Una de las secuelas de aquellos 40 años fue la desconexión en España entre sociedad y fuerzas armadas. Desde la izquierda a las fuerzas armadas se las suponía guardianas de las esencias del régimen anterior. Aún hoy hay quien cree que los militares fueron un estamento privilegiado del régimen anterior, cuando los hechos distaron mucho de ser así. El ardor guerrero y la disciplina castrense cotizaban a la baja como valores. El concepto de nación española se regaló en bandeja a la derecha.
Pero fue algo más que el origen militar del régimen de Franco y un pasado de guerras coloniales Lo que nos diferencia de los países de la Europa Occidental fue la experiencia de la Segunda Guerra Mundial. La rápida ocupación por parte de la Alemania nazi de muchos países llevó a que una vez rendido el gobierno de turno, surgiera una resistencia de carácter popular y que transcendó el eje ideológico. Conservadores monárquicos y socialistas se unieron frente al invasor. Una vez acabada la guerra surgió un sentimiento de “nunca más” que se proyectó en el miedo a una blitzkrieg soviética por las llanuras de Alemania. Así por ejemplo países como Holanda, Bélgica o Noruega,cuyos ejércitos se colapsaron muy pronto frente a la Wermacht, contaban en los 80 con una cantidad muy elevada de aviones o carros de combate en proporción a su población.
El fin de la Guerra Fría llevó en los países más avanzados a un recorte de los presupuestos militares y a un replanteamiento del papel de las fuerzas armadas, que en algunos casos ha sido bastante drástico. En España el discurso político nunca pasó del “Mili KK” y “OTAN no, bases fuera” y de toneladas de demagogia. El momento de la profesionalización de las fuerzas armadas pudo haber sido la ocasión ideal para proponer seriamente qué modelo de fuerzas armadas queríamos y para qué las queríamos. Sin embargo el gobierno del Partido Popular, dio el salto al ejército profesional de una forma harto chapucera. Se privó a la sociedad de una debate necesario sobre el modelo de fuerzas armadas que se pretendía adoptar y que hiciera consciente a los ciudadanos del coste que suponía pasar de las levas de “quintos”, que cobraban unas simbólicas mil y pico pesetas al mes, a un ejército formado por soldados que pretendían hacer de las fuerzas armadas su vida. Un debate que era tan sencillo de plantear como “o mili, o más presupuesto de defensa”. Al final, ni mili ni mayor presupuesto de defensa. (Para el que no lo sepa, después de Luxemburgo dentro de la OTAN España es el país que menos gasta en defensa en proporción a su P.I.B.)
En el nuevo modelo a los soldados, llamados Militar de Empleo de Tropa Profesional, se les presuponía como jóvenes sin experiencia que optaban por ser militar como lo podían haber hecho por ser telepizzero. Un curro temporal hasta poder dar un salto más tarde a una profesión mejor. El problema era que careciendo de experiencia o cualificación, tras ese paso temporal por las fuerzas armadas se encontraban en la misma situación que al principio. Para solucionarlo, se fomentó la imagen de que las fuerzas armadas eran una enorme centro de frmación profesional con campañas que mostraban unas fuerzas avergonzadas de ser armadas (inenarrable aquella propaganda en TV con escenas de un fuego de campamento a lo boy scouts, sólo faltaba alguien tocando canciones de Silvio).
Crear un modelo de fuerzas armadas profesionales sólo hubiera requerido copiar el modelo ya existente de la Guardia Civil, que funcionaba. Se optó por una solución a la española, con el resultado de barcos amarrados por falta de marineros y regimiento de infantería formados por un solo batallón. Haciendo de la necesidad virtud, se habló de unas fuerzas armadas más pequeñas pero más avanzadas. Para al poco tiempo volver a hacer una reorganización a la baja, cuando los números no cuadraban.
Aunque a alguno le pese, ha sido el ministro Bono el que ha abordado el problema. Aunque sólo sea porque se iba camino de tocar fondo. Subidas salariales, posibilidad de prolongar la permanencia en las fuerzas armadas, readmisión de aquellos que cumplieron su contrato temporal y quieran regresar… Hasta la publicidad que se ve en los monitores de vídeo en ferias y exhibiciones ha cambiado.
Ahora sólo queda aclarar si en este país se tiene claro para qué sirven las fuerzas armadas…
[Continuará]