mi mente. He venido a casa de mis padres para tratar de concentrarme y terminar de una vez el grueso de la tesina con el tiempo corriendo en contra. A la enésima vuelta enciendo la luz. Cojo una guía de viaje y mi cuaderno de notas. El corazón se me acelera. Siempre vendo la moto a mis padres de que viajar solo por ahí no tiene nada de particular, cuando a solas tiemblo del miedo. No recordaba esta parte del viaje: La emoción de un mapa desplegado sobre el que vas trazando una ruta con la imaginación. Las imágenes de las guías de viaje con las maravillas que te esperan. Viajar no es una metáfora de nada. Es la vida misma. Viajar significa libertad y poder. Significa que dejas de esperar no se sabe bien qué para elejir tu camino y asumir solo las consecuencias. Luego vendrán otros a decir “Jo, que suerte. Qué bien te lo montas viajando por tantos países”. ¿Suerte?

Y tampoco recordaba esa otra parte. La del miedo que te atenaza, y te hace querer tumbarte en la cama, taparte la cabeza con la almohada y preguntarte por qué tú mismo te metes en estos líos. Al menos dejé hace ya tiempo de preguntarme si merecía la pena gastar tanto dinero en algo que es efímero e inmaterial.

Recuerdo que en julio de 1999 colgué el mapa Michelín de Escandinavia en mi cuarto y lo cubrí de notas Post-It con la información de las paradas y los trenes del viaje InterRail que iba a hacer aquel verano. Mis padres mostraban su preocupación sobre el que iba a ser mi primer viaje completamente solo.Y yo les insistía que tenía todos los detalles controlados. En realidad no tenía ni idea de cómo cruzar desde el norte de Suecia, una vez acababa la línea de tren en Lulea (se escribe con un circulito sobre la “a”), hasta el norte de Finlandia. Y recuerdo un día mirando el mapa y tener que ir al salón a dar paseos de un lado a otro, como un león en una jaula, al asumir de pronto en la aventura que me había metido.

La solución me la dio en un foro de Internet un noruego que de paso me invitó de paso a Narvik. No pude aceptar su invitación porque tenía que estar en la Laponia finlandesa un día concreto. Pero en aquel foro me pasó algo increíble que quizás algún día cuente… ¡Pero no hay tiempo! ¡Es tardísimo! Tengo que irme corriendo a la universidad. Tres libros sobre geoestrategia, economía, cuestiones energéticas y conflictos en el Cáucaso me esperan.

Tengo un nudo en el estómago. Es el stress acumulado según se acerca la fecha de entrega de la tesina. Y hay algo de la ansiedad ante los planes del viaje todavía demasiado en el aire, pero de esto último es un precio que pago con gusto.

7 pensamientos en “¡Corre Lobo, corre!

  1. no te preocupes que una de las virtudes de la caipirinha preparada por un brasileño es que relaja la mente y tomada en el pirata te transpota a brasil y …. curiosamente…. tambien a suecia.

  2. Se echan de menos los wolfposts, a ver si los hados te son propicios y podemos seguir disfrutando de tu florida prosa.

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