11-M: La conspiranoia de los necios (IV)

Las delirantes teorías conspiranoicas sobre el 11-M tocaron alguna fibra sensible en mí. “¿Nos toman por idiotas o qué?”, pensé. Aún así, por increíble que parezca en la blogosfera y en diferentes foros esas teorías recibieron eco. Hoy mismo Nacho Escolar enlazaba a un artículo de un tal Federico Quevedo en El Confidencial, que un país normal sería materia de juzgado de guardia.

Empecé a escribir la disección de cada artículo de Luis del Pino en Libertad Digital hace ya tiempo. Pero era una tarea que me consumía demasiado tiempo. Para colmo, a partir del cuarto capítulo la historia se complicaba con misteriosos compuestos químicos y datos, que para constrastar requerirían mucho tiempo pensé. Error. A un lector de mi blog sólo le llevó unas pocas búsquedas en Google y consultar a alguien con conocimientos de química para desmontar la impúdica cadena de mentiras de Luis del Pino. Pasen y lean el blog de Copypaste

El fin de ETA y la teoría de juegos

Esperaba sentarme un día a escribir sobre el fin de E.T.A. y las negociaciones para alcanzar ese objetivo, pero los últimos atentados terroristas han precipitado la urgencia de tratar el tema.

E.T.A. lleva sin matar desde mayo de 2003. El gobierno ha dado a su vez pasos. No creo que haya que darle muchas vueltas para comprender que algo está pasando. Creo que el fin de E.T.A. puede que esté ahora más cerca que nunca. Y parece ser algo que también el gobierno cree, dentro de la lógica prudencia.

Mientras tanto, comentaristas políticos, tertulianos y medios de la derecha en general se han escandalizado porque las bombas de E.T.A. de los últimos meses no han hecho reconsiderar al gobierno su postura. Hasta un despacho de Reuter de estos días se titulaba así: “Segunda bomba de ETA en cuatro días socava las esperanzas de paz”. La frase, “E.T.A. muestra su voluntad de negociar con otra bomba”, ha sido usada de forma socorrida, y pretendidamente irónica, por los bloggers de derecha tras cada atentado. Sin embargo, creo que las bombas de los últimos meses son un signo de que vamos por el buen camino y un síntoma de la voluntad de E.T.A. de negociar. ¿Ilógico? Echemos un vistazo a la Teoría de Juegos.

¿Qué es la Teoría de Juegos? La definición de entrada de la Wikipedia asusta a primera vista: Una rama de las matemáticas que usa modelos para estudiar interacciones con estructuras de incentivos formalizadas. O lo que es lo mismo, el estudio mediante modelos matemáticos de interacciones en las que hay algo que ganar o perder. Lo relevante de la Teoría de Juegos es que esos modelos buscan las mejores estrategias teniendo en cuenta no sólo los intereses propios sino que consideran las posibles estrategias del rival.

Muchos relacionarán la Teoría de Juegos con uno de sus modelos, el dilema del prisionero. Nosotros tomaremos una de sus variantes, el juego del gallina. Para ponernos en situación tenemos que imaginar una de esas escenas que todos hemos visto en alguna serie de televisión o película: Dos conductores acelerando a fondo en sus coches, frente a frente, yendo por una carretera en dirección opuesta. Se trata de una apuesta. El primero que se desvíe para evitar el choque, el gallina, pierde.

En un juego así una estrategia podría ser acelerar a fondo, mantener el volante y esperar a que el rival en el último momento se desvíe, sabiendo que como no lo haga el choque va a ser brutal. ¿Pero y si los dos deciden hacer lo mismo a la vez? Tenemos un tortazo monumental. El coche siniestro total y el conductor muerto o mal herido. La máxima pérdida para ambos. Cada uno tiene entonces que decidir qué hacer teniendo en cuenta lo que cree que hará su rival, y sopesando lo que gana y pierde con cada posible resultado.

Para construir nuestro modelo tenemos que penar en todas las posibilidades. Ya hemos visto que si ninguno de los dos ced,e los dos coches se van a empotrar uno contra el otro. Tenemos la máxima pérdida para ambos. Tomando una escala del 0 al 10, en este caso ambos obtienen -10. Si uno de los dos da por hecho que el otro no va a desviarse, que se encaminan hacia un choque frontal, y da un volantazo para esquivar al otro el juego termina con un ganador y un perdedor. Digamos que el que ha ganado la apuesta obtiene +5, ha quedado como valiente y se ha llevado el dinero de la apuesta. Según autores, el que pierde la apuesta ha quedado como un gallina y obtiene un resultado negativo.Otros autores suponen que el que ha perdido la apuesta, a pesar de haber quedado como un gallina, al menos puede dar las gracias por haber escapado con su coche y su vida intactos, y su ganancia es mínima pero positiva. Digamos, +1. Si resulta que los dos conductores decidieran apartarse de la trayectoria de colisión a la vez (¡esperemos que los dos dan un volantazo en direcciones opuestas!) ninguno ha quedado como más cobarde que el otro, así que el resultado es positivo para ambos. Digamos +3 para cada uno. Como no hay modelo matemático sin un dibujo, veamos la siguiente tabla. Las filas reflejan la acción del primer jugador. Las columnas reflejan la acción del segundo jugador.

Considerando la ganancia individual, el resultado óptimo para un jugador se da cuando aguanta hasta el final y provoca que su rival se eche atrás. Pero si consideramos el conjunto de los dos jugadores el resultado óptimo colectivo sería que los dos se echaran atrás a la vez.

En la vida la gente no va haciendo apuestas que impliquen el riesgo de matarse al volante de un coche de forma estúpida (¿o sí?). Pero la aplicación en el mundo de lo real es muy amplia. David de Ugarte usó el mundo del ligoteo y las relaciones de pareja, para explicar diferentes teorías económicas, incluyendo elementos de la Teoría de Juegos. Y como dicen que el amor y la guerra se rigen por las mismas reglas, llegamos a la negociación con la banda terrorista E.T.A. Apliquemos entonces el modelo del juego del gallina.

Tenemos al gobierno y a E.T.A. que son los dos conductores frente a frente. El discurso oficial ha sido que no se negocia con terroristas. E.T.A. ha de ser siempre la que dé el primer paso de abandonar la violencia. En la práctica no ha sido así. Pero eso es otro tema que veremos más adelante. E.T.A. por su parte no ha cambiado su discurso de soberanía para eso que llaman Euskal Herria. Y de atentar contra miembros de las fuerzas armadas y las fuerzas de seguridad del estado, pasó a hacerlo contra políticos, empresarios, periodistas, etc. La postura de inflexibilidad lleva, y ha llevado, a ese choque frontal catastrófico. Máxima pérdida para ambos.

Supongamos que alguno cediera. Supongamos que el gobierno español lo hiciera: Anuncia el traslado de los terroristas de E.T.A. convictos que cumplen penas en cárceles por toda España a a cárceles situadas en la comunidad autónoma vasca. Y anuncia para próximas fechas la celebración de un referendum vinculante sobre la independencia vasca. O supongamos que E.T.A. anunciara que abandona las armas y su brazo político (el que sea, que me pierdo con tanto cambio de nombre) condenara la violencia. Y que los arsenales de explosivos, municiones y armas de fuego fueran destruidos en presencia de testigos nombrados por ambas partes. Podemos suponer que en ambos casos cesarían los atentados. Pero el coste político para el que ha cedido sería muy alto. Se habría comportado como un gallina. El gobierno que hiciera tal cosa tendría que justificar el haber cedido ante E.T.A. a cambio de nada. Los dirigentes de E.T.A. y su entorno que autoliquidaran la organización terrorista tendría que explica a los suyos qué sentido tendría entonces los sacrificios realizados (cárcel, clandestinidad, vidas rotas, etc.)

La solución óptima es que ambos cedan a la vez. Pero para que no haya perdedores los dos han de dar el volantazo de forma simultánea, y tiene que suceder que cada uno se convenza de que su rival está lo suficientemente chiflado como querer seguir adelante. La única forma de conseguir esa coordinación es mandar una señal al otro de que se está dispuesto a dejar la apuesta en un empate, pero a la vez no desviarse para dejar claro que de no haber una respuesta positiva se piensa seguir en la misma trayectoria. Un paso en falso haría quedar al que lo hiciera como el gallina.

E.T.A. ha sido derrotada, y los últimos acontencimientos políticos en Cataluña reflejan aún más lo absurdo de estar fuera del juego democrático. Es el momento de cerrar de una vez por todas las Transición, eliminando la violencia de la política española. El gobierno y el entorno de E.T.A. se han estado mandando recados vía los medios de comunicación. Ninguno quiere dar a entender ante los suyos que su predisposición al diálogo es producto de la debilidad o que está dispuesta a dar sin recibir nada a cambio. Cada lado ha mantenido su postura. Bajo el gobierno de Zapatero no se han frenado las detenciones de terroristas, por mucho que algunos quieran presentarnos la realidad como justo lo contrario. De hecho cayó la cúpula de E.T.A.. Por su parte E.T.A. ha continuado cometiendo atentados, pero todos en el último año con la evidente intención de sólo causar daños materiales. No ha matado porque no ha querido.

Paradójicamente la postura del Partido Popular y sus paladines mediáticos refuerza la postura del gobierno en una hipotética negociación. La presión de la derecha contra la negociación le permitiría a los representantes del gobierno presentarse ante los de E.T.A. como si tuvieran un margen de maniobra limitado, y así poder presionarles para que hagan gestos inequívocos de su voluntad de renunciar a la violencia. El clásico reparto de papeles del poli bueno y el poli malo. Casi deberíamos agradecerles el trabajo, si no tuviéramos motivos para sospechar que sus verdaderas intenciones son otras. Pero de eso, si me lo permiten, hablaremos otro día.

Hacen falta ideas

Manuel Castells concluyó su monumental trilogía “La Era de la Información” dándole la vuelta a la decimoprimera tesis de Karl Marx sobre Feurbach . Si Marx sentenciaba que era la hora de que los filósofos dejaran las palabras y se pusieran manos a la obra para transformar el mundo, Castells venía a decir que si el mayor empeño en el siglo XX había sido transformar el mundo (con las consecuencias últimas que todos conocemos, añado yo), la labor que tocaba ahora era entender el mundo.

Para bien o para mal, nos ha tocado vivir en un brave new world. Y como dijo la Premio Nóbel Sara Mago (que no se diga que Espe no apoya al colectivo transexual) “[l]a izquierda no tiene ni puta idea de mundo”. En medio de ese naufragio colectivo casi sólo nos queda fiarnos del instinto. Estamos solos. Sólo contamos con nosotros mismos y nuestro sentido común. Jacinto hace poco hablaba de aplicar una regla de tres a los discursos y las realidades. Yo por mi parte quise lanzarme hace tiempo a cartografiar los territorios ideológicos. Un esfuerzo que quedó interrumpido al poco tiempo y que sólo hace poco retomé de forma marginal, hablando de la corrupción de las etiquetas. El tema de las etiquetas trajo cola. Creo que demasiados confunde las etiquetas con los contenidos. Los partidos políticos con la teoría política. La toponimia con la geografía (el mapa no es el territorio que decía aquel).

No sé si Gulliver me leyó, pero coincidía hace poco conmigo en “Crónicas desde el Planeta Barbaria”. Son los ejes ideológicos los que son inamovibles. Los que se mueven son las personas, los partidos y las etiquetas. Para complicarlo todo más, en ese nuevo mundo surgen nuevos problemas y nuevos temas que nos obligan a ubicarnos. ¿Cómo aplicar las nuevas tecnologías a las viejas cuestiones? Como es el caso de la democracia representativa, de la que hablaba Jesús Clavijo hace unas semanas. ¿Qué postura tomar ante el dilema software libre vs. software propietario dentro de la Administración Pública? José Luis Prieto tomaba partido a favor del primero? Son muchos los temas sobre los que reflexionar y debatir. Hacen faltas ideas, nuevas ideas.

Dentro de poco hará un año de aquel artículo de Fernando Berlín que yo tomé como una llamada a la acción. Ha tenido que pasar un año para que las cosas se muevan. No sé si estoy poniendo el listón muy alto. Pero no hay nada que perder. Con ustedes… lasideas.org.

El enemigo en casa

Image Hosted by ImageShack.usEso que sostiene el guardia civil en sus manos es un lanzagranadas anticarro desechable y de fabricación española Instalaza C-90. No hace mucho en Sevilla detuvieron a un soldado que había acumulado munición y material explosivo en su casa. Fue detenido al avisar los vecinos a la policía tras oir una explosión en el patio.

Me consta de hace tiempo lo fácil que puede resultar a un soldado en ciertos destinos robar material de guerra. Y miembros de mafias balcánicas han sido detenidos con armamento anticarro. Algunos seguirán explicándolo todo con teorías conspiranoicas, pero el 11-M fue el resultado de la mezcla de delicuentes con acceso a ciertos materiales con otros delincuentes que habían dado un salto ideológico. Ya saltó la alarma en su momento en EE.UU. y Alemania por la circulación de boletines de ultraderecha en sus fuerzas armadas. No sé si debería ser el momento que en España alguien se encarga de extremar el control de los polvorines militares y prestar atención a lo que pasa dentro de los cuarteles. No sé ustedes, pero la siguiente foto hecha en Iraq me resulta un tanto inquietante.

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No es lo mismo

Me resulta irónico que tras meses de escribir en este blog, dedicando el mayor tiempo a hablar de terrorismo y conflictos, haya sido una entrada sobre la degeneración de la etiqueta política “liberal” la que haya generado mayores picos de tráfico en mi blog.

Echándole un vistazo a las estadísticas podría pensar que sólo consigo muchas visitas precisamente cuando no hablo de los temas que me interesan. A excepción de esos momentos puntuales en los que la actualidad lanza al público a buscar en Internet. Como por ejemplo los días posteriores al 7-J londinense. Otro gran pico de tráfico se generó en los días que pasé en Eslovenia. Podría sacar la conclusión entonces de que mejor me dedico a hablar de otras cosas, pero los lectores que han llegado últimamente aquí parecen no irse. :-D

Además no recuerdo nada que haya escrito que llevara a tanta gente a citarme. En ciberpunk.net han sido David de Ugarte, Enrique Gómez, Sombra Digital, Netoratón, BurguerLiberal, Joseba y Stranulato. Fuera de ciberpunk.net tenemos por ejemplo a Enrique Castro y Libro de Notas. Hay algún ejemplo más, como el de aquel que pretendió hacerse el listo y sólo me dejo la duda de si era disléxico o víctima de la ESO porque parece que no entendió nada. (Yo me niego a reexplicarme. Le cedo la palabra a Manel.) Pero no fue el único despistado. Decía que todo esto me resultaba irónico porque me cuesta reconocerme en lo que supuestamente inspiré.

Allá por diciembre, cuando era joven e ingenuo, y desconocía que los Reyes Magos eran los padres, empecé una serie pendiente. Venía a decir que se equivocaban de cabo a rabo los que en el lado derecho de la blogsfera se dedicaban a teorizar sobre lo que es la Izquierda. Lo mismo metían a ZP y Stalin en el mismo saco, que colocaban a Hitler como tirano de izquierdas o hacían una definición de lo que se supone que es la Izquierda hecha a la medida como muñeco de trapo. Naveguen y verán como convierten al totalitarismo, estatismo, colectivismo, socialismo, marxismo, etc… en sinónimos de Izquierda.

El primer paso para deshacer el enredo fue aplicar un esquema bidimensional. Con ello conseguíamos colocar en su sitio a ZP, la CNT y Stalin por un lado. Y de paso a Hitler y la CDU. Pero la cosa no debía quedar ahí. Esperaba en algún futuro encontrar el tiempo para continuar la serie. Pero en aquel momento por simplicar obvié un paso importante: El eje horizontal Izquierda-Derecha quedó sobreentendido. Al fin y al cabo pretendía tener una vida más allá del blog. Pero si digo que era una tarea pendientes es porque soy de los que cree que ese eje no sólo sigue siendo existiendo sino que es fundamental. Y fundamental es tener claro por qué, y qué significa estar a este lado. Lo digo ahora que surge un agregador de blogs y un periódico digital progresistas (que es en España a la Izquierda lo que a la Derecha el liberalismo). Muevo la cabeza a un lado y a otro. No, no es esto, pienso. Incluso la definición de la Wikipedia me parece un puñado de ideas mal encaminadas.

Será mi (de)formación sociológica pero para mí es tan sencillo como entender que Izquierda y Derecha se diferencian porque entienden la estratificación de la estructura social de diferente forma. Ahora alguien me preguntará que defina estructura social (la Wikipedia en español, no ayuda nada). Simplificaré, otra vez, pidiéndoles que hablemos de desigualdad social. Posiblemente mis profes de la facultad me hubieran cateado por algo así, pero de momento nos vale. (Si pudieran leerse un libro que Vidal-Quadras publicó en 1997 adelantaríamos bastante para lo que vendrá más adelante).

Detrás de esas diferentes explicaciones, por supuesto, subyacen diferentes cosmovisiones. Y a partir de esas mismas explicaciones, también, arrancan diferentes propuestas de acción (o inacción). ¿Qué cuáles son cada una? Y más allá de las divagaciones utópicas, ¿qué hacemos ahora mismo con los islamistas en suelo europeo y en dónde metemos temas como el copyleft? Ya dije que me apetece tener vida propia, y no pasarme las próximas semanas encerrado en la biblioteca de la facultad de Ciencia Política y Sociología de la Complutense para luego escribir unos post kilométricos. A no ser claro, que algún think-tank me ayude a llegar a fin de mes. ;-)

De momento sé que alguno dirá que el análisis de la realidad del no-sé-qué-ismo está totalmente desfasado. Que el PSOE ya no es obrero, y que el Partido Popular aquí o allá ha montado un Estado del Bienester a la noruega. Que los de la camiseta del Che son unos capullos (jo, qué novedad) y que ellos la única cosmovisión que tienen es la que alcanzan con una María que no es esta. Que algunos, como dijo Manel se han hecho liberales a base de leer prospectos de insecticidas, tratados de zoología en japonés o meditando sobre los numeritos que se mueven en la carta de ajuste; imposible que sea por haber accedido a vulgares manuales de liberalismo.

Que sí, que si los ejes puede que sean eternos los partidos se han movido. Pero eso no es nada nuevo. La solidaridad obrera brilló por su ausencia en la Europa del verano de 1914. El consenso de posguerra entre socialdemocracia y democracia cristina derivó hacia un modelo de partidos omnibus (¿quién se toma en serio los programas electorales?). Podríamos continuar con la asombrosas alianzas en tiempos de la Guerra Fría (EE.UU.+China apoyando la UNITA). Y tenemos a esos libelelos llamando “campeón de la libertad” a un tal Reagan que apoyó dictadores de Monrovia a Manila. O a Corea del Norte, último paraíso del proletariado.

Parece que echamos de menos una Arcadia feliz en la que todo estaba más claro. Y seguimos confundiendo llamarse de izquierdas con ser de izquierdas. Proclamarse marxista, con haber leído a Marx. Y leer a Marx con entender a Marx. Fumarse un canuto con saber hacer la “o” con un canuto. Que no es lo mismo. Es distinto. No sé si me explico

Historias personales

Los periodistas estadounidenses tienen una forma muy particular de contar el desarrollo de ideas o avances tecnológicos. Parece que la historia avanza a golpes de casualidad o por el empeño frente a las circunstancias de un grupo reducido de personas. Y es un estilo de contar las cosas, más allá de los valores que implica esa forma de ver el mundo, que me gusta.

Ahora mismo estoy leyendo “The new face of war” de Bruce Berkowitz y me he encontrado con varias historias curiosas.

La primera arranca en París. Casi al final de la Segunda Guerra Mundial Anthony Rona, nacido en Hungría, cuna de John von Neumman y Andy Groove, se licenció en ingeniería. Pasó un tiempo constuyendo puentes en Camerún para librarse de un matrimonio impuesto por su familia. Al volver de África se casó y emigró a Montreal. Anthony consiguió un puesto de profesor en el MIT y allí se dirigió con su mujer, Monique. El salario le llegaba muy justo para sacar adelante su familia, que la componían ahora el matrimonio y cuatro hijos. Le ofrecieron un trabajo mejor pagado en la compañía Boeing. Nada ver que ver con fabricar aviones, I+D para el Departamento de Defensa. Pero aceptarlo implicaba mudarse a la otra costa. Monique y él lo echaron a suertes. Ganó Boeing. Una vez instalados en Seattle, Monique encontró trabajo en la Universidad de Washington gracias a su formación como oceanógrafa.

Monique Rona se familiarizó con la informática en los años 70. En aquel entonces los ordenadores eran unas máquinas enormes y su uso un recurso escaso y valioso, que había de ser compartido. En 1968 Bell Lab había adaptado los teletipos para usarlos como terminales de ordenador. En las universidades habían dos o tres ordenadores a los que accedían los profesores y estudiantes desde las diferentes facultades usando teletipos. Rona llegó a ser directora del centro de cálculo de la universidad y vio una oportunidad de negocio en montar una empresa que vendiera tiempo de uso de ordenadores a otras empresas que no pudieran permitirse comprar un ordenador propio. En aquel momento acababa de salir al mercado el Digital PDP-10 y la empresa creada por Monique junto con otros profesores de la universidad llegaron a un acuerdo con Digital. A cambio de un descuento en el precio del ordenador la empresa de Monique, Computer Center Corporation, depuraría el software. Al tiempo, Monique se enteró que dos compañeros de clase de uno de sus hijos eran unos chiflados por la informática. Y pronto llegó a un acuerdo con ellos para que se encargaran de revisar el código a cambio de tiempo de uso del ordenador Digital.

El funcionamiento de un ordenador central y el intercambio de información con sus usuarios mediante teletipos llamó la atención al marido de Monique. Al fin y al cabo ella había instalado un teletipo en la cocina de la casa. Anthony se dedicó a darle vueltas a la importancia que tendrían en las futuras guerras los ordenadores y las redes de telecomunicación. En el verano de 1976 Boeing le publicó un ensayo: “Weapons Systems and Information War”. La primera vez que alguien acuñaba el término. Y mientras, los dos chicos que Monique había contratado para depurar código sacaban adelante una empresa de software. La empresa se llamaba “Micro-Soft” y ellos dos, Bill Gates y Paul Allen.

Guerras posmodernas: El nombre de la cosa

Los más sagaces lectores de mi blog se habrán dado cuenta. He cambiado el nombre. Hace poco me comentaba una lectora que le había llamado la atención cómo al buscar “Lobo Estepario” en Google los primeros resultados de la búsqueda eran blogs. La obra del bueno de Herman Hesse quedaba relegada a un segundo plano. Según ella, además, la mayoría de esos blogs hubieran producido rechazo en Harry Haller. En mi caso el título tenía sentido porque cuando comencé mi blog allá por el 29 de febrero de 2004 me limitaba a soltar mis soliloquios de forma anónima. Después de aquel artículo de Fernando Berlín que yo interpreté como una llamada a la acción me dediqué a hablar de todo menos de mí mismo. El siguiente paso fue federar mi blog con ciberpunk.net. Su crecimiento y mi nuevo blog me llevó a especializarme y buscar mi propio nicho de la cadena alimentaria de información.

A cada paso llamarse “El Lobo Estepario” tenía menos sentido. Y a cada paso tenía más claro mi interés por reflexionar sobre la transformación de los conflictos armados en el mundo actual. Una reflexión que pretendo articular de forma coherente en un futuro próximo. Mientras tanto, aquí irán encontrando piezas sueltas de ese puzzle que estoy montando en mi cabeza.

¿Y por qué “Guerras Posmodernas”? Hay toda una ensalada de términos y conceptos: Revolución de los Asuntos Militares, Guerra en Red, Ciberguerra, Guerras de 4ª Generación, Nuevas Guerras, Guerras Asimétricas, Guerras de Información, Guerras de la Tercera Ola y añado etcétera porque seguro me he dejado alguna en el tintero. Pero creo que ninguno de estos término recoge todos los aspectos de los cambios que están sucediendo. No todas las guerras futuras tendrán lugar en Internet o implicarán el uso de nuevas tecnología. La realidad es más confusa. De ahí que considere que asistimos a la superación de un modelo particular de guerra, la guerra moderna, cuyo arranque histórico no hay que fechar en la Guerra Fría, sino un poco más atrás. En el Renacimiento, nada menos. ¿A dónde nos lleva todo esto? Lo iremos descubriendo. Comienza el viaje.

Cuatro años, ya

Mañana hará cuatro años. El día que el futuro que algunos imaginábamos se hizo presente de una forma muchísimo más terrible. Hay que ver cómo pasa el tiempo.

El 14 de agosto me remonté a la ola de terrorismo de ultraizquierda tras mayo del 68 y el caso alemán para sacar conclusiones sobre el yihadismo. Pocos días después, el día 18, The Economist se remontaba al terrorismo anarquista de finales del XIX para sacar conclusiones parecidas. Y hoy Fernando Reinares en El País ahondaba en la misma línea. ¿Será todo algún día pasado?

Y si es por añadir autobombo, hoy Manuel Castells hablaba del 11-S y Able Danger en un artículo de opinión en La Vanguardia. El blog Tizas lo cita. ¿Dónde habré oído yo hablar antes de Able Danger. Vaya, ¡aquí mismo!.

Guerras y guerreros de la información

La historia la cuenta Dan Verton en su libro “Black Ice: La amenaza invisible del ciberterrorismo”, que no hace mucho terminé de leer, y ya en su momento David la relató. Para el que no la conozca merece la pena volver a contarla.

Durante la campaña de bombardeos de la OTAN sobre Kosovo en 1999, al congresista estadounidense Curt Weldon le llegó una propuesta de mediación con Milošević de varios congresistas rusos. Se ofrecían a hacer de intermediarios con un personaje llamado Dragomir Karić que supuestamente era de la confianza de Milošević. ¿Quién era Karić? ¿Realmente tenía acceso Karić al círculo del poder de Milošević? Weldon se puso en contacto con George Tenet, el director de la CIA, que al día siguiente le proporcionó toda la información que la agencia disponía: Tres frases.

Weldon era miembro de un comité parlamentario que supervisaba el presupuestos militar estadounidense. En 1997 había visitado una unidad militar conocida como Information Dominance Center o Land Information Warfare Activiy. Su misión era la obtención de información a partir de las fuentes abiertas disponibles en Internet, lo que se conoce como Inteligencia de Fuentes Abiertas (OSINT). Algo que suena familiar. Weldon no tenía nada que perder al probar pidiendo un informe sobre Karic a la unidad. El resultado fue un informe de ocho páginas que revelaba vínculos cercanos entre Karic y Milošević. Los negociaciones se llevaron a cabo.

Verton cuenta en su libro que las capacidades del LIWA llamaron la atención del U. S. Special Operations Command, el mando conjunto de las fuerzes especiales de todas las ramas de las fuerzas armadas estadounidenses. El USSOCOM creó su propia versión del LIWA, conocida en clave como “Able Danger”, y pronto se puso a investigar por su cuenta las amenazas a EE.UU. que percibía. Y eso incluía a Al Qaeda, haciendo un análisis de la red terrorista. Se organizó una reunión con el jefe de la Junta de Jefes de Estado Mayor para proponerle la eliminación de cinco células concretas y clave de Al Qaeda que reducirían la capacidad de actuación de la organización. La reunión, celebrada, fue mucho más corta de lo previsto y la recomendación de actuar contra Al Qaeda no fue considerado.

El libro fue publicado originalmente en 2003 y el tema no transcendió más allá de la comparecencia de Curt Weldon ante la comisión del 11-S. Eso fue hasta el pasado mes de agosto. Anthony Shaffer, un teniente coronel de ejército de EE.UU. y antiguo miembro de la unidad OSINT del USSOCOM, salió en los medios contando cómo habían detectado a varios terroristas que habían ejecutado el 11-S.

Ed Offley cuenta en sftt.org que:

15 months before the attacks – Able Danger had scanned al Qaeda internet chat rooms, news reports, web sites and financial records, as well as government databases such as the INS visa application files, identifying four of the 9/11 participants – Atta, Marwan al-Shehhi, Khalid al-Mihdhar and Nawaf al-Hazmi – as members of an al Qaeda cell. They even obtained visa photographs of the four.

Able Danger intentó pasar la información al FBI pero los asesores legales del USSOCOM determinaron que los terroristas del 11-S al ser residentes legales en EE.UU. contaban con los mismos derechos que un ciudadano y no podían ser considerados como un “objetivo”.

La polémica se ha desatado porque hay quien duda que la unidad hubiera identificado a los terroristas del 11-S en el año 2000, a la vez que surgen más personas implicadas en el trabajo de Able Danger apoyando a Shaffer. Y otros se preguntan como es que la información no fuera manejada por la Comisión del 11-S. Algunos han bromeado con la necesidad de una “Comisión sobre la Comisión del 11-S”.

Tan dados que han sido algunos a comparar el 11-M y el 7-J (“¡cuánto sabemos ya sobre lo que pasó en Londres! ¡cuánto queda por saber sobre lo que pasó en Madrid!”) toda historia creo da bastante que pensar sobre las redes aisladas de confidentes que poseían información sobre el 11-M. La imposibilidad de juntar todas las piezas de información lo que impidió obtener el cuadro general que unía a una red de traficantes de explosivos asturianos con una célula de yihadistas en Madrid conectados con Al Qaeda. Sin embargo en En EE.UU. con más o menos fortuna se preguntan qué falló. Aquí buscamos la respuesta en el Área 51.

Notas:

* He usado como ilustraciones trabajos de Mark Lombardi. Un artista que trazaba en sus obras las redes del escándolo Irán Contra o las conexiones de George W. Bush con la familia Bin Laden, en lo que es una metáfora explícita del análisis de redes más como arte que ciencia.

* Google siempre da sorpesas.

11-M: La conspiranoia de los necios (III)

Tras un descanso retomo aquí mi repaso a la serie conspiranoica de Luis del Pino en Libertad Digital acerca del 11-M.

Antes de entrar en materia añadiré unas cuantos comentarios de cosecha propia. Esta tercera parte se titula ¿Participó ETA en el 11-M?”. No sé si lo recuerdan todavía. Pero tras la masacre hubo quien insitió e insistió que ETA era la verdadera responsable, a pesar de que las pruebas que iban apareciendo apuntaban en otra dirección. La cuestión es que las teorías conspiranoicas sobre el 11-M han ido variando en el tiempo.

Primero se dijo con mucha insistencia que el atentado había sido obra de ETA y que en el transcurso de las semanas posteriores al 11-M saldría a la luz la verdad. En los foros de debate político que frecuentaba por aquel entonces decían (lo mismo leí respecto a las armas de destrucción masiva) que el último que ríe, ríe mejor. El grupo PRISA quedaría en evidencia y a Zapatero no le quedaría más remedio que dimitir. Iba a ser una legislatura breve, anunciaban. Pero pasó el tiempo y no aparecieron pruebas sólidas e irrefutables de la participación de ETA en el 11-M.

Luego vino la publicación de “11-M: La venganza” de Casimiro García Abadillo que introdujo una nueva hipótesis. El 11-M había sido una venganza marroquí por la crisis del islote de Perejil. Partes del libro fueron adelantadas por entregas en el diario El Mundo. Al leer el libro resultó que el autor simplemente se había limitado a mencionar el contenido de unas carta recibidas en la redacción de El Mundo en la que alguien contaba que en el C.N.I. habían estado esperando “la venganza del moro” tras el conflicto por el islote de Perejil.

La teoría en sí resulta plausible. Marruecos en sus conflictos con España nunca se ha enfrentado directamente. En la olvidada guerra de Ifni (1957-1958) lo hizo a través de un supuesto movimiento de liberación nacional detrás del que todo el mundo sabía que estaba Mohammed V. En 1975 tras varios tanteos de las defensas españolas en el norte del Sáhara español, que le llevaron a la conclusión de que en el terreno militar Marruecos no tenía nada que hacer, Hassan II con el apoyo de EE.UU. lanzó la Marcha Verde. Uno de esos movimientos de masas “espotánenos” y “populares” tan habituales en las dictaduras árabes.

El 11-M podría ser entonces un ejemplo de “guerra sin reglas”, un modelo de guerra asimétrica teorizado por dos coroneles chinos en 1999. Especulando sobre un posible conflicto con Estados Unidos llegaron a la conclusión que ante una aplastante superioridad tecnológica un hipotético rival de EE.UU. para vencer tendría que romper el marco conceptual de guerra convencional para el que los ejércitos occidentales están pensados. Ese marco no sólo incluye las doctrinas militares, sino el conjunto de convenciones morales reflejadas en las leyes internacionales de guerra. El temo lo toqué tangencialmente en su momento, inagurando la sección de Guerras Posmodernas.

La cuestión es que al “11-M La venganza”, la única prueba concreta que presentaba Casimiro García Abadillo era la poca colaboración de Marruecos en la investigación de ciertos aspectos de los atentados. La validez o no de la “pista marroquí” es algo que difícilmente sabremos con información pública. Si existen pruebas de la implicación marroquí debe tratarse de la clase de información a la que sólo ha tenido acceso el CNI. Y en tal caso los servicios de inteligencia no van por ahí contando que saben tal o cual información para no no dar a entender a los “malos” que tienen un topo metido en la mismísima cocina o que la clave de sus comunicaciones ha sido rota. Aunque luego suceda que llegue el gobierno de turno y revele a un periódico afín información para desprestigiar a un político de un partido de la oposición, sin importar que se queme a un topo dentro de una organización terrorista y se produzca una crisis de confianza con el servicio de inteligencia nacional.

Por el camino se colaron también los masones. Y finalmente hemos llegado a la megaconspiración que yo denominaba la “Mano Negra del 11-M” y a la que introduciría al final de la serie. Pero ha llegado Pedro J. y se me ha adelantado: “[C]ada vez más indicios apuntan a que el 11-M se gestó en el seno de los aparatos policiales y los servicios del Estado democrático”. Lo decía en una conferencia en Castellón. Tan dados a comparar el 11-M y el 7-J, imaginense al director de un diario británico sin pruebas en la mano soltando en unas charletas de verano en Bristol que el 7-J fue un contubernio del MI-5 y Scotland Yard… Periodismo de altura, sin duda. El resultado es personas diciendo en Internet cosas como esta.

Alguno dirá, ¿pero acaso eres tan iluso para creer la versión oficial y crees innecesario investigar los cabos sueltos del 11-M? No si se habrán entendido que soy escéptico tanto con la versión oficial como con las conspiranoias. Creo que las piezas del puzzle pueden ordenarse de otra manera. Pero además creo que tenemos que tener mucho cuidado con las “nuevas y sorprendentes revelaciones” y con el manejo de los titulares.

¿Alguien recuerda que alguna vez un diario de tirada nacional haya sacado en portada a un implicado en una causa judicial por terrorismo denunciando supuestas torturas? Hace poco “El Mundo” sacaba en portada la noticia de que un implicado en la trama del 11-M acusaba a la Guardia Civil de haberle torturado para forzarle una declaración que relacionaba el 11-M con Iraq. ¿Alguien se imagina el mismo trato a un supuesto terrorista de ETA? Todo el mundo sabe (nótese la cursiva, y lo digo para el que copie y pegue mis palabras), es lo que se dice habitualmente, que los etarras son aleccionados para declarar que han sido sometidos a tortura bajo custodia policial o que se autolesionan, buscando con ello se culpe a la policía. Y el asunto queda así relegado a las páginas interiores de la sección “Nacional” del periódico de turno. En el caso de este implicado en el 11-M no sé que sucedió. Yo no estaba allí. Y no sé si está hecha la pertinente denuncia. Pero de todo esto ha quedado un bonito titular.

¿Y qué decir de esos otros titulares del tipo “El gobierno de Zapatero asciende a general a fulano de tal, delante de cuyas narices pasaron los explosivos del 11-M? Resulta que en España los oficiales del ejército ascienden por antigüedad y méritos hasta el grado de coronel. El salto de coronel a general es potestad del Consejo de Ministros, que realiza los nombramientos a partir de los informes que le presenta la rama de las fuerzas armadas pertinente o la Guardia Civil pero que no son necesariamente vinculantes. Mientras la tormenta mediática sobre el 11-M crecía el Consejo de Ministros, según recomendación de los informes que le ponía encima la propia Guardia Civil, decidió el ascenso a general de tal o cual coronel. Cuando las oportunas investigaciones internas se hicieron y se elevaron los preceptivos informes, el gobierno se encargó de proceder a la destitución. Y entonces, oh sorpresa, los titulares cambian. El 16 de noviembre de 2004 el periódico El Mundo titulaba: “Destituido el jefe de la Guardia Civil de Gijón tras las revelaciones sobre la trama de los explosivos de Avilés”. Y a continuación la noticia empezaba: El Ministerio del Interior ha destituido de su cargo como jefe de la comandancia de la Guardia Civil de Gijón al teniente coronel José Antonio Rodríguez Bolinaga a propuesta del director general del cuerpo, Carlos Gómez Arruche. Vaya, menos mal. Mientras ZP y sus secuaces premian a los malos, algunos encuentran su justo castigo gracias a que la Guardia Civil se encarga de limpiar su propia casa.

Pero si algo ha producido revuelo en el post-11M ha sido la cascada de revelaciones hechas por los confidentes de la Guardia Civil o la Policía Nacional. Implicados en el tráfico de droga y explosivos. Ciudadanos ejempleares. Gente de fiar seguro. Como José Ignacio Fernández Díaz alias “Nayo”. Huido de España para no cumplir una condena de tres años de cárcel y con dos juicios pendientes, publicaba El Mundo el 24 de febrero de 2005 que según él la dinamita de la trama asturiana tenía como destino la banda terrorista ETA. ¿Cómo llegaría esa dinamita al País Vasco? Transportada por un guardia civil dedicado a la lucha antiterrorista. ¿Verosímil?

Al día siguiente (en lo que era una entrega por capítulos de una entrevista realizada en el Caribe ya que está en búsqueda y captura) contaba que otro implicado, José Emilio Trashorras, “quería una mina anticarro para volar un Patrol de la Guardia Civil”. La patrulla de la Benémerita tenía, al parecer, la molesta costumbre de pasar “por un camino al lado de su casa todos los fines de semana”. La historia suena delirante (si alguien entiende qué es una mina anticarro). Son bravatas propias de barra de bar que en las actuales circunstancias se convierten en una valiosa información periodística. Un verdadero pulso de la naturaleza de los confidentes y el mundo en que se movían.

O qué decir de la entrevista a Francisco Javier Lavandera el 28 de febrero de 2005, en el decimoséptimo capítulo de “Los agujeros negros del 11-M” (no, ¡ni jarto grifa le hago un guerraypacing a 17 capítulos!). La de Lavandera es una de esas tragedias personales paralelas al 11-M. Era testigo protegido del caso hasta que se compró una pistola y se negó a aceptar la oferta de trabajo que se le ofreció: Guardia jurado en el País Vasco (!). Su mujer se ahogó en una playa llena de gente. En este caso en su aparente mejor voluntad de contar todo lo que sabe afirmaba: “Siempre estuve seguro de que [Toro y Trashorras] les vendían explosivos a ETA”. Sólo un detalle, ETA no usa Goma 2 desde el año de la nana. Los explosivos que ha usado en los últimos han sido de producción propia o robados en Francia.

Y dicho lo cual procedamos a internarnos en el tercer capítulo de “Los enigmas del 11-M”.

3. ¿Participó ETA en el 11-M?

Empezamos fuerte. El lugar, Bilbao. El momento, 31 de diciembre de 2003. Jamal Ahmidan alias “El Chino” entra en un bar de Bilbao y le suelta un tiro en la rodilla a otro magrebí por una cuestión de deudas relacionadas con el tráfico de droga. Y así, sin anestesia, nos encontramos con una pirueta lógica.

-”El Chino” tenía vínculos con el narcotráfico en el País Vasco

-Cualquiera que conozca el País vasco sabe que nada se mueve en el submundo de la droga sin que ETA tenga constancia”ETA” controla el narcotráfico del País Vasco (sic)

-”El Chino” tenía vínculos con ETA

Para Del Pino es sospechoso que varios implicados en el 11-M hubieran residido en el País Vasco. Eso los convierte automáticamente en sospechos de haber tenido contactos con ETA.

Lo que sigue es mejor. Luis del Pino había dedicado el segundo capítulo a convencernos que si bien algunos yihadistas estuvieron implicados en el 11-M, Al Qaeda no tuvo nada que ver. Ahora para convencernos que ETA sí pudo tener algo que ver presenta argumentos de que no hay que descartar una posible colaboración de ETA y Al Qaeda en un “joint venture” terrorista. ¿En qué quedamos?

Uno de esos argumentos, que he llegado a escuchar en otros lugares, es que no hay que olvidar el vínculo que existió entre ETA y el régimen argelino además de con organizaciones terroristas árabes allá por los 80. El vínculo de ETA con el FLN argelino, ¡que tiene por enemigos al GIA y al GSPC!, y con grupos terroristas palestinos de corte marxista, y que ahora tienen por rivales a HAMAS, son prueba de las posibles relaciones de ETA con el yihadismo. Sobra decir que aquí Del Pino confunde lo que significa “árabe” y lo que significa “musulmán”.

Pero lo interesante es que si en el capítulo anterior, en torno a Al Qaeda, su base argumental era una supuesta rigidez de Al Qaeda en torno a una manera de funcionar, en este segundo capítulo se nos pide un ejercicio de apertura mental. No tenemos prueba de esto o lo otro. Pero podría ser. O no. Él mismo lo reconoce. A partir de aquí entramos en el campo de la fe, del “I want to believe”.

Las palabras captadas a Josu Ternera en el aeropuerto de Francfort pocas semanas antes de los atentados: “Se van a enterar los españoles de lo que somos capaces”. ¿Se refería al 11 de marzo?

¿Y por qué no iba referirse a los atentados que ETA trató de cometer antes de las elecciones?

Curiosamente, al informador que captó aquella conversación parece habérselo tragado la tierra, de acuerdo con nuestras noticias.

Al igual que a tanto testigo que vio o escuchó cosas el 11-M.

Los papeles distribuidos en el casco viejo de San Sebastián el día 10 de marzo de 2004 en los que el entorno de ETA instaba a boicotear a Renfe durante la campaña electoral. ¿Un aviso a los miembros de su entorno para que no tomaran trenes hasta el 14 de marzo?

¿Una advertencia si por casualidad vais a Madrid cerca de la fecha de las eleecciones no cojáis trenes de cercanías? ¿Y si lo sabía ETA por qué no lanzó su entorno una huelga general en contra de RENFE? ¿Qué tenía de inusual esa campaña de boicot? ¿Era la primera vez que se lanzaba algo así?

La aparición en la celda de Abdelkrim Beresmail (el lugarteniente de Allekema Lamari con el que departía Fernando Huarte) de los teléfonos de Henri Parot y Harriet Iragui, dos sanguinarios etarras, y de la fórmula de la cloratita, el explosivo utilizado por ETA habitualmente.

¿Y eso qué significa? ¿Que los contactos ya estaban hechos y las negociaciones cerradas? Entonces se habrán hecho llamadas. ¿Alguien las grabó?

El robo de un coche por parte de ETA en el callejón de Emilio Suárez Trashorras, coche con el que atentaría en Santander utilizando un explosivo de tipo dinamita cuya marca no ha podido ser determinada ¿Era quizá Goma-2 ECO?

Esto es algo llamativo de entrada. Pero pensémoslo mejor. No sabemos que explosivo se usó en ese atentado porque al volatilizarse la dinamita empleada no quedó rastro que permitiera identificar el tipo concreto. Teniendo ETA arsenales de dinamita francesa y no habiendo usado Goma 2 en los últimos años ¿tendría sentido que comprara dinamita para un solo atentado?

Pero la “casualidad” más inquietante de toda esta historia es la que afecta a la simultaneidad temporal de las dos caravanas de la muerte. Para el actual gobierno, el que la caravana etarra interceptada en Cañaveras saliera con menos de 24 horas de diferencia con respecto a la que bajaba de Asturias y el que ambas caravanas siguieran rutas paralelas obedece, asimismo, a la casualidad

Otro detalle inquietante. Hasta que recordamos que no hubo una única y tenebrosa “caravana de la muerta” yihadista. Aparte de un viaje en coche, la dinamita fue transportada por varios “correos” en bolsos de viaje y viajando en autobús de línea. La dinamita, por tanto, se transportó en varios viajes desde Asturias (en el norte de España, si no me equivoco) con destino Madrid (en el centro de España, si no me equivoco) con el propósito de atentar en una fecha cercana a las elecciones generales. Los terroristas de ETA por su parte llevaron su furgoneta cargada desde explosivos desde el norte con destino a Madrid con la intención de atentar en una fecha cercana a las elecciones generales. ¿Extrañísima casualidad que la “caravana de la muerte” etarra coincidiera en un margen de menos de 24 horas con uno de los varios traslados de la dinamita del 11-M? Quién sabe.

El trayecto que siguió el vehículo de los yihadistas resulta también sospechoso. En vez de viajar directamente en dirección sur siguió al princio la costa cantábrica, para luego poner rumbo a Madrid. ¿Tan relevante es? ¿Que el coche siguiera una ruta en principio “extraña” significa algo necesariamete?

Todo lo que tenemos sobre ETA y el 11-M está cogido con alfileres:

Fueron etarras los que colocaron las mochilas en los trenes? Según los datos que tenemos, no. ¿Participaron etarras en la logística de los atentados? No lo sabemos, pero hay extrañas casualidades que alguien nos debería aclarar. ¿Fue ETA quien realizó la contratación de los mercenarios? No tenemos datos que permitan demostrarlo, así que a lo mejor no lo hizo. Pero atribuir de nuevo a la simple casualidad los cebos tendidos por ETA en las semanas previas al atentado es cerrar los ojos a una de las pocas realidades incuestionables de todo el asunto 11-M: de entre todos los posibles sospechosos de haber contratado a los mercenarios que colocaron las bombas en los trenes, ETA es el único que no tenía nada que perder con la operación y sí mucho que ganar.

Es decir, no tenemos prueba ninguna de la implicación de ETA. Pero deberíamos seguir buscando las pruebas de esa conexión porque ETA iba a salir beneficiada de una derrota del PP. Al igual que el PSOE, por ejemplo. ¿No?

Lo curioso es que en toda el desarrollo de las conspiranoias sobre ETA y el 11-M se pide que se tire de los hilos difusos, vagos y circunstanciales que de la trama yihadista nos llevaría a ETA. Pero nadie se ha parado a pensar en el trayecto final de ese periplo. ¿Cuántos etarras han sido detenidos en los dós últimos años? ¿Cuántos documentos de la banda se han incautado? ¿Cuántos teléfonos se han pinchado? Y en este tiempo, qué casualidad, no ha aparecido ni una sola prueba. ¿Casualidad?

La serie de Luis del Pino va por su octavo capítulo. Y me resulta muy aburrido escribir las réplicas. Cuando encuentre el tiempo y los ánimos seguiré pero con comentarios más generales que abarquen varios capítulos a la vez.

Creo que con estas tres partes he demostrado lo que pretendía, que tras los llamativos titulares de “agujeros negros”, “misterios” y “tramas ocultas” hay demasiadas suposiciones forzadas, contradicciones y usos gimnásticos de la imaginación ante hechos que aplicando la navaja de Occam encuentran una respuesta más plausible. Ya saben. La verdad está ahí fuera.