11-M: La conspiranoia de los necios (II)

Tras la introducción entramos al meollo del asunto, el segundo capítulo de “Los enigmas del 11-M”, publicada por Luis del Pino en Libertad Digital. En este y en el siguiente se pregunta ¿participaron ETA y Al Qaeda en el 11-M? Se trata de una cuestión de fe. Para unos a pesar de que no haya pruebas que demuestren la participación del terrorismo vasco nada impide pensar que existe un vínculo para el que TODAVÍA no hayamos encontrado pruebas irrefutables. Para otros el que no haya pruebas materiales esclarecedoras de una implicación de ETA en el atentado les lleva a pensar que JAMÁS aparecerán. Ambos son dos actos de fe. Pero hay una pequeña diferencia. Lanzada una acusación el peso de demostrar la veracidad de tales acusaciones no cae en el escéptico. Cae en que lanza la acusación. De lo contrario estamos ante un caso de probatio diabolica: Alguien es culpable hasta que no se demuestre lo contrario. Y juraría que en nuestro sistema de justicia las cosas son justo al revés.

En el caso de Al Qaeda, el razonamiento ¡qué casualidad! es dado la vuelta. Existen pruebas de que personas relacionadas con Al Qaeda participaron en el 11-M. Pero eso para conspiranoicos como Luis del Pino no significa que Al Qaeda como organización esté detrás. Su argumento principal es porque el 11-M no responde al modelo de atentado típico yihadista. ¿Por qué usar entonces el modus operandi como criterio para una organización terrorista pero para otra no?

Dicho lo cual entremos en materia.

2. ¿Participó Al-Qaeda en los atentados del 11-M?

Adelantábamos que el principal argumento de Luis del Pino para dudar de que Al Qaeda, como organización, esté detrás del 11-M es que distintos elementos del atentado no corresponden, supuestamente, a lo que suele ser habitual en Al Qaeda. Para explicarlo cada uno de ellos se saca de la chistera el manual del perfecto terrorista de Al Qaeda. Una especie de procedimientos operativos estándares publicados en el BOE de Al Qaeda. Aquí llegamos a una de las claves de las teorías conspiranoias: La imposible falsación. Del Pino se permite lanzar afirmaciones del tipo “un auténtico terrorista de Al Qaeda nunca haría esto o lo otro”. ¿Cómo saberlo?

Del Pino da perfectamente a entender que anda mentalmente todavía por los tiempos de la Guerra Fría pensando en organizaciones terroristas de carácter marxista-leninista. Y se refiere a Al Qaeda en todo momento como una organización monolítica y altamente coherente: “Al Qaeda siempre hace esto” y “Al Qaeda nunca hace lo otro” con un líder supremo omnipotente y omnisciente. Que es como decir ciberpunk.net o redliberal.com piensan, dicen o hacen.

Creo que aburriría poniéndome a explicar ¡una vez más! lo de Al Qaeda como red de redes. Podría en todo caso remitirles a lo dicho por David, pero ya he enlazado esa página muchas veces. Así que hoy les remito a Javier Jordán y a Gustavo de Arístegui.

En esos y otros lugares encontrarán diferentes ideas sobre Al Qaeda como una red de redes, con células franquiciadas en su periferia que toman de Bin Laden y Al Zawahiri, como referentes carismáticos, orientaciones ideológicas y estratégicas pero operan con un cierto grado de autonomía. Y más desde que en el período posterior al 11-S ambos andan perdidos por las montañas de las provincias tribales de Pakistán. Habría que recordar que los yihadistas del 11-M se ofrecieron a ciertos contactos europeos de Al Qaeda, que sólo les permitieron usar el nombre al no considerarles muy de fiar. Si el plan se llevaba a cabo con éxito, Al Qaeda se llevaba el triste mérito. Si salía mal, no perdía ningún recurso valioso. Así que se de cajón que “las evidencias apuntan a que esos elementos integristas no actuaron al dictado de la dirección de Al-Qaeda”.

Pero veamos una a una las razones de Del Pino.

* No hubo terroristas suicidas *

No tengo a mano una lista de los atentados yihadistad en los últimos diez años. Así que no sabría qué hay de cierto en la afirmación de que en los atentados yihadistas siempre toman parte terroristas suicidas. Pero Del Pino nos da a entender que las organizaciones yihadistas e islamistas andan sobradas de terroristas suicidas y que es inexplicable por tanto que no hubiera sucididas en el 11-M. Como ejemplo cita una noticia, y no es un mal chiste, de cómo “un semanario iraní había reclutado decenas de miles de voluntarios para realizar atentados suicidas”. De entrada mezcla las churras shiiíes con las merinas salafistas, pero sólo hay que recordar cómo Saddam Hussein hacía desfilar su particular “Ejército de Jerusalem” en Bagdad de cientos de voluntarios vestidos con una sábana blanca por la cabeza en plan fantasma y cartuchos de dinamita de pega a la cintura.

La realidad es que las organizaciones jslamistas y yihadistas no andan sobradas de canditatos a shahid. Para el caso palestino les remito a Lorena Napoleoni (Yihad. Ediciones Urano, Barcelona, 2004; pp.235-236). Podemos especular que los yihadistas del 11-M no andaban sobrados de recursos humanos y dado que pensaban organizar una campaña de atentados no iban a volarse en el primero de ellos. Toda pura especulación.

* La participación de personas no musulmanas *

“Los terroristas de Al-Qaeda, fanáticos integristas, no recurren jamás a una persona no musulmana para organizar un atentado”. Que sepamos, de momento, españoles sólo hay implicados en la trama de los explosivos. ¿Jamás han contado los yihadistas con un no musulmán para proveerse de explosivos, armas, pasaportes falsos o cualquier otra cosa? Podríamos comprobar lo veraz de esta afirmación si tuviéramos la lista pormenorizada de TODOS los implicados en TODAS las tramas terroristas de Al Qaeda. Quizás la tengo Del Pino. ¿Puede probar entonces con total certeza que JAMÁS hubo un infiel colaboró vendiendo nada a alguna trama de Al Qaeda? ¿De dónde salió entonces los subfusiles Sterling con los que contaban la célula yihadista del 11-M? (Yo mismo me respondo, de mafias búlgaras)

* La presencia de confidentes policiales *

Este es un punto delicado. Del Pino dice que los terroristas del 11-M fueron unos chapuceros por relacionarse con un número muy amplio de confidentes policiales. Yo pensaba que un confidente era alguien que proveía información de forma confidencial (de ahí la palabra). Pero Del Pino da entender que los miembros de la trama asturiana iban por la calle con la expresión “confidente policial” tatuada en la frente y de ahí la torpeza de los terroristas por contar con ellos. Una torpeza que no está a la altura de los altos estándares de calidad delictiva de Al Qaeda: “Si Al-Qaeda actuara de una manera tan permeable a las infiltraciones, hace tiempo ya que los servicios secretos americanos tendrían a Osama Ben Laden en una celda de Guantánamo”. Eso mismo se decía tras el 11-S: Que Al Qaeda era una organización impenetrable por estar basada en vínculos tribales, de clan y familiares. Entonces hubo una revuelta en la fortelaza de Qala-I-Jangi , usada como prisión por Alianza del Norte para mantener prisioneros talibanes y ¡oh, sorpresa! * La utilización de delincuentes mercenarios *

Otra vez volvemos a Al Qaeda como una organización piramidal, jerárquica, y rígida. Del Pino imagina las órdenes proveniendo de la cumbre en dirección vertical y descendente. Y realiza afirmaciones del tipo “Al Qaeda piensa/ordena/exige…”

Sabemos que el grupo que perpretó el 11-M se ofreció a Al Qaeda, pero para el contacto de la organización les resultó de de poco fiar. Así que no les proporcionó ayuda, sino simplemente les permitió usar el nombre de Al Qaeda. Terrorismo en franquicia.

Otra cuestión es la implicación de “chorizos” y “camellos” en el atentado. Precisamente los yihadistas aquí y allá, aparte de recibir ocasionalmente fondos de los redes más centrales e importantes, se autofinancian. Y ello implica tráfico de drogas, robo de tarjetas de créditos, fraudes a la Seguridad Social, etc. El libro de Loreta Napoleoni arriba citado se subtitula precisamente “Cómo se financia el terrorismo en la nueva economía”. 340 páginas (más glosario, notas, bibliografía e índice analítico) de lo más recomendables.

* La finalidad electoral de los atentados *

¿Tenía Al Qaeda algún interés en el cambio de gobierno? Del Pino afirma que el objetivo de los atentados era producir un cambio de gobierno. Eso resulta obvio. Pero según él para Al Qaeda era indistinto el partido que gobierne en España. Y que los autores del atentado mostraron un buen conocimiento de la realidad política española, impropia de unos chiflados islámicos. Del Pino dice que los terroristas “fueron convenientemente manipulados (y utilizados) desde otras instancias que contaban con un grado de conocimiento de la realidad política española y de las posibles reacciones de la opinión pública ante los atentados mucho mayor del que Ben Laden pudiera llegar jamás a tener”. Aquí tenemos un adelanto de quién se encuentra tras la Mano Negra del 11-M, como la llamaba en la entrada anterior. Y es otro ejemplo de imaginar a Bin Laden, escondido en su cueva pakistaní leyendo La Razón y Expansión, como el Dr. Maligno escondido en su base secreta ultimando sus planes maléficos hasta el último detalle.

La realidad es que Al Qaeda no tenía interés en el partido que gobierna España, per se. Buscaba la caída del gobierno de Aznar, que había convertido a España en el tercer pilar del trío de las Azores siendo un país donde el rechazo a la invasión de Iraq superaba el 90%. Es algo que se trataba en un documento atribuído al entorno de Al Qaeda y analizado por el FFI, un instituto de estudios estratégicos del Ministerio de Defensa noruego del que creo ya hemos hablado alguna vez. Es ese famoso documento encontrado por dos investigadores noruegos en Internet y donde se señalaba a a España como un objetivo asequible antes del 11-M (tengo el PDF en el disco duro pero no encuentor el enlace en la web del FFI).

A quien crea que Al Qaeda es una organización de cuatro pringados fanatizados le recomiendo lea el capítulo 5 de Black Ice: La amenaza invisible del ciberterrorismo de Dan Verton (Mc Graw Hill, Aravaca, 2004; pp. 89-123. El que viva en Madrid y no quiera soltar la pasta lo puede pedir prestado en la Biblioteca de las Indias Electrónicas).

* Los detalles logísticos *

Aquí Del Pino compara el 11-S, el 11-M y el 7-J según el modus operandi de Al Qaeda. El 11-M se aparta de los otros dos, claramente. Pero tendríamos que contar con una lista mucho más amplia para establecer unas regularidades con mayor base estadísticos. Además, está por ver que en el futuro el modelo del 11-M se repita. Pero esto es lo de menos.

El meollo de este punto es la adquisición y traslado de los explosivos desde Asturias. Al parecer “El Chino”viajó con un coche robado, matrículas dobladas y documentación falsa. Parece que estaba pidiendo a gritos que lo parara la Guardia Civil. Y así sucedió. ¿Qué pasó? Nada, siguió su marcha. ¿Extraño? A saber qué pasó. A saber cómo ocurrió realmente todo. Porque ese famoso viaje resulta que no fue el único. Se usaron otras personas como correo, viajando con mochilas y en autobuses de línea. Pero como veremos, de ese único viaje de “El Chino” se ha hecho un mundo.

* La desinformación *

Del Pino concluye con un tour de force: [Q]uienes idearon la masacre habían previsto hasta en sus mínimos detalles: furgonetas llamativas, oportunas cintas coránicas, mochilas bomba que aparecen por ensalmo, pistas que conducen a personas que son detenidas en plena jornada de reflexión para luego ser puestas en libertad a las pocas semanas. Volvemos a la Mano Negra del 11-M. Una mano negra hiperinteligente, omnisciente y con una bola de cristal para saber cómo se iba a comportar cada actor social entre el 11-M y el 14-M. Volveremos sobre ella en próximas entregas.

[Continuará]

11-M: La conspiranoia de los necios (I)

Hay una parte de la derecha española que se echó al monte durante tres días de marzo de 2004. Por allí andan todavía. Mientras se le ha dado tantas vueltas al papel de la SER en aquellos días, por no hablar de la cadena de SMS del 13-M, está todavía por elaborar un estudio del papel, por no decir papelón, de los medios del Lado Oscuro. Basta escuchar perlas como esta para llegar a pensar que lo salido de la boca y la pluma de tanta figurilla mediática desde entonces ha sido una huida hacia adelante, una justificación atropellada de las gilipolladas dichas y escritas en aquellos tristes días de marzo. En vez de rectificar y excusarse, han construido sobre aquello un discurso rocambolesco y disparatado. Si la realidad los ha ido dejando con el culo al aire, se reescribe la realidad. Siempre habrá una masa de borregos, de los que sólo sintonizan una emisora de radio y leen un sólo periódico, dispuestos a creer.

La verdad ahí está fuera, dicen. Pero a estas alturas de la vida empiezo sólo a confiar en los datos que manipulo yo mismo, que diría Acebes. Jugar a ser un esperto antiterrorista es divertido. Pero yo lo hago en un blog abierto a réplicas y contra-réplicas y como un juego intelectual que me sirva de arranque para otras reflexiones. Es algo que requiere tener cierto sentido del humor del que muchos carecen.

Aunque Google, determinadas páginas webs temáticas y varios foros frikis proporcionen toneladas de información que hacen que cuando algo gordo pasa los telediarios sólo me produzcan hastío, desde tu casa nunca eres consciente de cuánta información no está en la Red. Así existe el riesgo de que al jugar a los expertos antiterroristas uno se monte una enorme paja mental que se desharía con sólo tener conocimiento de unos pocos datos contenidos en una carpeta que coje polvo en la estantería de un juzgado o cierto edificio de la carretera de La Coruña en Madrid.

Otro segundo peligro es pretender conocerlo todo, como si la vida fuera un capítulo de “Se ha escrito un crimen” donde al final la señora Fletcher nos explica detenidamente cómo encajan perfectamente las piezas. La vida es impredecible y aletaoria. Las personas hacemos cosas a veces sin saber por qué. Confiamos en alguien que nos traicionó una vez a pesar de que nos prometimos que no volveríamos a hacerlo. Regresamos un día a casa por un camino diferente. Una tarde de domingo tirados en el sofá nos levantamos y nos vamos al cine. Es algo de lo que no nos damos cuenta y no nos produce ningún quebradero de cabeza… Hasta que nos dedicamos a reconstruir los actos de un grupo de personas en un tiempo determinado. Si esas personas están muertas o sus actos son perseguibles por la ley la tarea se complica aún más. En esto último caso es evidente que podemos esperar que mientan como bellacos para salvar su pellejo. Y si hay dinero sobre la mesa puesto por medios de comunicación salvapatrias aún más.

La Wikipedia señala las teorías conspirativas como una vía de desahogo de la frustación política: Una manera de esquivar la responsabilidad moral y política por un suceso, culpando a otros. Parece que hablan del comportamiento de la derecha ultramontana española.

LibeloDigital está sacando estos días una serie de artículos bajo el título “Los enigmas del 11-M” con la firma de Luis del Pino que me ha tocado la fibra sensible. Y como el blog Tres Días de Marzo está de vacaciones voy a encargarme yo de someter al panfleto de Del Pino a un guerraypacing (expresión acuñada por Manel). Sé que estamos apurando las vacaciones de verano y hay muchas cosas más interesantes por hacer. Pero es que me niego que me tomen por idiota. Aquì va la primera entrega.

1. Las tramas superpuestas

Del Pino arranca con dos frases de Aznar pronunciadas en su comparacencia en la inútil comisión del 11-M y que sirven de hilo conductor a sus pesquisas: “[L]os atentados tenían por objetivo el vuelco en las elecciones” y “[L]os que planificaron y escogieron precisamente esa fecha no andan en montañas lejanas ni en desiertos remotos”. Resulta que yo siempre había creído que las elecciones las perdió el PP no por el atentado en sí, sino por la campaña de intoxicación y propaganda llevada a cabo por un “grupo fáctico fácilmente reconocido” y por las maquinaciones de Rubalcaba (el “golpe de estado mediático”). Pero ahora estoy confundido. ¿En qué quedamos? Es una empanada mental que veremos se repite a lo largo del “informe Del Pino” (llamemoslo así, ya que otros han hablado del “informe Múgica”): Viendo conspiraciones a diestro y siniestro detrás del 11-M se lanzan hipótesis que son contradictorias entre sí. Y claro, o nos creemos unas o nos creemos otras. Porque leyendo los medios y blogs libelelos la lista de implicados la componen Marruecos, ETA, los masones, el PSOE, policías afines al PSOE y Carod Rovira (sí, sí… juro por Snoopy que he encontrado estos nombres aquí y alla). Tiran la piedra y esconden la mano. ¿Por qué no nos cuentan de una puta vez quién estuvo detrás del 11-M? ¿Porque no lanzan una UNA teoría que nos explique los cacareados “agujeros negros” del 11-M de una vez por todas? Del Pino nunca le pone nombre ni cara a quién está detrás del 11-M, pero se intuye. Pero es algo que abordaré en otro momento. Por ahora lo llamaremos la Mano Negra del 11-M.

Pero vamos al meollo. La primera cuestión es la de las tramas superpuestas. Según Del Pino existen cuatro tramas superpuestas en el 11-M. A saber:

- Los “pelanas” (sic) detenidos el 13-M

- Un grupo de delincuentes magrebíes que actuaron como mercenarios en el 11-M

- El grupo de españoles que proporcionaron explosivos procedentes de Asturias

- Un “núcleo duro” con vínculos con Al Qaeda.

Los “pelanas” se trata de los propietarios de una tienda donde fueron vendidos los móviles usados por los terroristas. (Fueron puestos en libertad y considerarlos una “trama” me parece exagerado). Según Del Pino esto se trataba de un cortina de humo perfectamente calculada. Los organizadores del atentado habrían previsto con total precisión que se tardarían dos días exactos en llegar a los “pelanas”, para que en plena jornada de reflexión saltara el titular “Detenidos varios extranjeros en relación al atentado del jueves 11-M”. Para ello fue necesario que se encontrara una mochila-bomba sin explotar y por tanto intacta.

Si alguien no lo recuerda, revisando las pertenencias que habían quedado en los vagones y habían sido llevadas a una comisaría de Vallecas apareció una mochila bomba sin explotar. Según Del Pino fue “colocada” a propósito, preparada para NO estallar y así convertirse en una prueba que llevara a un callejón sin salida.

La realidad es que fueron tres las bombas que no estallaron. Dos explotaron al tratar de desactivarlas. Pero al menos contamos con la inspección ocular de los policías que confirmaron que por color y textura no se trataba de Titadyne. Además da la casualidad que el técnico de desactivación de explosivos (TEDAX) de Policía Nacional que la desactivó fue entrevistado por Tele 5 en el primer aniverasrio del atentado, realizando una reconstrucción de los hechos. Fue realmente interesante a la vez que inquietante ver lo que hizo el 12-M de madrugada. Sabiendo que era la única bomba sin explotar, y por tanto la única posibilidad de tener un montón de pruebas, el TEDAX por su propia cuenta y riesgo decidió llevarla a un parque cercano y proceder a su desactivación. Según sus palabras la bomba estaba preparada para estallar pasadas las siete y media de la mañana. No lo hizo el 11-M por motivos que el TEDAX no podía contar a las cámaras (¿un mal contacto como especulaba la redactora en off), pero el 12-M quizás sí se activaría. Así que se la estaba jugando manipulándola contra reloj. Sin embargo no tenemos que creer sus palabras. ¡Podría ser un miembro más de la conspiración!

La tarjeta SIM en el móvil de la bomba que no estalló fue el primer paso para tirar de la madeja y llevarnos a diferentes grupos de pringados que deberían actuar de cabeza de turco. Curiosamente, tratándose de una pista falsa y una cortina de humo llevó hasta un grupo “vinculado a algunas personas pertenecientes a la trama española de Al Qaeda”. Como todo el mundo sabe, Al Qaeda sale en las Páginas Amarillas. Así que la Mano Negra sólo tuvo que llamar a un teléfono de estos del uno-uno-ocho-no-sé-qué y preguntar por la célula de Al Qaeda más cercana a casa. Entonces se encargó de contratar a un grupo de delincuentes magrebíes con vínculos con esa célula para que se convirtieran en terroristas de alquiler. Curiosamente tan mercenario y pasota del Islam era este grupo de terroristas externalizados, verdaderos pringados a sueldo sin convicciones, que se volaron por los aires en Leganés, junto con miembros del “núcleo duro”, al verse rodeados por la policía. Que no se diga que los moros cuando trabajan a sueldo no tienen una profunda ética del trabajo bien hecho.

Por último tenemos a los asturianos. Fueron los que proporcionaron los explosivos supuestamente empleados en el 11-M. Y digo “supuestamente” porque Del Pino apunta que a día de hoy si descartamos la mochila que no estalló y desactivada en Vallecas no sabemos qué explosivos contenían las bombas que explotaron el 11-M. Resulta un tanto acongo-jonante a priori, dicho así. Si no fuera porque es algo que sucede a veces. Al estallar una bomba la policía no encuentra restos del explosivo que permitan identificarlo más allá de una categoría genérica (dinamita, explosivo plástico militar, pólvora negra prensada, etc.) Como por ejemplo con la bomba de ETA en Santader, en diciembre de 2002.

Así que si descartamos la mochila por ser una pista falsa colocada a propósito, sólo nos queda la Goma 2 Eco procedente de una mina asturiana que apareció en las vías del AVE y en el piso de los suicidados en Leganés. Lo cual nos lleva a una nueva bifurcación de hipótesis contradictorias. ¿Para qué insistir en que el explosivo usado es desconocido y fueron colocadas por personas desconocidas si la trama mercenaria contaba ya con dinamita de procedencia asturiana y se les ofreció dinero por colocar las mochilas-bomba? Vaya manera más tonta tuvo en esto la Mano Negra de complicarse la vida. ¡Con lo lista que parecía al principio! ¿Verdad MiniYo?

[Continuará]

El fantasma de Ulrike Meinhof

A principios de agosto de 1999 el Reichstag aún no había sido nagurado como nuevo parlamento de la Alemania reunificada y estaba abierto al público. Durante el día había largas colas amenizadas con música clásica pero descubrimos que por suerte el horario de visita se prolongaba hasta bien entrada la noche. Así que lo intentamos esperando que hubiera menos cola. El viejo parlamento de los tiempos del IIº Reich había sido modernizado según un proyecto de sir Norman Foster que sustitía la vieja cúpula desaparecida por una mayor y transparente. El recorrido habilitado para los visitantes y turistas serpenteaba por el edificio, incluyendo un corredor donde la restauración había respetado las pintadas hechas por los soldados soviéticos en 1945 (sólo acerté a leer el nombre de la ciudad ucraniana de Odesa). Cuando por fin pudimos ver el hemiciclo desde lo alto, la alemana con la que hice la visita me explicó que el azul de los sillones había sido “creado” por Foster especialmente para la ocasión y me señaló el atril de oradores que estaba especialmente diseñado para que accediera al él un diputado en silla de ruedas.

Tiempo después, leyendo “El día que acabó el siglo XX” de J. M. Martí Font descubrí su identidad. Se trataba de Wolfgang Schäuble, ministro del interior del gobierno Kohl. Había recibido un disparo poco después de que un grupo de cuatro generales de la Stasi hubieran lanzado a través de la televisión una oferta de “convencer” a sus antiguos agentes que se entregaran a cambio de amnistía y pensiones para los oficiales de la Stasi. El ataque a Schauble se atribuyó a un loco solitario. Eran tiempos convulsos en los que incluso reapareció la Rote Armee Fraktion (Fracción del Ejército Rojo) asesinando al presidente de la Treunhandanstalt, la comisión encargada de liquidar las empresas públicas de la RDA. La RAF fue uno de aquellos grupos terroristas que surgieron en Europa post-mayo del 68. Las revueltas estudiantiles no habían dado paso al alzamiento del proletariado y dentro de la izquierda radical algunos decidieron que había que dar una vuelta de tuerca más para galvanizar a las masas.

En Alemania el punto de arranque fue anterior, la muerte de un estudiante por los disparos de la policía durante las protestas por la visita del sha de Persia a Berlín Occidental en junio de 1967. Un grupo de cuatro estudiantes decidieron pasar a la “acción” prendiendo fuego a varios grandes almacenes. Tras ser detenidos en junio de 1968 el juicio fue cubierto por una periodista, Ulrike Meinhof, que había estado publicando artículos elogiosos hacia el grupo en la revista konkret. Dos miembros del grupo, Andreas Baader y su novia Gudrun Ensslin, consiguieron huir de la justicia. Baader fue detenido en abril de 1970. Pero el 14 de mayo Ulrike Meinhof, que se había unido al grupo, participó a tiro limpio en una nueva fuga de Andreaas Baader. A partir de ese momento para la policía el grupo se convirtió en la Baader-Meinhof Bande.

No mucho tiempo después una encuesta reflejaba que el 20% de los alemanes debajo de los 30 años sentía “una cierta simpatía” por el grupo terrorista. Y uno de cada diez daría refugio por una noche a un terrorista del grupo si le pidiera ayuda. El grupo se convirtió en el epítome del radical chic. Sus miembros tendían a usar sólo coches deportivos BMW 2002, creándose la broma de que BMW era el acrónimo de Baader-Meinhof Wagen. Cuando tras una espectacular cacería humana en Frankfurt Baader fue detenido unos años después se le pudo ver en TV siendo introducido en un furgón policial con un tiro en la cadera pero sin dejar de lucir sus Ray Ban. Antes muerto que sencillo. El índice del semanario conservador y sensacionalista Bild clasificaba las noticias por “nacional”, “internacional”, “cultura”, etc… y “B-M”. Toda un sección dedicada a ellos.

En el verano de 1971 Alemania fue empapelada con 7 millones de carteles de “Se Busca”, lo que convirtió al grupo en omnipresente en las calles alemanas. El cartel policial se convirtió en la mejor propaganda del grupo. En la primera fila, destacando los líderes del grupo, había tres hombres y dos mujeres intercalados. El resto de fotos mostraba casi igual número de fotos de mujeres como hombres. Sin querer, o a sabiendas, el cartel daba a entender que en la conservadora y machista Alemania en el seno de un grupo terrorista se desafíaba la tradicional triada que esperaba a toda mujer: Niños-cocina-iglesia (Kinder, Küche, Kirche). Jóvenes airados, paritarios, muy guays y fuera de la ley, el público imaginaba que en el seno del grupo se follaba mucho.

Tras su fuga de mayo de 1970 el grupo viajó a Oriente Medio a entrenarse en un campamento terrorista de la OLP pero fueron expulsados por su falta de disciplina. En sus memorias, Markus Wolf, el jefe del servicio secreto en el exterior de la RDA los despacha calificándolos de “alienados proscritos sociales” y “niños malcríados e histéricos que en su mayoría provenían de la clase alta”. Cuando regresaron de Oriente Medio, el grupo lanzó su primer comunicado con el nombre de RAF y en mayo de 1972 cometieron cinco atentados en los que resultaron muertos entre otros varios soldados estadounidenses y policías. Baader, Meinhoff, Ensslin y otros miembros del grupo fueron detenidos al mes siguiente. Fue el fin de la primera generación. A partir de entonces el grupo reapareció con asesinatos de personas implicadas en el juicio o secuestros con el objetivo de forzar la liberación de los detenidos.

El clímax se alcanzó con el secuestro el 13 de octubre de 1977 de un Boeing 737 de la compañía aérea Lufthansa que hacía la ruta Mallorca-Frankfurt. El avión terminó en Somalia, tras pasar por Roma, Larnaca, Dubai y Omán, donde el capitán del avión fue asesinado. Los secuestradores, dos alemanes y dos árabes, exigieron la liberación de once miembros de la RAF (incluyendo a Baader, Meinhoff y Ensslin). En la madrugada del 18 de octubre el grupo de intervención especial GSG-9 de la policía alemana de fronteras asaltó el avión. Los cuatro terroristas resultaron muertos y ningún pasajero fue herido. Aquella misma y según la versión oficial Baader, Ensslin y un tercer miembro, Jan-Carl Raspe, se suicidaron. La versión oficial establece que a pesar de estar en celdas aisladas en una cárcel de máxima seguridad con un régimen de visitas estricto Baader consiguió introducir en su celda una radio y una pistola, Raspe una pistola y los tres habían establecido un sistema de intercomunicación usando los cables de la corriente eléctrica. Ulrike Meinhof se había sucidido el año anterior, así que la percepción general, sea cierto o no, es que se trató de un crimen de estado. De ahí que de vez en cuando haya quien reclame en España una solución “a la alemana” al terrorismo de ETA.

En sus primeros diez años de historia diez acciones terroristas con un saldo de trece muertos y 43 heridos bastaron para que la atención de la sociedad alemana se centrara en el grupo. Se hicieron modificaciones de leyes a medida, se refozaron los poderes del Estado y se creó una unidad de investigación criminal de alcance nacional (el Bundeskriminalamt). Los antentados del grupo nos hacen pensar más en un GRAPO formado por niños de papá (el presidente de la patronal alemana murió en un intento de secuestro a cargo de ¡su propia nieta!), pero hay que imaginarse la satsifecha y autocomplacienta sociedad alemana del despegue económico keynesiano de posguerra para entender el shock que supuso la aparición de un grupo terrorista de ultraizquierda. Sin embargo, a pesar de su popularidad entre la gente joven, del impacto mediático de sus acciones y de la percepción de una amenaza al sistema político y económico tejido tras la Segunda Guerra Mundial el proletariado alemán no hizo revolución alguna.

Ahora que estoy de vacaciones les dejo a ustedes mismo el ejercicio de hacer las comparaciones con los yihadistas nacidos en suelo europeo y criados en familias bien integradas en la sociedad de acogida, y esas masas de musulmanes simpatizantes con los atentados que se van a levantar como quinta columna para venir a degollarnos a todos. Les recomiendo empezar a leer aquí.

Achtung panzer!: Hackeando la línea Maginot

El 20 de de mayo de 1910 fue enterrado en Windwsor el rey Eduardo VI de Inglaterra. Hijo de la reina Victoria, su cortejo fúnebre fue precedido por cincuenta miembros de casas reales, entre los que se encontraban emperadores, reyes, príncipes herederos, archiduques y grandes duques. Algunos ostentaban títulos que hoy nos suenan añejos, como káiser, zar o sha. Y dado que los miembros de familias reales sólo se casaban con otros miembros de casas reales o de la alta aristocracia existían numerosos lazos de familia. El nuevo rey, Jorge V, era primo directo del káiser Guillermo II y del zar Alejandro II. De hecho la comitiva fúnebre iba presidida por Jorge V con Guillermo II a su derecha. Años más tarde, en tiempos de guerra, la dinastía reinante en Gran Bretaña hubo de cambiar su nombre de Battenberg a Windsor para ocultar su origen alemán. Pero en 1910 el funeral fue algo así como un encuentro de familia. Aquel día sin duda fue el ocaso de una época, los últimos estertores del “largo siglo XIX”. Cuatro años después la mayoría de las monarquías europeas, desde Portugal a Rusia, estaban enzarzadas en la Primera Guerra Mundial.

Las fotos del funeral muestran a los monarcas asistentes con entorchados, cascos con llorones y sables a lomos de su caballo. La apariencia de todos ellos no difieren mucho de los presentes en la la proclamación del IIº Reich alemán en 1871, casi cuarenta años atrás. Si avanzamos en el tiempo pero en la dirección contraria nos encontramos que en 1945, 35 años después de aquel funeral, teníamos el arma atómica, los aviones a reacción, el carro de combate, las armas químicas, los portaaviones, etc. Es como si entre 1914 y 1945 el tiempo se hubiera acelerado.

Cuando en 1939 estalló la Segunda Guerra Mundial el desarrollo tecnológico de las distintas fuerzas armadas no era tan desigual. Aún así en mayo de 1940 el ejército alemán arrolló a los ejércitos holandés, belga, francés y al Cuerpo Expedicionario Británico. No contaba ni con superioridad cuantitativa ni cualitativa en carros de combate. Y aún así esa fase de la guerra quedará siempre asociada a las unidades acorazadas (panzer) alemanas. ¿Qué marcó la diferencia?

Cuando acabó la Primera Guerra Mundial el jefe del Estado Mayor, el general Hans Von Seeckt reunió a 5.000 oficiales y los dividió en comités para analizar cada aspecto de la guerra que acababa de terminar. Su crítica fue demoledora. Cuando en 1921 concluyeron su trabajo las enseñanzas obtenidas quedaron reflejadas en un nuevo manual de doctrina operativa. La regulación 487 (Heeresdienstvorschrift 487) hacía énfasis en la movilidad y la maniobra para superar la guerra de trincheras. Los frentes de batalla se habían hecho demasiado grandes para confiar en un sistema de mando centralizado, con lo cual no sólo se animaba, más bien se exigía, que los oficiales de menor rango tomaran la inicativa y usaran su propio juicio. Un campo de batalla móvil y fluido necesitaba comunicaciones sin hilo, así que se impulsó el desarrollo de radios portátiles que ayudaran además a la coordinación entre el ejército y la fuerza aérea. De hecho el título de la regulación 487 era “Liderazgo y combate con armas combinadas”. Otro punto importante era la manera en la que las ideas fluían en el Estado Mayor alemán.

De los oficiales más jóvenes se esperaba que hicieran contribuciones y modificaciones a las ideas propuestas por sus superiores. E ideas y propuestas circulaban en ensayos (“Denkschrift”) que eran leídos por el alto mando aunque provenieran de los oficiales de menor rango. Uno de los más influyentes fue el escrito por el coronel Kurt Thorbeck en 1920 y titulado “Las lecciones tácticas y técnicas de la guerra” (“Die Technische und Taktische Lehere des Krieges”). Su idea era que el mayor error de la guerra fue la falta de familiaridad del Estado Mayor alemán con la tecnología. A partir de aquel momento el propio ejército becó a oficiales para que cursaran estudios técnicos en universidades y se organizaron seminarios bimensuales e intensivos en los que los oficiales del alto mando eran puestos al día en los últimos adelantos tecnológicos.

En el bando contrario los franceses sacaron conclusiones diferentes. La tecnología había transformado la guerra, pero para ellos la clave había estado en el crecimiento de la potencia de fuego. Por tanto hicieron énfasis en la acumulación de grandes formaciones de artillería que intervinieran en ofensivas milimétricamente organizadas por un alto mando centralizado y estricto. A la infantería le tocaba esperar que la artillería acabara su trabajo para avanzar (“la artillería conquista, la infantería ocupa”), y entonces lo hacía sólo hasta una distancia determinada. Allí esperaba que la artillería empezara de nuevo su martilleo. Es lo que se denominaba “batalla metódica” tal como quedó condensado en el manual de doctrina operativa francesa (Instruction Provisoire sûr l’Emploi Tactique des Grandes Unités) de 1921.

En el aspecto defensivo la solución estaba clara. Si en la Gran Guerra los soldados habían sufrido en las trincheras, sólo había que crear y acondicionar una línea defensiva fortificada. Así nació la línea Maginot. Además las franceses no creyeron que la aviación tuviera un papel importante que jugar en la siguiente guerra, ni dieron importancia a la movilidad. Los camiones servían para mover soldados al frente, nada más. Una vez allí avanzaban a pie. Para los franceses la guerra era una ciencia, y por tanto el combate podía estructurarse con reglas “científicas” que habían creído descubrir. Con las tablas y estadísticas en la mano, la línea Maginot era inexpugnable. Los resultados los conocemos.

11-S, 11-M y 7-J. La pregunta es, ¿dónde están nuestros Von Seeckt? ¿No estaremos construyendo líneas Maginot?

Lecciones sobre guerra y tecnología (souvenir de Eslovenia)

La Primera Guerra Mundial nunca me pareció una guerra que mereciera la pena estudiar. La primera idea que me ha venido siempre a la mente son esas imágenes en blanco y negro de campos arrasados llenos de enfangandos cráteres de proyectil y trincheras. Generales educados en las más rancias tradiciones del siglo XIX mandaron masas de soldados avanzando en campo abierto para ser segados por las ametralladoras. Sólo el primer día de la batalla del Somme, el 1 de julio de 1916, murieron 20.000 soldados británicos y más de 40.000 fueron heridos o capturados. Cuando la ofensiva aliada se estancó en noviembre las bajas se elevaban a 420.000 por parte británica y 195.000 por parte francesa. En la 3º batalla de Ypres, en el verano de 1917, se perdieron 325.000 soldados aliados para ganar menos de 10 kilómetros. A pesar de que el balance de víctimas de la Gran Guerra es inferior al de la Segunda Guerra Mundial aquella quedará siempre asociada a carnicerías enormes y absurdas. No es casualidad que haya tan pocas películas que la tengan por escenario y la única realmente grande sea “Senderos de Gloria”.

La cuestión es que todos los avances de la Segunda Revolución Industrial habían hecho posible la movilización de grandes masas de soldados a grandes distancias, la producción en masa de municiones y el aumento de la letalidad del armamento. Los precedentes de las Guerras Balcánicas, la del Sudán o la Ruso-Japonesa habían mostrado que la letalidad de las armas del momento convertían en suicidas las viejas tácticas de oleadas de infantería avanzando al descubierto. Pero las enseñanzas de esas guerras periféricas no fueron tenidas en cuenta por los líderes militares. El frente occidental se convirtió en una picadora de carne en la que ningún bando consiguió imponerse al otro. Cuando el frente occidental se estabilizó las trincheras llegaban desde el Mar del Norte a Suiza, lejos de los tiempos napoleónicos en los que una sola batalla tipo Waterloo resolvía una guerra. Al igual que las grandes corporaciones industriales de la época, la maquinaria militar se convirtió en un mastodóntico aparato burocrático y centralizado. Las ofensivas se hacían estableciendo horarios precisos para el martilleo de la artillería y luego el posterior avance de la infantería. La iniciativa propia que se saliera del guión sólo podía conducir al desastre.

Ese era el gris panorama bajo el que siempre había considerado a la Gran Guerra. Pero de camino a Eslovenia, entre el avión a Venezia y el tren hasta Ljubljana, fui leyendo “The Sling and the Stone” de Thomas X. Hammes. Hammes trata la evolución de la guerra a partir del modelo de las generaciones (de la 1ª a la 4ª) y cuenta como en medio de la Primera Guerra Mundial fue el alto mando alemán el que comprendió primero que las nuevas tecnologías requerían nuevos esquemas mentales, nuevas formas de hacer la guerra y nuevas formas de organización. Por ejemplo, la aparición de tropas de asalto (sturmtruppen) que usaban el sigilo, la sorpresa y la velocidad.

Tras la guerra los alemanes emprendieron una profunda autocrítica sacando la conclusión de que una de las claves de su derrota había sido la incapacidad del alto mando de comprender el cambio tecnológico y llevar la necesidad de un cambio de la cultura militar hasta sus últimas consecuencias. De eso hablaremos otro día. Pero hubo al menos un lugar donde los alemanes apoyando a sus aliados austríacos consigueron romper el frente aliado: Caporetto (o Karfreit, en alemán), un pueblecito al pie de los Alpes Julianos que hoy forma parte de Eslovenia. Allí, a la actual Kobarid, me llevó Nastja el pasado miércoles 20, para visitar el museo de guerra.

Por aquellas montañas un joven oberleutnant al mando de la 2ª compañía del Königliche Gebirgsbatallion Wüttemberg (Real Batallón de Montaña “Wuttemberg”) entre los días 25 y 26 de octubre de 1917, en 22 horas, capturó 9.000 soldados italianos. El oficial en cuestión había aprendido la importancia de la improvisación, la velocidad y la iniciativa libre. Había llegado a la conclusión de que sobre el campo de batalla los oficiales de menor rango tienen que tener libertad de decisión porque son los más cercanos a la acción. Lo puso en práctica varias veces. Para enfado suyo fue un oficial superior el que se llevó el mérito por sus hazañas en lo que se conoció como la 12ª batalla de Isonzo (Soča, en esloveno). Pero cuando el empuje austro-alemán llegó a territorio italiano volvió a protagonizar hazañas parecidas y consiguió la condecoración “Pour le Mérite” que consideraba le había sido arrebatada. Para desazón suya, años más tarde, Edwin Rommel se encontró con los poco combativos italianos no de enemigos sino de aliados. Pero por aquel entonces se le conocía como el “Zorro del Desierto”, pero esa es otra historia…