Regreso a la blogosfera

He perdido la cuenta de las semanas de las que llevo sin escribir de forma regular en mi blog. Hubo momentos en que lo hice diariamente, pero aquellos eran tiempos de muchos ratos libres. Aunque con un poco de autodisciplina espero recuperar el ritmo. Y de paso, hacer algunos cambios estéticos y de organización.

Mi intención ha sido siempre de que este blog fuera el resultado de una reflexión sosegada, un tanto alejada de la actualidad. Y prestar especialmente atención a temas que rara vez ocupan las primeras planas de los periódicos. No sé cuántos de los nuevos lectores de LasIdeas.org y Ciberpunk.net habrán ojeado mi blog sin entender muy bien de qué va eso de las “Guerras Posmodernas“, así que creo que toca hacer una presentación de mi blog.

Empecé escribiendo un blog personal en febrero de 2004 y en octubre de aquel año el polémico artículo “Redes de agitación masiva” del periodista Fernando Berlín fue la llamada a dejar de contar batallitas sobre mi vida en Madrid y hablar del mundo que me rodea. El paso del tiempo produjo un proceso de decantación. La Red está llena de blogs que hablan de cualquier aspecto que se pueda imaginar sobre las transformaciones que implican la propia Red y las nuevas tecnologías en general. Y ahí encontré yo mi nicho de mercado en la blogosfera: Las transformaciones en los conflcitos armados y las fuerzas armadas. Sin embargo, no pretendía ser un mero comentador de noticias o conformarme con que mi blog fuera una colección de enlaces. Pretendo que todas estas reflexiones transciendan en algo de lo que hablaré a su debido tiempo.

¿Por qué “Guerras Posmodernas”? Alguien me recriminaba que usara un concepto tan vacío como “posmoderno” para hablar de las transformaciones de los conflictos armados. Nunca he sido entusiasta del palabro, especialmente tras leer a Sokal. Mi idea de “Guerras Posmodernas” tiene poco que ver con el posmodernismo y sus elucubraciones asociadas. El concepto surge de que si hay algo de lo que se pueda tener una idea muy precisa es de las características precisas de un tipo de guerra y conflicto armado que surgió en la Era Moderna, que tenía al Estado por protagonista (tras la Revolución Francesa al Estado-Nación) y al que intentó contenérselo dentro de leyes internacionales. Lo podríamos llamar Guerra Moderna y si hay coincidencia entre todos esos autores que han inventado palabros para designar su sustituto, es que está dando paso algo nuevo. (A los escépticos que crean que estamos ante la enésima revolución anunciada recomiendo un vistazo a las estadísticas de los conflictos interestatales en los últimos 30 años, y luego las compare con los conflictos intraestatales).

No me atrevo a decir con rotundidad a dónde nos lleva todo esto, aunque empiece a intuirlo, de ahí que haya elegido un concepto (post-algo) que da esa idea de superación. Quizás algún día encuentre un nombre mejor. Mientras, encontrarán aquí además mis reflexiones sobre política o las conspiranoias del 11-M. De vez en cuando me atrevo a hablar de música o cine y si el tiempo el dinero lo permite, de mis viajes.

Vuelvo a la blogosfera, vuelvo a casa.

Conoce a tu enemigo

Cuando estudiaba en la universidad me llamó la atención el desdén con que los paleomarxistas de mi facultad trataban las obras de los autores que no entraban en su campo ideológico. Bueno, tampoco es que leyeran mucho las del suyo…

Yo aproveché mi entrada a la universidad para devorar todos los libros que pude, y eso incluyó bastantes con cuyos autores no estaba de acuerdo con la sana intención de poder machacarlos con conocimiento de causa. Leer “El Fin de la Historia y el Último Hombre de Francis Fukuyama me sirvió para entender lo pueril de su argumento principal, pero sobre todo para descubrir que casi todo el mundo que hablaba del libro no lo había leído. Y aquellos pocos que lo habían hecho apenas lo habían entendido.

Ahora con la eclosión de tantos blogs “liberales” en la blogosfera española es divertido unas veces y otras profundamente irritante ver como los iluminados por el sendero luminoso del neoliberalismo arremeten contra ese demonio que es la Izquierda. Un demonio, que no es más que un pelele ficticio, inventado a medida, para quedar ante los lectores como brillante intelectual. Lo que demuestran no es más que una profunda ignorancia sobre lo que es la Izquierda. Al fin y al cabo no es nada nuevo comprobar que ambos lados del espectro ideológico son en muchos aspectos un reflejo especular.

Conocí Anti-Izquierdismo.info por su inconclusa y muy tonta lista de “50 Razones para ser anti izquierdista” (1ª parte, 2ª parte y 3ª parte.) . En rebelión.org.es no podrían estar más de acuerdo con criticar la banalización y comercialización de la figura del Che Guevara (razones 32º y 40º). Tal para la cual, ellos.

Estos de la foto son el Partido Nacional Bolchevique ruso. A esto sí que se le pueda llamar tener la picha hecha un lío.

Pero lo interesante es la lista de izquierdistas: El ¡PRI! mexicano, Marx, el Subcomandante Marcos, las FARC, ¡Mussolini!, Hugo Chávez, ATTAC, Fidel Castro, Michael Moore, el Che Guevara y… ¡¡Hitler!!. Un momento… ¿Hablamos del mismo Adolf Hitler? ¿Él? ¿El líder del Partido Nazi que la Wikipedia caracteriza, entre otras cosas, por su “antimarxismo, anticomunismo, antibolchevismo”? Hay que ser muy imbécil o muy hijo de puta, o las dos cosas a la vez, para decir que Hitler era de izquierdas. Y tiene gracia que el argumento que más se repita entre los “liberales” sea que hablamos del “nacional-socialismo”. Como si alguna vez en toda su existencia la República Democrática Alemana fue alguna vez democrática.

Todo esto no es casual. De un tiempo a esta parte desde los medios y blogs “liberales” se viene machacando con la asociación de ideas socialismo + nacionalismo = nacional-socialismo, en clara alusión a los pactos de gobierno PSOE-ERC. Ya hablé de ello aquí hace poco. En esa línea un tal Carlos Martínez-Cava Arenas (todo un iluminado) publicaba El origen nazi de los bautizos civiles y en el que encontramos la siguiente joyita: “Ayer fue Alemania. Hoy es España. Ayer el nacional socialismo. Hoy el socialismo nacionalista“. ¡Ay, mamaíta!, qué miedo… No lleva ni un minuto entender que toda sociedad ha contado siempre con sus rituales de paso, y dado el alejamiento de la Iglesia Católica que se da en España (esos paseos del Caudillo bajo palio dejaron huella) se busquen alternativas laicas.

No me cuesta imaginar qué pretende ese insistir en relacionar a ZP con Hitler, y al PSOE con el partido nazi. Y es que hay una derecha que no entiende la democracia si no está ella en el poder. El lunes cumplimos 26 años de Constitución. Ya va siendo hora que aprendan.

Alguno dirá que Stalin era de “izquierda” y bla, bla, bla… Pero yo también sé jugar a ese juego: De Auschwitz a Esperanza Aguirre y tiro porque me toca. ¡Qué fácil!