Roberto Centeno y más mentiras sobre el vuelo MH17

El otro día Ricardo Ruiz de la Serna me avisó sobre un artículo sobre el vuelo MH17 de Malaysia Airlines que Roberto Centeno publicó en su blog El Disparate Económico y que aloja el diario digital El Confidencial. En el artículo se defiende la idea de el vuelo MH17 fue derribado por un caza de la fuerza aérea ucraniana.

Era la primera vez que oía de Roberto Centeno, tertuliano y colaborador en varios medios como la COPE e Intereconomía. El artículo se titula “Un misil aire-aire derribó el vuelo MH-17” y sigue el guión de las teorías conspirativas de construir toda una argumentación sobre la base de detalles aparentemente técnicos pero totalmente erróneos.

La primera tesis de Roberto Centeno se encuentra en este párrafo. Según él el espacio aéreo sobre Ucrania Oriental había sido cerrado por el gobierno de Kiev tras el derribo de un avión militar, pero fue abierto excepcionalmente para que por él volara el vuelo MH17 de Malaysia Airlines.

cómo había sido posible que ese vuelo fuera autorizado por los controladores ucranianos a entrar en un espacio aéreo que había sido cerrado hacía unos pocos días a raíz del derribo de un avión de transporte militar. El Gobierno golpista de Kiev cerró ese espacio aéreo que, ¡oh casualidad!, abriría sin problema y sin previo aviso al Boeing 777 de Malaysia Airlines.

Nótese el sarcasmo de Roberto Centeno “¡oh, casualidad!” para tratar un tema en el que miente rotundamente. Aunque parezca sorprendente, el espacio aéreo sobre Ucrania Oriental no estaba cerrado. Eso sí, se había impuesto una limitaciones a la altitud mínima a la que debían volar los aviones comerciales. La idea es que volaran muy por encima al alcance máximo de los misiles antiaéreos portátiles (MANPADS) que manejaban las milicias prorrusas.
Sabemos que el espacio aéreo sobre Ucrania Oriental no estaba cerrado por varias fuentes. En primer lugar, tenemos el comunicado que emitió el Primer Ministro de Malasia y que recogió la página web de Malaysia Airlines (ver página 14 del enlace)

The aircraft’s flight route was declared safe by the International Civil Aviation Organisation.

And International Air Transportation Association has stated that the airspace the aircraft was traversing was not subject to restrictions.

A continuación fue la propia Malaysia Airlines la que especificó que la ruta había sido aprobada por el organismo Eurocontrol siguiendo las rutas de ICAO en un comunicado publicado en su página web (ver página 13 del enlace).
MH17’s flight plan was approved by Eurocontrol, who are solely responsible for determining civil aircraft flight paths over European airspace. Eurocontrol is the air navigation service provider for Europe and is governed under ICAO rules.
El diario The Guardian recogió las palabras del Ministro de Transporte de Malasia en una rueda de prensa donde explicó que el vuelo MH17 seguía una ruta habitual empleada por otras compañías aéreas y que la tripulación no había recibido órdenes de cambiarla:
“European airlines also use the same route and traverse the same airspace. In the hours before the incident, a number of other passenger aircraft from different carriers used the same route,” Liow told a press conference. He said there had been “no last-minute instructions” given to the pilots to change the route.
Tras el derribo, el New York Times publicó un artículo donde explicaba cómo el espacio aéreo de Ucrania Oriental era atravesado por varias líneas aéreas en sus rutas entre Europa y Asia, como era el caso de Air France y KLM. Ese dato es fácil de comprobar en páginas webs como FlightRadar24.com, que trazan sobre el mapa el movimiento de vuelos comerciales y guarda datos históricos.
Así que es rotundamente falso que que el 17 de julio el vuelo MH17 de Malaysia Airlines sobrevoló el espacio aéreo de Ucrania Oriental de forma excepcional siguiendo instruciones de controladores aéreos ucranianos, que de esta forma lo encaminaron deliberadamente a algún tipo de “emboscada aérea”. Aquella era una ruta habitual, empleada por otras líneas aéreas. Y en el momento del derribo otros aviones  de líneas aéreas comerciales sobrevolaban la zona. En concreto un vuelo de Air India y otro de Singapore Airlines. Una prueba de ello la encontramos precisamente en la presentación pública que militares rusos hicieron apoyando la tesis de que el vuelo MH17 fue derribado por un avión de combate ucraniano. Mostraron una captura de pantalla de un radar donde se aprecian las trazas de los vuelos SNA351 (Singapore Airlines 351) y MAS17 (Malaysia Airlines 17).

Russia press conference screengrabEl diario Strait Times de Singapur dio la noticia de la proximidad del vuelo 351 y publicó la siguiente captura de pantalla de FlightRadar24.com con los vuelos comerciales en la zona. Vemos el vuelo MH17 de Malaysia Airlines, el vuelo SQ351 de Singapore Airlines y el vuelo AI113  de India Airlines.

siaairmapmhsvtJul18eEl segundo argumento que aporta Roberto Centeno a favor de la teoría de que el vuelo MH17 fue derribado por el gobierno ucraniano gira en torno al tipo de misil que hizo al Boeing 777 desintegrarse en el aire.

El informe de la Junta Holandesa de Seguridad acaba de concluir que el avión Boeing 777 “se partió en el aire como resultado de daños estructurales provocados por un gran número de objetos de alta energía (high energy objects) que penetraron en el aparato desde el exterior”. En concreto, todo parece indicar que el avión fue alcanzado por un misil aire-aire altamente sofisticado que, al estallar, esparció miles de objetos similares a balas. Nada que ver con los misiles que tienen los separatistas y que supuestamente es lo que había derribado el avión malasio. Eso solo pudo hacerlo un Mig 29 con un misil aire-aire de fragmentación, y los prorrusos no tienen ni lo uno ni lo otro.

Roberto Centeno se equivoca al afirmar que sólo un misil aire-aire pudo lograr el resultado. TODOS los misiles antiaéreos, sean disparados desde tierra, desde un barco o desde otro avión emplean espoletas de proximidad y cabezas de guerra de fragmentación. La comparativa con “objetos similares a balas” sería más correcta si pensamos en la metralla de un misil como una nube de perdigones. Al fin y al cabo, pensemos que la caza de aves o el tiro al plato se hace con escopetas que disparan cartuchos de perdigones.

Es más, es discutible pensar que un misil aire-aire lograra el resultado de desintegrar un Boeing 777 en el aire. Los misiles aire-aire tienen una cabeza de guerra mucho más pequeña que un misil tierra-aire. En julio recordé el caso de un avión de transporte C-130 Hércules argentino que fue alcanzado en la Guerra de las Malvinas por un misil AIM-9 Sidewinder y siguió volando. En cambio, que el Boeing 777 estallara en el aire y sus restos de dispersaran concuerda más con el impacto de un misil de gran tamaño como los que dispara el sistema antiaéreo BUK. Sus misiles tienen una cabeza de guerra de 70 kilos formada por un núcleo explosivo y una camisa metálica prefragmentada con trozos en forma de diamante. Por comparar, el equivalente ruso al AIM-9, el misil Vympel R-73, tiene una cabeza de guerra de 7,4 kilos. La fuerza aérea ucraniana emplea al menos un misil de aire-aire de mayor tamañao, el Vympel R-27, cuya cabeza de guerra es de 39 kilos. Eso es, poco más de la mitad de la del misil que disapara el sistema Buk.

Curiosamente Roberto Centeno no sólo se equivoca al decir que el derribo del Boeing 777 de Malaysia Airlines sólo pudo haberlo llevado a cabo un misil disparado por un caza, sino que hace la pintoresca afirmación de que sólo pudo tratarse de un Mikoyan Gurevich MiG-29. Es otro dato que para el profano suena técnico y preciso, pero que refleja que habla de oídas.

Otro elemento de la tesis de Roberto Centeno, es que los milicianos prorrusos no contaban con armamento capaz de derribar el vuelo MH17. Pero es de sobra conocido que anunciaron contar con un sistema Buk a finales de junio. Y que un sistema Buk fue fotografiado y filmado en territorio en manos de las milicias prorrusas en lugares cercanos a donde el vuelo MH17 fue derribado.

Según Roberto Centeno “EEUU y la UE son los únicos que tienen todo el interés en callar” sobre qué pasó con el vuelo MH17. Pero parece ignorar que los milicianos prorrusos, que debieron ser lo primeros interesados en que se esclareciera el derribo si hacemos casos a sus argumentos, obstaculizaron la investigación sobre el terreno y procedieron a desguazar los restos del avión. ¿Qué pudo llevar a los milicianos prorrusos a obstaculizar la investigación? Pues que ellos derribaron el vuelo MH17 por error. Algo que sabemos porque el 17 de julio, antes de que se conociera la identidad del avión derribado, anunciaron haber derribado un avión de transporte militar ucraniano An-26. Una noticia que aún es posible encontrar en medios rusos.

Cabe preguntarse si Roberto Centeno es una persona bien intencionada que, careciendo de los datos y los conocimientos, se ha aventurado a hablar de un tema que no conoce y no entiende. Me llama la atención que emplee el términoGobierno golpista de Kiev (negritas en el original). Algo que es incorrecto, tras las elecciones del 25 de mayo en Ucrania, pero que además forma parte de la narrativa rusa sobre el conflicto ucraniano. Vía “Oritxupolite” descubrí que Roberto Centeno mantiene en WordPress un blog personal donde encontramos, entre otras cosas, artículos suyos en la prensa. Como “Lukoil o Gazprom: Una oportunidad histórica”, publicado en el diario Expansión el 14 de noviembre de 2008. En ese artículo, Roberto Centeno defendía la entrada de capital ruso en Repsol por “las gigantescas ventajas que ello reportaría”. Así que la rusofilia le viene de lejos.

Anteriormente en Guerras Posmodernas:
Lo que podemos saber del derribo del vuelo MH17 en Ucrania
Apuntes adicionales al derribo del vuelo MH17
Apuntes adicionales al derribo del vuelo MH17 (II)

La conexión euroasiática

Ayer martes 16 de septiembre, tanto el parlamento ucraniano (rada suprema) como el Parlamento Europeo firmaron un acuerdo de asociación. La dimensión económica del acuerdo se ha dejado pendiente para 2016. Recordemos que la oposición rusa a tal acuerdo llevó al Kremlin a lanzar el año pasado una guerra económica contra Ucrania, como magnificamente explicó Andres Rodríguez en su blog “Ciencia y cosas”. El presidente ucraniano se vio empujado a reconsiderar la decisión y el rechazo de una parte de la ciudadanía ucraniana a su marcha atrás generó una importante movilización popular. El resto, ya saben ustedes, es historia.

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“Paris-Berlin-Moscou-Pékin : vers l’alliance continentale?”, artículo en el primer número de la revista francesa Voltaire, vinculada con el régimen sirio, el Frente Nacional y la Nouvelle Droite francesa.

En el Parlamento Europeo, 535 eurodiputados sobre 697 votaron a favor. “Oritxupolite” tuvo el detalle de llamar mi atención sobre el listado con el sentido del voto. En el apartado de votos en contra encontré una combinación jocosamente previsible: Los partidos de la eurodiputada Le Pen, el eurodiputado Iglesias, el eurodiputado Papadakis (Partido Comunista de Grecia) y el eurodiputado Epitideios (Asociación Popular – Amanecer Dorado) votaron lo mismo. Lástima no haber apostado con alguien cuando vaticiné que veríamos a Le Pen e Iglesias votando a menudo en el Parlamento Europeo lo mismo, porque hoy habría bebido unas cuantas cervezas gratis.

Cuando el otro día hice mi primera aproximación a la Nueva Guerra Fría, afirmé que el eje tradicional izquierda-derecha no nos sirve para ubicar la posición de gobiernos y fuerzas políticas en este nuevo conflicto global. Uno de los bandos se caracteriza por gobiernos autoritarios con retórica nacionalista-populista que mantienen un fuerte culto al líder. Y esas características las encontramos en gobiernos “socialistas” como los de Siria y Venezuela, en gobiernos de “centroizquierda” como el de Argentina, “centro” (sic) como el de Rusia y “conservadores” como Irán en tiempos de Ahmadineyad. Las simpatías y vínculos tanto personales como intelectuales del núcleo duro del partido Podemos (recordemos, por ejemplo, las repetidas referencias de Pablo Iglesias a Ernesto Laclau) hacía fácil anticipar su posicionamiento en el conflicto de Occidente con Rusia y sus aliados. Está de más recordar en qué canal se emite el programa “Fort Apache” y la función con la que nació (This new Spanish network will have a major role in reflecting the ideological legitimacy of our system to the world”).

41yNqnIPRvLEl euroasianismo renació como ideología en Rusia en el vacío político producido por la disolución de la Unión Soviética. En aquellos días, el belga Jean-François Thiriart visitó Moscú, donde conoció a Alexander Dugin. Thiriart era el autor de la idea de una Europa que rompiera vínculos con Estados Unidos para unirse de “Dublin a Vladivostok”. En los últimos años de su vida había ido evolucionando hacia posiciones cercanas al naciente nacional-bolchevismo ruso. Mientras tanto, en España, se publicaba en 1992 El Sueño Eurosiberiano de Jorge Vestrynge, que retomaba el sueño de De Gaulle de “una Europa entera con Rusia”. Vestrynge, por lo general un personaje bastante incomprendido aunque se haya explicado de forma meridiana en su obra (Memorias de un maldito, Rebeldes, revolucionarios y refractarios), pasó de ser dirigente en Alianza Popular a militar en el Partido Socialista Obrero Español precisamente por su incapacidad de encajar en los partidos tradicionales. Sus posturas estaban cercanas a quienes derivaron del gaullismo al nacionalismo económico (bolchevique-bonapartistas). De ahí que Vestrynge encontrara encaje en la Venezuela chavista y finalmente entrara en Podemos, para escándalo de quienes no han leído a Vestrynge y/o no han entendido la verdadera naturaleza de Podemos.

La Nueva Guerra Fría

Russian servicemen, dressed in historical uniform, take part in a military parade rehearsal in Red Square in Moscow

El concepto “Guerra Fría” se convirtió en un cliché. Basta buscar en Internet la expresión “fantasmas de la Guerra Fría” para encontrar repetidamente su uso. “Rusia pide al G8 que “entierre los fantasmas de la guerra fría, “El conflicto sirio desempolva los fantasmas de la guerra fría, “Tensión en Ucrania despierta fantasmas de la Guerra Fría en Europa del Este”… Los “fantasmas de la Guerra Fría” despiertan viejos demonios. Siempre que se invoca la Guerra Fría se hace en el fondo con ánimo de reproche. Como si desconfianza, recelo o rivalidad con Rusia fuera una actitud reprochable, digna de una época felizmente superada. La Guerra Fría terminó para siempre. Y el mundo entró en una nueva era postmaterial y postheroica. Pero esa insistencia en considerarlo algo superado, ¿no sería contraproducente en caso de aparecer una nueva Guerra Fría? ¿Y si en vez de “fanstamas de la Guerra Fría” estuviéramos directamente ante una Nueva Guerra Fría?

La primera Guerra Fría no fue un conflicto que surgió de un día para otro, como una guerra convencional que tiene una fecha de comienzo. Es más, existe un cierto debate académico sobre la fecha de comienzo de la Guerra Fría. Por ejemplo, en España se publicó en 1996 el libro La paz simulada. Una Historia de la Guerra Fría, 1941-1991 de Enrique U.Da Cal, Ángel Duarte y Francisco Veiga. Dos años más tarde Ronald E. Powaski publicó The Cold War: The United States and the Soviet Union, 1917-1991. Ambas obras coinciden en señalar 1991, año de la disolución de la Unión Soviética, pero discrepan en el año de comienzo. .

1c8ab9827af5b2226eeb1d5ae847e7fbLa idea es que la Guerra Fría fue un período histórico de discutible fecha de comienzo que sólo tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, con el discurso de Churchill donde habló del “Telón de Acero” y el Telegrama Largo de Kennan, se tomó conciencia en Occidente de haber entrado en una fase muy diferente a la alianza temporal con la URSS para luchar contra Alemania y Japón. De hecho, fue después de la Segunda Guerra Mundial cuando el término “Guerra Fría” para referirse a la nueva era de rivalidad geopolítica con la Unión Soviética fue puesto en circulación por varios autores, entre ellos George Orwell.

LA HIPERPOTENCIA CANSADA.
En el año 2011 cayeron los regímenes egipcios y tunecino además de empezar las guerras civiles de Libia y Siria. El 2 de mayo, una operación de fuerzas especiales acabó con la vida de Osama Bin Laden. En noviembre, durante la cumbre del Foro  de Cooperación Económica Asia-Pacífico celebrada en Hawái, el presidente Obama afirmó:

“Creo que pasamos una década en que, comprensiblemente, tras el 11-S, estuvimos muy enfocados en asuntos de seguridad, particularmente en la región de Oriente Medio. Y continúan siendo importantes. Pero hemos vuelto nuestra atención de vuelta a la región Asia-Pacífico”.

A ese giro del foco estratégico se le conoció como el “Pivot to Asia”. La idea nada disimulada era hacer frente al ascenso de China. Tras una década de operaciones contrainsurgencia en lugares como Afganistán e Iraq, se empezó a trabajar en una nueva doctrina de guerra aeronaval para una hipotética guerra convencional de alta tecnología en el Índico o Pacífico. Un mes después de la cumbre de Hawái, las últimas fuerzas estadounidenses abandonaron Iraq. 2011 fue el año en que empezó a hablarse de un mundo post-post-11S.

enhanced-buzz-wide-14770-1378904868-17Con operaciones especiales, drones y ciberguerra, el presidente Obama, premio Nobel de la Paz, quiso entrar en una era de intervenciones en el exterior discretas. Se implicó a regañadientes en la guerra civil libia, vista en Washington como un problema europeo, arrastrado por Reino Unido y Francia. Pero la evidencia de que el “momento unipolar” anunciado por Charles Krauthammer al término de la Guerra Fría concluía y que la “hiperpotencia” de la que el ministro francés Hubert Vedrine habló en 1999 estaba cansada tras más de una década de guerra, se presentó con el ataque con armas químicas llevado a cabo en agosto de 2013 por fuerzas del régimen sirio.

El presidente Obama dudó tras haber fijado previamente una “línea roja” con el uso de armas químicas. Y la situación fue aprovechada por Rusia, que acudió al rescate de su único aliado en el Mediterráneo Oriental mientras arreciaba la desinformación sobre la autoría del ataque. Se hizo patente los intereses compartidos por Rusia con el “Eje de la Resistencia” (Irán, Siria y aliados en Oriente Medio). Sus órganos de propaganda tuvieron bastante eco en Occidente gracias a los críticos del “imperialismo yanki”, dispuestos a difundir cualquier información contraria a las políticas de Washington en Oriente Medio aunque estuvieran cocinadas en Moscú, Damasco o Teherán.

El momento definitivo llegó en febrero de 2014 con la invasión rusa de Crimea y la posterior agitación desde Moscú de una insurgencia separatista en Ucrania oriental. Que Ucrania se colocara en el área de influencia occidental fue una alteración del status-quo geopolítico para Moscú, que había visto como la OTAN y la Unión Europea había ido incorporando antiguos países soviéticos y antiguos aliadosEn 1996 Samuel P. Huntington planteaba en su libro El Choque de Civilizaciones que la inclusión de Ucrania en el área de influencia rusa era vital para Moscú porque le permite crear un núcleo de países eslavos que le anclan a Europa. Mientras que Zbigniew Brzezinski afirmaba en 1998 en El Gran Tablero Mundial  cómo la exclusión de Ucrania del área de influencia rusa haría de Rusia “una entidad más asiática y más distante de Europa”.

Los intereses geopolíticos de Rusia en Ucrania en abstracto estaban acompañados de asuntos más mundanos. Ucrania se había convertido en los últimos años en vía de salida del tráfico de armas rusas del que se nutría una red de oligarcas con conexiones con el Kremlin mientras que la industria de defensa rusa mantenía fuertes lazos de dependencia con la industria de defensa ucrania, establecida principalmente en la parte oriental del país. Los misiles balísticos rusos emplean sistemas de control ucranianos y los helicópteros rusos vuelan con motores ucranianos.

La crisis de Ucrania marca el regreso de Rusia, lejos ya de la docilidad mostrada ante la intervención de la OTAN en Kosovo en 1999.  Ahora Moscú construye su propia comunidad económica dentro de los límites de la Unión Soviética y ha incremento el gasto de defensa para modernizar sus fuerzas armadas realmente por primera vez desde la disolución de la Unión Soviética.

PROXY WARS
La Guerra Fría evoca la idea de una constante elevada tensión entre las dos superpotencias. No en vano, el mundo estuvo al borde de la catástrofe en ocasiones como la Crisis de los Misiles en Cuba. Así que se instaló en la imaginación colectiva occidental el miedo a un apocalipsis nuclear. Pero la realidad es que el enfrentamiento directo y abierto entre Estados Unidos y la Unión Soviética fue puntual. Se cuentan las excepciones, como los combates aéreos en el “Mig Alley” sobre Corea del Norte y algunas misiones clandestinas de espionaje.

Sostiene Noam Chomsky en Deterring Democracy que la Guerra Fría, aunque tuviera su escenficación más visible en Europa, fue en realidad una pugna geopolítica por el control de territorios en Hispanoamérica, África, y Asia. Cada bando de la Guerra Fría realizó intervenciones militares directas, como por ejemplo Estados Unidos en Vietnam, Reino Unido en Malasia, Francia en Chad, la Unión Soviética en Afganistán, China en la Península de Corea y Cuba en Angola. Pero principalmente financiaron, entrenaron y armaron a fuerzas armadas y grupos armados mientras se dedicaban al espionaje, subversión y propaganda.

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Rusia ha desplegado en Crimea y Ucrania oriental a miembros de unidades de operaciones especiales de las fuerzas armadas y los servicios de inteligencia, a voluntarios a sueldo reclutados entre veteranos de guerra, milicianos cosacos, milicianos chechenos y últimamente a soldados regulares cuyo fallecimiento en combate se disimula como un accidente durante maniobras o permisos. Todo con tal de disimular la intervención rusa en el conflicto que ya pocos niegan. Estados Unidos, por su parte, ha entrenado a rebeldes del Ejército Sirio Libre en las instalaciones del King Abdullah Special Operations Training Center (KASOTC) a las afueras de Ammán mientras dudaba si proporcionarles armas, creando un vacío que propició el ascenso del Frente Islámico, el Frente Al Nusra y el actualmente llamado Estado Islámico.

Georgia en 2008, Siria desde 2011 y Ucrania desde febrero de este año son los puntos calientes de la rivalidad rusa con Occidente. Pero no sólo hemos de esperar conflictos armados con participación encubierta de Rusia y Occidente. La Nueva Guerra Fría se juega en otros ámbitos como Internet y los medios de comunicación, como anticipó la oleada de ciberataques rusos contra Estonia en 2007. Por aquellas fechas arrancaba la organización Wikileaks, que se presentó en sus comienzos como una plataforma para que ciudadanos de países sin democracia en lugares como África y Asia publicaran de forma anónima informaciones sobre corrupción y abusos. Tras obtener una gran cantidad de información secreta de las fuerzas armadas y la diplomacia estadounidenses, Julian Assange afirmó que “su próximo objetivo era Rusia”. De aquella promesa nunca más se supo. Julian Assange terminó presentando un programa de televisión en un canal ruso y un personaje tan cuestionable como el ruso Israel Shamir cobró relevancia en la organización. Cuando en junio de 2013 Edward Snowden huyó de Estados Unidos rumbo a Hong Kong con grandes cantidades de información secreta de organizaciones de inteligencia estadounidenses, Wikileaks fue quien le facilitó el contacto con el gobierno ruso y su traslado a Moscú.

EURASIA CONTRA OCCIDENTE
El último y definitivo elemento que definió la Guerra Fría fue la rivalidad ideológica. En principio, Occidente y Rusia comparten las formas democráticas y el sistema capitalista. Los millonarios rusos se encuentran cómodos en “Londongrado” y Putin esconde una inmensa fortuna vía testaferros que podría convertirlo en el hombre más rico de Europa. Pero el conflicto ideológico de Rusia con Occidente tiene otra dimensión.

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En el vacío ideológico provocado por el colapso de la Unión Soviética reapareció el Euroasianismo, una vieja corriente nacionalista surgida en el exilio que negaba el anclaje ruso en Occidente. Rusia sería entonces una entidad singular a caballo entre Occidente y Asia. Su figura más visible es Alexander Dugin. En su obra, rara de encontrar en español pero no en portugués, presenta el mundo como el gran escenario de una confrontación entre dos cosmovisiones. Por un lado, tenemos las democracias liberales occidentales con economías de mercado, donde el individuo es el sujeto de los derechos y libertades. Dugin considera que el Imperio Británico primero con su poder naval como gran sustentador primero y luego los Estados Unidos son los grandes representantes de esos valores, que asocia con la modernidad y la globalización, e identifica como potencias del mar (“talasocracia”). Por otro lado, tenemos los gobiernos autoritarios implantados en sociedades con valores tradicionales y colectivistas dentro de la gran masa continental euroasiática y que rechazan los valores occidentales y la globalización. Dugin considera que Rusia e Irán son los dos grandes representantes de eso valores y que él identifica como potencias de la tierra (“telurocracia”). Las conclusiones de Dugin son obvias. Rusia se tiene que enfrentar a Occidente, cerrándose a la globalización y aliándose con Irán.

Dugin propone una alianza de Rusia con fuerzas de izquierda que defiendan la “justicia social”, lo que justificaría la alianza con la Venezuela chavista, y con fuerzas de derecha que defiendan la “Tradición”. Las ideas de Dugin tienen resonancia en la Nouvelle Droite francesa y otras ultraderechas europeas que se renovaron renegado del nazismo. Todos comparten el sueño de una Europa que rompa lazos con Estados Unidos para formar un bloque desde “Dublin a Vladivostok”, en palabras del belga Jean-François Thiriart.

En España, el discurso antioccidental ruso ha tenido eco no sólo en la ultraderecha, Dugin fue invitado el año pasado a dar una charla en Madrid por el Movimiento Social Revolucionario, sino que encontramos a medios de izquierda en Internet reproduciendo el discurso ruso sobre los conflictos de Siria y Ucrania. La confusión ideológica es tal, que encontramos artículos de la Nouvelle Droite francesa en Tercera Información o que el diario “republicano y obrero” La República informa sobre el conflicto ucraniano reproduciendo el punto de vista de Moscú. Por no hablar de la páginas webs “antifascistas” españolas que ofrecen información para incorporarse a luchar en Ucrania con las milicias de Lugansk y Donetsk, nutridas de ultraderechistas rusos.

Es difícil, por tanto, encuadrar directamente el conflicto ideológico en el eje tradicional de izquierda-derecha si repasamos los aliados y amigos de Rusia: La teocracia revolucionaria de Irán, el socialismo árabe de Assad, el nacionalismo popular kirchnerista y el chavismo venezolano. Es más, el propio Dugin participó en los años 90 junto con otra figura peculiar del panorama ruso, Eduard Limonov, en la creación del Partido Nacional Bolchevique que proponía una síntesis del fascismo y el socialismo soviético.

26213A la confusión ideológica ha contribuido el gobierno de Putin, que ha puesto en marcha la trituradora histórica para rescatar símbolos, personajes y discursos del pasado ruso que incorporar a su discurso nacionalismo. Así, la región sudoriental de Ucrania es referida como “Nueva Rusia”, el mismo nombre que le dio el imperio zarista en el siglo XVIII. De aquella época data la Orden de San Jorge, una condecoración zarista reinventada por la URSS y reinstaurada por Putin en 2010 para convertirse de paso en un símbolo patriótico que emplean los milicianos secesionistas en Ucrania Oriental para identificarse. La reivindicación de las glorias zaristas y del stalinismo caben en el mismo discurso en Rusia. Pero el revisionismo histórico de Putin no es tanto nostalgia en Rusia por el pasado imperial soviético en Rusia, como la última manifestación de la continuidad histórica del imperialismo ruso que pasó de los zares a Stalin.

CONCLUSIONES PROVISIONALES
La cuestión que queda por debatir no es si la rivalidad con Rusia puede considerarse o no una Nueva Guerra Fría, sino cuándo será una realidad asumida  en Occidente. No se trata evidentemente de una repetición de la Guerra Fría anterior, sino que tiene elementos más difusos. Las fronteras están abiertas, el euroasianismo es sólo instrumental para la oligarquía rusa y el posicionamiento de terceros, como Argentina, es ambivalente. El conflicto de Ucrania ya ha refortalecido ciertos vínculos trasatlánticos, mientras que la OTAN parece que ha despertado del sueño de la Postguerra Fría. Posiblemente junto con la irrupción del Estado Islámico, habrá que ir despertando en Occidente del letargo de la sociedad postmaterial y postheroica.

Hablar de una Nueva Guerra Fría no supone que de pronto los conflictos armados protagonizados por actores no estatales en la era de la globalización y la sociedad de la información (las Guerras Posmodernas) pasen a segundo plano. La violencia seguirá en lugares como México y el Sahel. Seguiremos viendo terroristas, piratas, contratistas privados y ciberactivistas. Lo que cambiará serán los escenarios y las dimensiones de la Nueva Guerra Fría. Habrá que hablar de Stuxnet como un arma diseñada conjuntamente por Estados Unidos e Israel, de empresas militares privadas rusas y de los bulos que circulan por Internet que dejan malparados a Estados Unidos o Israel con un origen trazable hasta Moscú. Las guerras híbridas, proxy wars, InfoOps, ciberguerra, etc. son las Guerras Posmodernas de los estados nación en el siglo XXI.

Para seguir leyendo:
No soy el primero que habla de Nueva Guerra Fría. Lo hizo primero Mark MacKinnon en un libro de 2007. Edward Lucas lo hizo al año siguiente en un libro que tuvo en el pasado mes de julio una nueva edición. Ambos están en mis estanterías a la espera de ser leídos. Mientras, les recomiendo Mafia State del antiguo corresponsal de The Guardian en Moscú y Putin’s Wars: The Rise of Russia’s New Imperialism, un libro que tuvo la genial ocurrencia de llegar a las librerías mientras las tropas rusas invadían Crimea. Hice una reseña  de estos dos últimos en “Trípico ruso“.

En el origen del Estado Islámico

Hace once años el grupo que ahora conocemos por Estado Islámico se dio a conocer al mundo con un gran atentado en Bagdad. En la tarde del 19 de agosto de 2003 un camión bomba se empotró contra el Hotel Canal, lugar de la sede en Iraq de Naciones Unidas. En el atentado murieron 22 personas y 100 resultaron heridas. Entre los fallecidos se encontraba, el brasileño Sérgio Vieira de Mello, representante especial del secretario general de Naciones Unidas para Iraq, y el español Manuel Martín-Oar, capitán de navío de la Armada Española.

1467156-3x2-940x627El grupo fue fundado en torno a 2000 por el jordano Abu Musab Al Zarqawi, que tras, una juventud como delincuente y alcohólico, se pasó al islamismo radical. En los años 90 estuvo en los campamentos yihadistas de Afganistán y coincidió allí con Bin Laden. Creó o se incorporó a otros grupos antes de fundar “Yama’at al-Tawhid wal-Yihad”, que en la prensa española fue conocido por “Monoteísmo y Yihad”

A Al Zarqawi se le relaciona con el fallido “Complot del Milenio”, una cadena de atentados terroristas que iba a tener lugar coincidiendo con el fin de año de 1999. Uno de los objetivos era el hotel Radisson SAS de Amán, la capital de su Jordania natal. En el año 2002, el grupo de Al Zarqawi mató en Amán a Laurence Foley, un diplomático estadounidense. La justicia jordana juzgó a Al Zarqawi en rebeldía y lo sentenció a pena de muerte.

En marzo de 2003 los Estados Unidos invadieron a Iraq y Abu Musab Al Zarqawi se trasladó al país para luchar contra las fuerzas de ocupación. El 7 de agosto su grupo realizó su primer gran atentado. Un coche bomba fue plantado por fuera de la embajada jordana en Bagdad. Los muros de protección protegieron el interior de la sede diplomática, donde sólo se produjeron varios heridos leves. En el exterior, murieron 17 personas. Todas eran iraquíes.

El siguiente objetivo fue la sede de Naciones Unidas en Iraq. Al contrario que la embajada de Jordania o la Zona Verde, la sede de las fuerzas de ocupación estadounidenses, los funcionarios y trabajadores de Naciones Unidas no estaban atrincherados en unas instalaciones con grandes medidas de seguridad. Un segundo atentado el 22 de septiembre de 2003 llevó a Naciones Unidas a retirar su personal del país.

Al parecer, Al Zarqawi tenía ambiciones de lograr con su grupo la misma notoriedad que Bin Laden había alcanzado con Al Qaeda y los atentados del 11-S. Pero en octubre de 2004 se hizo público un comunicado donde Al Zarqawi juraba lealtad a Bin Laden. Tras su incorporación a la órbita de Al Qaeda, Monoteísmo y Yihad sufrió el primero de varios cambios de nombres. Pasó a llamarse Al Qaeda en la Tierra de los Dos Ríos, en referencia a los ríos Éufrates y Tigris. Para la prensa occidental la organización se convirtió simplemente en Al Qaeda en Iraq.

Al Zarqawi no olvidó sus intenciones de organizar un gran atentado en Ammán, la capital de su país de origen. En la noche del 9 de noviembre de 2005 tres terroristas suicidas hicieron detonar bombas en tres hoteles con clientela internacional, entre ellos el Radisson SAS. Murieron un total de 60 personas. Pero los terroristas fallaron en provocar una masacre de ciudadanos estadounidenses e isralíes. El atentado generó rechazo en la sociedad jordana y la tribu de Al Zarqawi lo repudió públicamente.

zarqawi_a01A pesar de la incorporación a Al Qaeda, la organización de Al Zarqawi mostró características propias que hoy es posible hallar en el Estado Islámico. Su objetivo no sólo era echar a las fuerzas de Estados Unidos de Iraq, sino reislamizar los territorios “liberados” y buscar la confrontación con los chiítas iraquíes. Para lo primero le hizo la vida imposible a los iraquíes sunníes que ellos no consideraban verdaderos creyentes, con matanzas de civiles y ataques a locales comerciales como bares y barberías. Para lo segundo, lanzó una campaña de atentados en lugares concurridos de los barrios chiitas de Bagdad.

El país entró en lo que fue prácticamente una guerra civil, con policías y soldados chiitas actuando por su cuenta como bandas paramilitares que realizaban asesinatos y secuestros de iraquíes sunníes. El punto de partida fue el atentado contra un santuario chiita en 2006, la mezquita de Al-Askari en Samarra, donde se venera a dos imanes. La mezquita volvería a ser atacada de nuevo en 2007.  Para el Estado Islámico la devoción a personalidades del Islam es politeísmo y darle carácter sagrado a monumentos religiosos es idolatría. Por eso en julio de 2014, destruyeron la Tumba de Jonás en Mosul.

Abu Musab Al Zarqawi se convirtió en el hombre más buscado en Iraq por Estados Unidos. Se ofreció una recompensa de diez millones de dólares. Tony Camerino, un interrogador de la fuerza aérea, fue escalando la red jerárquica y piramidal de Al Qaeda en Iraq hasta identificar a un mentor espiritual de Al Zarqawi. Como en el caso del interrogador que llevó a la captura de Saddam Hussein, Camerino no creía en la tortura como método de interrogación. Los dos usaron psicología, tretas y labia para obtener información. Ambos contaron su experiencias en sendos libros que reseñé conjuntamente aquí. Finalmente, la ubicación de Al Zarqawi fue descubierta y el 7 de junio de 2006 la casa donde se escondía al norte de la ciudad de Baquba fue bombardeada.

Aquel año, Al Qaeda en Iraq y otras organizaciones insurgentes sunnís encuadrados en una coalición conocida como el Consejo Consultivo de los Muyahidines de Iraq cambiaron el nombre a la organización para pasar a llamarse el Estado Islámico de Iraq. Su intención era reflejar que su luchar no era sólo por expulsar a los estadounidenses de Iraq sino también crear un gobierno islámico. A su frente se colocó Abu Omar al-Baghdadi. A la muerte de Al Zarqawi, el mando en Al Qaeda en Iraq lo asumió Abu Ayyub al-Masri.

Al Qaeda en Iraq estaba formada entonces principalmente por células yihadistas formadas por árabes que habían acudido a Iraq a luchar contra Estados Unidos. Su violencia contra sunníes poco practicantes y chiitas en general mereció una reprimenda por parte de Aymán al Zawahiri, el nº2 de Al Qaeda entonces. Pero sobre todo la brutalidad de su gobierno en las áreas “liberadas” y su disputa contra las estructuras tradicionales del poder tribal llevó a que líderes iraquíes sunníes establecieran una alianza con las fuerzas estadounidenses para expulsar a los miembros de Al Qaeda en Iraq. Antiguos insurgentes fueron armados y pagados por Estados Unidos para luchar contra los yihadistas bajo el nombre de “Hijos de Iraq”.

Una de las principales rutas de entrada a Iraq de los yihadistas árabes fue Siria, que fue empleada como retaguardia por Al Qaeda en Iraq. En octubre de 2008 fuerzas especiales de Estados Unidos lanzaron una operación en el interior de territorio sirio contra la red logística de Al Qaeda en Iraq. El gobierno sirio condenó el ataque “criminal y terrorista” a su soberanía pero luego se habló de que todo había sido una escenificación ya que el ataque habría contado con la complicidad siria.

En abril de 2010, Abu Omar al-Baghdadi y Abu Ayyub al-Masri murieron juntos en una operación militar estadounidense. La violencia había descendido en Iraq tras la aplicación por parte de las fuerzas estadounidenses de una nueva estrategia contrainsurgente. Los críticos lo atribuyeron al final de la violencia sectaria. Ya no quedaba nadie que matar del credo opuesto en los barrios de Bagdad que ahora eran homogéneos. Estados Unidos finalmente ser retiró de Iraq en diciembre de 2011. El mes anterior, el presidente Obama había anunciado en la cumbre de la APEC el “pivot to Asia” de su política exterior.

El Estado Islámico de Iraq se recuperaría de los golpes sufridos. El liderazgo recayó en Abu Bakr al-Baghdadi. Aprovechó la debilidad militar de Iraq tras la retirada de Estados Unidos y el caos surgido en Siria, donde dispuitó la hegemonía entre las fuerzas yihadistas a la franquicia local de Al Qaeda, el Frente Al Nusra. Cambió una vez más de nombre. De Estado Islámico de Iraq pasó a llamarse Estado Islámico de Iraq y el Levante (ISIS en inglés). Aymán Al Zawahiri, ahora líder de Al Qaeda, trató de mediar en el conflicto en 2013 sin éxito. Tras consolidar sus dominios en la Siria oriental y apoderarse de una buena parte del Iraq occidental, Abu Bakr al-Baghdadi se proclamó Califa con un último cambio de nombre a Estado Islámico (al-Dawla al-Islāmīya).

Mientras tanto, hay quienes van por ahí dejando comentarios en Facebook o Menéame sobre que el grupo fue creado y financiado por Estados Unidos para luchar contra el régimen de Assad. Sería curioso trazar las fuentes de tales “análisis”. Apostaría algo a que llegamos a Russia Today y Voltairenet.

Más en Sesión de Control:
“La sombra del Califato” (4 de julio de 2014)
“Así se hizo fuerte ISIS en Irak” (23 de junio de 2014)

Un apunte rápido sobre el alto fuego en Gaza

Ayer por fin hubo un acuerdo de alto el fuego indefinido para Gaza. Como en 2012, los palestinos escenificaron en sus calles la celebración de la victoria. Asistimos otra vez a la construcción social de la realidad en directo para las cámaras de televisión. Da igual lo que haya sucedido. Da igual que todavía sea pronto para evaluar el resultado. Pero los medios entran gustosos en el juego de hablar de vencedores y vencidos.

No deja de ser paradójico que se mantenga profundos debates historiográficos sobre lo sucedido en España hace casi 80 años mientras profesores universitarios son capaces de construir un relato fantasioso sobre lo que pasó en la guerra del Líbano de 2006. Busquen en Internet sobre aquella guerra con los términos “Israel” y “fracaso”. Encontrarán bastantes análisis. Muchas menos fuentes hablan del arrepentimiento mostrado por Hassan Nasrallah de haber comenzado aquel conflicto. La situación de la frontera entre Israel y Líbano en estos ocho años es el mejor indicador de los logros estratégicos de Israel en aquell guerra. Los balances precipitados están condenados al error.

La agencia EFE presentaba ayer una cronología del conflicto que arrancaba con el secuestro de los tres adolescentes israelíes. Se desentendía de la escalada de ataques palestinos desde Gaza que arrancó en abril. Carmen Rengel habla en El País de “50 días de la ofensiva en Gaza”. A este paso, en unos meses leeremos artículos que hablen de los cohetes palestinos como respuesta a los bombardeos israelíes.

En definitiva, ¿qué ha pasado? Tenemos un alto el fuego y el compromiso de las partes de negociar más adelante. Cuando la cifra de palestinos muertos no había llegado a 200, Fawzi Barhum, portavoz de Hamás declaró:

“Un alto al fuego sin alcanzar un acuerdo está excluido. En tiempos de guerra no se cesa el fuego para enseguida negociar”

Con una cifra de muertos más de diez veces mayor y enormes montañas de escombros después, ¿por qué Hamás aceptó ahora lo que rechazó en julio? ¿En qué ha avanzado la posición palestina desde aquel entonces?

El acuerdo se ha sellado en el Egipto de Al Sisi, del que sabemos su hostilidad a los grupos islamistas y que comparte intereses estratégicos con Israel, como mantener la paz en el Sinaí. Podemos ver lo que se ha dicho en la televisión egipcia durante el conflicto para hacernos una idea de la postura oficial.



Se habla de varias concesiones israelíes. Una es que se reabran los pasos fronterizos desde Israel para la entrada de medicinas y material de construcción. Habría que decir que el paso entre Israel y Gaza nunca estuvo totalmente cerrado, incluso durante el conflicto. Las personas y las mercancías estuvieron entrando y saliendo. Recordemos una crónica de Mikel Ayestarán desde Gaza donde contaba:

La economía de guerra afecta a frutas y vegetales que se importan de Israel y prácticamente han duplicado el precio desde el inicio de la ofensiva. [...] Sin túneles para el contrabando y con la frontera de Rafah cerrada por Egipto, el paso de mercancías de Kerem Shalom, al sur, es la única puerta para la entrada de alimentos a la Franja que Israel abre una media de dos horas diarias. «El problema con la frontera es que ahora es zona de operaciones militares y resulta muy peligroso acercarse», señala Abu Ahmed, transportista desde hace veinte años que, pese al riesgo, cada mañana intenta llegar en esa ventana abierta por Israel para cargar su camión de productos lácteos.

Aquí un vídeo del paso de mercancías de Israel a Gaza (coches, electrodomésticos y material de construcción) en 2011:

La novedad es el paso de materiales de construcción, que Israel ha bloqueado circunstancialmente después del conflicto que se conoció en Israel como Operación “Pilar Defensivo” para volver a permitir, como en diciembre de 2012 y en diciembre de 2013.

La siguiente novedad es la reapertura del del paso de Rafah en la frontera de Gaza-Egipto que las autoridades egipcias cerraron de forma indefinida hace un año. En este caso, se trataría de una concesión egipcia como gesto de buena voluntad que avale su condición de mediador de las negociaciones. Pero la medida tiene un detalle importante. El control del paso por el lado palestino no quedará en manos de las autoridades de Hamás, que gobiernan Gaza tras un golpe de estado en 2007 , sino en el de la Autoridad Palestina. Es decir, de Fatah.

Por último, se alarga el límite de 3 a 6 millas náuticas en el que los pescadores palestinos de Gaza podrán fanear. Es volver de nuevo a la situación posterior a la Operación “Plomo Fundido”.

Decía Carmen Rengel en El País:

Luego, pasado un mes, se retomarán los contactos indirectos entre los equipos negociadores, con Egipto de nuevo como intermediario, y se abordarán los asuntos de mayor calado,

Así que si el alto el fuego se mantiene un mes, empezarán las negociaciones de verdad. Y eso es todo. Hasta entonces no sabremos para qué sirvió de verdad todo esto.

[Y esto es lo que yo llamo un apunte rápido. Menos mal que no lo quise hacer lento y largo]

La militarización de la policía en Estados Unidos

Robert D. Kaplan es un periodista estadounidense especializado en un tipo de reportaje en particular. Se empapa de bibliografía sobre la historia y la realidad política, social y económica de un lugar antes de visitarlo. Allí combina las observaciones a ras de suelo con entrevistas a personalidades y expertos. Véase por ejemplo, Monzón. El resultado es una visión de conjunto que mezcla lo macro y lo micro que algún día me gustaría imitar.

A finales de los años 90 realizó un viaje por el interior de Estados Unidos dispuesto a aplicar el mismo método empleado en sus viajes por el Cáucaso, Oriente Medio y Asia Central. Constató en aquel entonces la atomización de la sociedad estadounidense, algo de lo que hablé en noviembre de 2013. Véase al respecto mi apunte sobre los muchos “países” que hay dentro de Estados Unidos. Una de las grandes divisiones de las que habló en su libro An empire wilderness es la que existe entre la población de clase media que vive ya en una economía globalizada y la población urbana que vive en una economía de subsistencia en áreas con mucha delincuencia y pobres servicios públicos. Una de las ciudades que visitó y donde constató el fenómeno es Saint Louis, Missouri.

El pasado sábado día 9 de agosto un chico negro de 18 años llamado Michael Brown murió tiroteado por un policía en la localidad de Ferguson, dentro del condado de Saint Louis. Brown estaba desarmado. Según la versión de la policía, trató de arrebatarle el arma a un policía. Según algunos testigos, Brown fue tiroteado mientras se alejaba corriendo.

Durante los siguientes días hubo hubo disturbios en Ferguson. Algunas tiendas fueron saqueadas. El miércoles día 13 hubo una manifestación. La policía desplegó gran cantidad de medios y unidades especiales tipo SWAT con vehículos blindados, francotiradores, un cañón de sonido LRAD, etc. Hubo lanzamiento de gas lacrimógeno y hasta detenciones de periodistas. Se difundieron bastante fotos que mostraban el despliegue policial. En las redes sociales se comentó muy negativamente el aspecto “militar” de la policía, especialmente por parte de veteranos de guerra. Se reabrió una vez más el debate sobre la militarización de la policía en Estados Unidos. Algunos medios jugaron con la yuxtaposición de fotos de la policía avanzando por Ferguson con imágenes de tropas en Afganistán e Iraq, como fue el caso de Buzzfeed y Mashable.

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Francotirador de la policía apuntando con un fusil Mega MaTen a los manifestantes el 13/08/2014 en Ferguson.

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Policías con camuflaje A-TACS AU y chalecos MOLLE subidos a un blindado LENCO Bearcat con un cañón sónico LRAD el 13/08/14 en Ferguson.

Policía disparando un lanzgranadas semiautomático (Foto de David Carson)

Policía disparando un lanzagranadas semiautomático en Ferguson el 18/08/2014 (Foto de David Carson)

La idea de crear una unidad policial especial nació en el Departamento de Policía de Los Angeles en los años 60 en el contexto de la creciente tensión racial, tal fue el caso de los Disturbios de Watts. Se contó para ello con policías con experiencia militar. A principios de los años 70 se creó de forma permanente la unidad SWAT (Special Weapons and Tactics) como unidad de intervención policial. Su popularidad sirvió de inspiración a una serie de televisión que en España se conoció como “Los hombres de Harrelson”.

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En teoría, la función de las unidades tipo SWAT en la actualidad es intervenir en casos de toma de rehenes, detenciones de sospechosos peligrosos que estén armados, respuesta ante francontiradores, etc. Con los años se multiplicaron los departamentos de policía local y estatal estadounidenses que cuentan con su propia unidad especial de intervención tipo SWAT. El acrónimo SWAT fue considerado en algunos lugares demasiado agresivo, por lo que es normal encontrar unidades que cumplen exactamente las mismas funciones pero con otros nombres como Special Response Team (SRT) y Emergency Response Team (ERT), o incluso nombres más originales como High Enforcement Action Team (HEAT).

La verdadera “carrera armamentística” empezó cuando una ley de principios de los años 90 estableció un programa de transferencia a bajo coste de material militar excedente a los departamentos de policía de todo el país. Ese material incluía vehículos blindados, armamento, sistema de visión nocturna, uniformes de camuflaje, etc. Alguno de los vehículos ofrecidos eran todoterrenos blindados, como el Cadillac Gage Ranger. Pero otros se trataban de los transporte de tropas M113. Por ejemplo, uno de los departamentos de policía que ha recibido un M113 es el de la localidad de Doraville (Georgia) cuya población no llega a los 9.000 habitantes.

M113 del Departamento de Policía de Doraville (Georgia).

Un blindado militar en manos de la policía: M113 del Departamento de Policía de Doraville (Georgia).

En el año 1997 dos atracadores asaltaron un banco en North Hollywood (Los Angeles) armados con varios fusiles de asalto modificados para disparar en automático y con cargadores de alta capacidad mientras llevaban chalecos antibala. Su potencia de fuego mantuvo a raya a las patrullas de policía que acudieron inmediatamente. Los dos atracadores dispararon más de 1.000 balas e hirieron a 18 personas en un tiroteo que duró casi tres cuartos de hora. Después de aquel suceso el Departamento de Policía de Los Angeles y otros por todo el país establecieron fusiles de asalto AR-15, un arma hasta entonces potestativa de los grupos de intervención, como dotación en los coches patrulla. El origen de los fusiles de asalto fue el programa de transferencia de material militar excedente.

Una nueva ola de transferencia de material militar excedente ha tenido lugar tras la retirada estadounidense de Iraq y la progresiva retirada de Afganistán. Entre el material entregado a los departamentos de policía se encuentran vehículos blindados a prueba de minas MRAP (Mine-Resistant, Ambush Protected). Fueron comprados masivamente por las fuerzas armadas estadounidenses para patrullar carreteras en Afganistán e Iraq manteniendo los soldados a salvo de minas y artefactos explosivos (IED). Con un valor en el mercado de varios cientos de miles de dólares, los departamentos de policía los compran de segunda mano por un par de miles. Es el caso del enorme BAe Caiman adquirido por el Departamento de Policía de Fort Pierce (Florida).

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Un MRAP en manos de la policía: BAe Caiman del Departamento de Policía de Fort Pierce (Florida).

La compra de estos vehículos no está exenta de polémica. La policía de la universidad pública de Ohio adquirió un vehículo MRAP de 14 toneladas, un MaxxPro que aún conservaba la pintura color arena. La razón dada por la policía para su compra fue que el vehículo serviría para afrontar casos de “tirador activo” (una persona armada que empieza a disparar a la gente en un espacio público).

La “militarización” de la policía en Estados Unidos no es un tema polémico por la compra del material militar en sí, sino por el empleo de las unidades especiales de intervención. La realidad es que las unidades tipo SWAT tienen en realidad poco trabajo. El número de policías fallecidos en acto de servicio ha bajado y la delincuencia en general en Estados Unidos se ha reducido. Teniendo en cuenta los recursos gastados en dotarlas y entrenarlas, lo que hacen habitualmente los departamentos de policía es enviar a las unidades tipo SWAT a misiones de poca peligrosidad. Quien tiene un martillo, sólo ve clavos.

La realidad del día a día de las unidades tipo SWAT en Estados Unidos es que encargan de ir a la casa de personas con órdenes de búsqueda y captura o de personas sospechosas de dedicarse al menudeo de drogas blandas. El resultado es que los SWAT arrancan vallas, revientan puertas y lanzan granadas aturdidoras para entrar en la casa de personas que hubieran abierto la puerta de haber oído a la policía anunciarse tras tocar el timbre. En ocasiones, los delincuentes agarran un arma tan pronto oyen el estruendo y acaban abatidos a tiros. En ocasiones se trata de ciudadanos inocentes en cuyas casas la policía entra por error y terminan acribillados por haber agarrado un arma creyendo que entraban en la casa a robar.

En 2006 el CATO Institute publicó el informe Overkill: The Rise of Paramilitary Police Raids in America (disponible gratuitamente en formato PDF) de Radley Balko. En él se detallan numerosos casos de entradas violentas en casas de personas inocentes y uso excesivo de la fuerza.. LA American Civil Liberties Union por su parte recopiló estadísticas sobre la actuación de las unidades tipo SWAT entre 2011 y 2012. Encontró que sólo un 7% de sus intervenciones tuvo que ver con un atraco con rehenes, una persona atrincherada con un arma o un tirador activo. Sólo en algo más de la mitad de sus intervenciones se encontraron armas, la justificación para emplear a este tipo de unidad policial para realizar detenciones o registros. Y de hecho, en un 36% de las ocasiones la policía terminó la operación con las manos vacías. Aún así, en un 65% de las actuaciones se causaron daños en la casa en la que la policía entró, como por ejemplo romper una puerta con un ariete.

Policías encarando a manifestantes desarmados en Ferguson el 13/08/2014

Policías encarando a manifestantes desarmados en Ferguson el 13/08/2014. Llevan pantalones con el patrón de camuflaje boscoso de la infantería de marina estadounidense.

En el caso de Ferguson, aquel miércoles se enviaron unidades tipo SWAT a una manifestación que en todo caso era un problema de orden público que requería antidisturbios. Se trataba de la unidad policial equivocada para la tarea equivocada. Los veteranos de guerra que comentaron el despliegue policial en Ferguson el 13 de agosto señalaban que la mayoría de la parafernalia militar que lucían los policías era innecesaria. Como, por ejemplo, el despliegue de francotiradores con miras telescópicas de largo alcance frente a manifestantes a unos cien metros o los chalecos modulares MOLLE llenos de cartucheras, bolsas y toda clase de accesorios que llegado el caso restringen el movimiento. Es decir, toda la parafernalia militar de la policía no responde muchas veces a cuestiones funcionales sino estéticas.

Se apunta a la “Guerra contra las Drogas” primero y luego a la “Guerra contra el Terrorismo” el impulso al fenómeno de la militarización de la policía en Estados Unidos. Los ayuntamientos que dotan a la policía local de medios militares a la policía local estarían mandando un mensaje al electorado. El problema que se apunta es el cambio de mentalidad que se produce en la policía, que se siente entonces parte de una guerra (contra las drogas, el terrorismo, el crimen…) y donde se favorece el uso desproporcionado de la fuerzas. Pero quizás habría que apuntar a un último factor que ha influido en la proliferación de estética y medios militares entre la policía estadounidense: La glorificación de lo militar.

La estética militar estuvo asociada en parte a la contracultura. Recordemos la participación de John Lenon en el show de David Cavett, que fue usada en un montaje de la película Forrest Gump, donde apareció con una guerrera donde lucía los galones de sargento y el parche de la 2ª División de Infantería del ejército de los Estados Unidos. O la famosa escena en la cola del cine de Annie Hall, donde Woody Allen vestía una chaqueta M65. Eran tiempos cercanos a la Guerra de Vietnam y la vestimenta militar tenía connotaciones irónicas y contestarias. En la actualidad, los militares son los nuevos héroes en la imaginación colectiva estadounidense. Hollywood lanza películas como “Act of Valor”, “Taking Chance” y “Lone Survivor”. Youtube se llenó de vídeos de perros excitados y niños llorando dando la bienvenida a militares que volvían de la guerra. Y está toda una línea de videojuegos que ponen al jugador en la piel de un soldado estadounidense mientras que la simulación militar alcanza nuevas cotas de realismo con jugadores vestidos de militar de pies a cabeza disparándose con réplicas de “airsoft”James Der Derian habla del “Complejo Militar-Industrial-Medios-Entretenimiento”.

La glorificación de lo militar ha convertido la estética militar en algo atractivo, con toda una industria dedicada a la comercialización de ropa, accesorios, herramientas, utensilios y accesorios para armas que entran en la nueva categoría de lo “tacti-cool”. Véase por ejemplo las páginas web Soldier Systems, Predator Intelligence, Military Morons y Mil-Spec Monkey. Es raro el producto del que alguien no haya hecho una versión “táctica” adaptada para la vida militar, desde libretas de notas a mochilas. Cuando bromeé con un amigo que sólo me faltaba ver “papel higiéntico táctico” me pasó un enlace. Ya estaba inventado y comercializado.

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Es fácil comprender que la parafernalia militar con la que se pasea en Estados Unidos la policía forma parte de esa cultura de la devoción por lo militar que recorre desde adolescentes que juegan a ser Navy SEALs a estrellas de Hollywood que ceden su asiento en primera clase a un militar que viaja de uniforme. El problema está, como se apunta en el que cambio de mentalidad que experimentan los policías que se sienten parte de una “guerra contra el crimen” y salen a las calles armados hasta los dientes parapetados en un vehículo blindado que no hubiera desentonado en las calles de Falluya o Kandahar.

¿Y en España? Al contrario que en Estados Unidos, las misiones que realizan las unidades tipo SWAT de las policías locales están asumidas por los Grupos Operativos Especiales de Seguridad (GOES) del Cuerpo Nacional de Policía y por los Grupos Rurales de Seguridad de la Guardia Civil. De los primeros hay nueve  y de lo segundos, que también cumplen funciones de orden público, ocho repartidos por toda España. Donde se ha vivido una proliferación de grupos “especiales” con estética militar es en las policías locales.

2010051512535031533Posiblemente una de las pioneras en España fue la Unidad de Intervención Policial (UNIPOL) de Santa Cruz de Tenerife, que en su momento ganó bastante mala fama. Dentro del amplio panorama de “grupos especiales”, “unidades de “intervención policial” y “unidades de intervención rápida”, etc. encontramos que la Policía Local de Valencia tiene su “Grupo de Operaciones Especiales”, que a pesar de emplear un nombre tan marcadamente militar se dedica al control de mercadillos y la mendicidad. Y es que la ley en España marca bastante las funciones de cada cuerpo policial. Así, aunque algún alcalde se quiera apuntar a la mano dura contra la delincuencia ordenando crear dentro de la policía local una unidad especial con estética militar se encontrará que la ley limita el tipo de armamento y las funciones que pueden desempeñar.

Galería de fotos de Ferguson en The Big Picture en Boston.com
Galería de foto de Ferguson en ABC News
Un libro del mismo autor del informe del Cato Institute: Rise of the Warrior Cop: The Militarization of America’s Police Forces de Radley Balko (2013)
“Cops or soldiers?” en The Economist (22/03/2014)
Íñigo Sáenz de Ugarte y Jordi Pérez Colomé también han hablado del asunto.

El virus populista

Prepárense. En los próximos meses vamos a escuchar mucho en el debate político la expresión “al servicio del Pueblo” acompañada de “lo verdaderamente democrático”. Primero le tocó a los medios de comunicación. Veremos por dónde sigue. Yo reparé en junio en un artículo de Juan Torres López, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla titulado “¿Para qué sirve el ejército español?”.

La respuesta es fácil para quien no haya permanecido en suspensión criogénica los últimos 25 años. La primera función de las fuerzas armadas españolas es proporcionar una capacidad disuasiva frente a terceros. Por capacidad disuasiva entendemos que las probabilidades de éxito en un conflicto armado sean tan bajas o la victoria sea tan costosa que el potencial agresor descarte el uso de la fuerza en sus relaciones con España.

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AMX-30 de la compañía legionaria “Bakali” en el Sáhara Occidental

Los documentos oficiales no lo dicen. Pero todos sabemos que el enemigo genérico Tipo B que se define en la OR7-027 introducida en 2007 es Marruecos, país que reclama la soberanía de Ceuta y Melilla. Basta recordar que los tanteos de las fuerzas armadas reales marroquíes en el Sáhara Occidental se saldaron en fracasos como el de Mahbes, lo que llevó a organizar la Marcha Verde. Como ya conté aquí una vez, Marruecos tiene una larga historia de usos de estrategias asimétricas y no convencionales para enfrentarse a España desde su inferioridad militar. Curiosamente, siempre le fue mejor con esas otras estrategias que con el uso de la fuerza, como en Mahbes o en Perejil.

La segunda función de las fuerzas armadas españolas es ser una herramienta de la política exterior del país. Por ejemplo, contribuyendo a la estabilidad de regiones que España considere estratégicas. En el momento actual, la mayoría de las misiones internacionales españoles se desarrollan en África. Como ya apunté en el lejano mes de marzo de 2005, en un mundo globalizado África Occidental es una región cuyos problemas tienen la capacidad de afectar a España. De ahí que las fuerza armadas españolas participe junto con países aliados en la reconstrucción del ejército de Mali y en la preparación de las armadas de la región en misiones de seguridad marítima.

Btz3027CIAAuW1JEl dilema surge porque los medios, capacidades y doctrina para ambos tipos de misiones son diametralmente diferentes. Y en los últimos años, al tratarse de las misiones del día a día y por los enormes recortes presupuestarios, se ha ido dando prioridad a tener unas fuerzas armadas preparadas para misiones de estabilización mientras se descuidaban las capacidades convencionales. Mientras, los dos países del Magreb más cercanos a España vivían su particular carrera armamentística que avanzaba en el cierre de la brecha tecnológica entre España y ellos. Pero eso es un asunto para tratar otro día.

¿Qué nos cuenta Juan Torres López? Nos recuerda la Constitución y su 8.1, que dice eso de que las Fuerzas Armadas “tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional”. Según él “eso no se cumple” porque “España no es una nación soberana”, debido a que “las decisiones que se toman sobre las vidas y el patrimonio de sus ciudadanos se toman lejos de aquí y los españoles no podemos decidir acerca de lo que creemos que nos conviene o no”. Empezamos bien. Si hablamos de las decisiones que la Unión Europea toma en Bruselas, la canciller Angela Merkel en Berlín o la acción colectiva de millones de agentes en los mercados, no entiendo qué pintan ahí los carros de combate y las fragatas. Bueno, al menos Juan Torres López reconoce que en esos temas, “las Fuerzas Armadas no pueden hacer nada para que no sea así”. Me quedo más tranquilo. Por un momento pensé que iba a recomendar enviar tropas a Bruselas o Wall Street.

Seguimos. España “no tiene autonomía para decidir sobre su futuro y porque los gobiernos elegidos por la voluntad popular están condenados de antemano a seguir los dictados de otras potencias extranjeras o incluso de grupos de presión nacionales que actúan por detrás de las instituciones para salvaguardar sus intereses”. Aquí vuelve a la carga. Sí, tenemos Washington, Berlín y Bruselas dando órdenes al gobierno de España. Pero si de lo que hablamos es de la acción de las fuerzas armadas españolas puedan tener claro que ningún soldado español participará en una guerra por algún país perdido por órdenes de Estados Unidos, la OTAN o la Unión Europea.

A la hora de aportar tropas en misiones internacionales cada país es muy libre de escurrir el bulto. En eso España es campeona olímpica. Ahí está el ejemplo del apoyo político del gobierno de José María Aznar a la invasión estadounidense de Iraq en 2003. Se vio acompañada de la espectacular cifra de CERO tropas aportada por España. Casimiro García Abadillo, el actual director del diario madrileño El Mundo, dijo en 2004 en su libro 11-M La venganza que España que España había perdido entonces los complejos heredados con el desastre de 1898 y que por fin recuperaba su visión imperial del mundo. Resulta que España fue el país de Europa con un mayor rechazo a la invasión de Iraq. Las encuestas reflejaban que la suma del “algo” y “bastante” en contra superaban el 90%. El gobierno español no se atrevió a hacer tangible su apoyo político a la invasión ni siquiera con una aportación militar simbólica, como fue el caso de Polonia y los 80 miembros de la unidad de operaciones especiales “GROM”.

Soldados polacos de la unidad de operaciones especiales "GROM" en el puerto de Um Qasr durante la invasión de Iraq (2003)

Soldados polacos de la unidad de operaciones especiales “GROM” en el puerto de Um Qasr durante la invasión de Iraq (2003)

Tanto en los Balcanes (1996 y 1999) como en Libia (2011), España mandó un puñado de F-18, mientras otros países más pequeños aportaron militarmente mucho más. En Afganistán, España se encargó de una provincia relativamente tranquila y se tomó la decisión política de no enfrentarse a los talibán, al contrario de países como Australia o Canadá. Recuerden a aquel militar español diciendo en televisión que los talibán no eran el enemigo. En definitiva. España ha sufrido y sufrirá imposiciones externas, como la ley Sinde-Biden o la reforma exprés de la Constitución. Pero en materia de defensa, las fuerzas armadas han hecho siempre lo que el gobierno de turno ha querido con el oído atento a la opinión pública. Así se explica que se enviara a la Armada a Indonesia tras el tsunami de 2004.

Entonces nos vamos llegando al meollo del asunto. Dice el profesor Torres López que la integridad territorial de España está en peligro por “las reclamaciones independentistas, [...], las desigualdades, por la desindustrialización, por la desertización de nuestra agricultura y por la destrucción del medio ambiente”. Y no sólo eso, el ordenamiento constitucional “ha sido pisoteado [...] impidiendo que los españoles disfruten los derechos allí establecidos o sometiendo su desarrollo o salvaguarda a los dictados de uno u otro partido político”. En el primer caso se trata de usar el concepto “integridad territorial” en un sentido muy amplio que incluye fenómenos naturales. En el segundo caso hablamos ya de cuestiones políticas y sociales. ¿Cumple alguna función en todo ello las fuerzas armadas? Trabajo, educación, sanidad, vivienda, reforestación, contaminación, etc. ¿Son asuntos en los que tendrían que intervenir las fuerzas armadas? Si se piensa así, vamos hacia un modelo en el que las fuerzas armadas se emplean como mano de obra barata para construir viviendas, trazar carreteras, recoger basura y reforestar los montes. Algo que pudiera tener sentido en países en desarrollo y con ejércitos de leva. Pero poner a un militar, en el que el Estado se ha gastado dinero en formar como paracaidista u operador de un sistema de misil es un desperdicio.

Efectivos de la Unidad Militar de Emergencia apagando un incendio en Zuera Foto: mde.es

Efectivos de la Unidad Militar de Emergencia apagando un incendio en Zuera Foto: mde.es

El profesor Torres López termina esta parte de su exposición con que el país sufre agresiones “económicas y financieras ante las que poco o nada pueden hacer los ejércitos convencionales”. Es decir, vuelve a presentar toda una serie de enunciados sobre cómo se vulnera la soberanía esañola para concluir con que las fuerzas armadas no tienen nada que ver con el asunto del que habla.

Cuando por fin entra en materia dice que las fuerzas armadas españolas se han convertido en “una pieza más del entramado militar en el que se basa el poder imperial de Estados Unidos, es decir, en siervas de una potencia extranjera”. Aquí patina bastante. Porque en 2014 España tiene sus fuerzas desplegadas por África y el Gran Oriente Medio bajo bandera de la ONU y la Unión Europea en lugares como Mali, República Centroafricana, Líbano y las costas de Somalia. Afganistán e Iraq son dos lugares donde España desplegó fuerzas tras la invasión estadounidense. Son precisamente sitios donde España se comprometió poco y donde se marchó o está en trámite de hacerlo. Hablar de España como sierva del “imperialismo yanki” en asuntos militares en 2014 es hablar de oídas y con diez años de retraso. Es más, como ya comenté, en el momento en que España pudo hacer una contribución significativa no lo hizo por la presión de la opinión pública.

Torres López se refiere a las fuerzas armadas como “un simple negocio más del que se benefician precisamente las grandes empresas y los bancos que han acabado con la soberanía nacional y con nuestra independencia”.  El lío aumenta a cada párrafo. Se refiere a que las fuerzas armadas realizan grandes compras de armamento. Es cierto. Los carros de combate, aviones, misiles y radares se compran a grandes empresas. Es lógico porque no son productos que comercialicen PYMES. Pero es es igual que culpar al Ministerio de Fomento de sólo dar negocio con sus contratos públicos de autopistas, puertos y aeropuertos a grandes empresas. El problema tanto en Defensa como en Fomento no es que se hagan grandes contratos. El problema es qué se compra y a quién con qué criterio. Pero eso es entrar en asunto técnicos que Torres López desconoce por completo.

Y sigue. Dice que las fuerzas armadas españolas no sólo convierten a España en vasalla de Estados Unidos, sino que “han pasado a ser un apéndice de la gran industria militar mundial”.  De nuevo, habla de oídas. El verdadero problema de España es que quiso contribuir a la creación de una gran industria militar europea, autónoma de Estados Unidos, convirtiéndose en cliente de productos que han terminado por ser mucho más caros y con menos prestaciones que el papel. Hablamos del cazabombardero Eurofighter, del avión de transporte estratégico A-400M, del helicóptero de ataque Tigre y del helicóptero de transporte NH90.

El asunto tiene ramificaciones como la creación de una factoría de Eurocopter en Albacete, cuna del ministro José Bono, por la que España paga un sobreprecio en los helicópteros que compra. Paradójicamente la alternativa menos onerosa para los contribuyentes españoles hubiera sido acudir a la industria de defensa estadounidense. Si España hubiera comprado helicópteros AH-64 Apache, tal como pidieron los militares en su evaluación técnica, se habrían tenido en servicio mucho antes y con plenas capacidades. Habrían estado listos para intervenir en Afganistán y realizar misiones de apoyo a las tropas allí desplegadas.

Es más, la idea de que las fuerzas armadas españolas “han pasado a ser un apéndice de la gran industria militar mundial” da a entender que el Ministerio de Defensa se comporta como un niño rico que compra de todo por capricho. Cuando la cruda realidad es que desde el fin de la Guerra Fría primero y luego tras el fin del Servicio Militar Obligatorio se han hecho sucesivos planes de recorte donde a los militares se les prometió unas fuerzas armadas “más pequeñas pero más capaces”. Los recortes han afectado a tierra, mar y aire. Han sido especialmente duros tras el comienzo de la crisis. Y eso ha llevado a los sucesivos gobiernos a usar triquiñuelas como el financiar programas militares con créditos del Ministerio de Industria. Ese ese el origen de la dichosa deuda. España es el tercer país que menos gasta en defensa en relación a su PIB dentro de la OTAN, sólo superada por Luxemburgo y Lituania. Pero tras los sucesos de Ucrania, Lituania ha decidido gastar más.

Seguimos con la industria de defensa, que según el profesor Torres López se dedica a “a desarrollar o producir tecnologías para guerras que los propios industriales van promoviendo con el único fin de justificar y rentabilizar sus inversiones, o fabricando armas para vender al mejor postor, aunque eso se haga a dictaduras que aniquilan los derechos humanos de la manera más vergonzosa e inhumana”. Merece la pena detenerse en esto, aunque no trate de España. Es muy socorrido hablar de que la industria de defensa se beneficia de las muchas guerras que hay en el mundo. Pero si uno repasa cifras de negocio y destino de los contratos, encontrará que los contratos más jugosos los firman países como Australia, India, Singapur, Corea del Sur, Emiratos Árabes Unidos, Pakistán, etc. Se trata de la venta de aviones de combate, sistemas de radar, fragatas, etc. en contratos multimillonarios y que probablemente nunca se lleguen a usar. Mientras tanto, la gente mata y muere en conflictos olvidados en lugares como Sudán del Sur o República Democrática del Congo con balas fabricadas en China, Bielorrusia, Corea del Norte e Irán. Pero de ese tráfico de armas, nadie habla. (Véase este informe sobre las balas iraníes que han aparecido en África).

Regresamos al hilo principal del artículo, donde tras hacer este diagnóstico de que las fuerzas armadas españoles sirven al Imperio yanki y a la gran industria de defensa mundial, Torres López pide que ejerzan “una función positiva en defensa de las personas, de la democracia y de la paz”  y “la función que la mayoría de los españoles deseen y no la que le impongan los poderes económicos y financieros o cualquier potencia extranjera”. Sería muy interesante hacer una encuestra entre los militares españoles sobre la naturaleza de las misiones que están desempeñando. También sería interesante hacerlo entre la población no militar. Porque me parece que el profesor Torres López está pidiendo una solución a un problema que nadie ha visto.Y sobre todo lanza la piedra y esconde la mano sin entrar en detalles sobre qué cambios propone para las fuerzas armadas.

Los planes de adquisición del Ministerio de Defensa están plagados de problemas, entre ellos sobrecostes y criterios discutibles. Falta debate público sobre las fuerzas armadas en España, de la misma manera que se debate sobre sanidad y educación. Pero no tiene nada ello que ver con unas fuerzas armadas que no están al servicio de la Constitución y del pueblo español.

Lo que me llama la atención es el uso de la idea de que esto o lo otro tiene que estar “al servicio del pueblo”.  Es un cantinela que ya he escuchado antes. Como argumento es impecable. ¿Quién no quiere que las fuerzas armadas estén al servicio de todos los españoles? ¿Quién no quiere que las fuerzas armas estén al servicio de la Constitución? Pero quienes emplean estos argumentos siempre aspiran a algún tipo de injerencia en terrenos muy delicados para la democracia, como la justicia, los medios de comunicación y ahora las fuerzas armadas. Y ya sabemos dónde terminan.

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Los aspectos militares de “Margen Protector” (II)

Desde el 17 de julio, día del derribo del vuelo MH17 de Malaysia Airlines en Ucrania oriental y comienzo de la fase terrestre de la operación militar israelí “Margen Protector”, se han disparado las visitas a este blog y el número de seguidores de mi perfil de Twitter se ha multiplicado por dos.

Muchos recomendaron las cosas que he escrito para “entender lo que está pasando en Gaza” y siento una sensación extraña. Yo me limité a contar mis objeciones a artículos de opinión sobre el conflicto palestino-israelí y el sábado pasado mostré unos ejemplos de cómo el desconocimiento de asuntos militares había llevado a periodistas españoles a dar noticias erróneas. Nunca he pensado que mi blog sería suficiente para que cualquier persona se informe de la situación en la Franja de Gaza estos días. Creo que me he limitado a tratar un aspecto del conflicto. Y mi intención es terminar de ofrecer otra mirada sobre lo que ha pasado.

En la primera parte hablé de los cohetes lanzados por los grupos armados palestinos y el sistema de defensa antimisil “Cúpula de Hierro”. Estos días han ido apareciendo más información sobre el lanzamiento de cohetes. Por dos veces, una conexión en directo de periodistas del canal público internacional France 24 coincidió con el lanzamiento cercano de cohetes contra Israel.

En el segundo caso se trató de una emisión en directo del canal en árabe de France 24.

Lo mismo le sucedió a una reportera de Al Jazeera English en lo que parece un tiempo muerto.

También tenemos el testimonio de Aishi Zidan, reportera para el diario finlandés Helsingin Sanomat que informó sobre el lanzamiento de cohetes palestinos desde el aparcamiento del hospital de Al Shifa, el más importante de la Franja de Gaza. Aishi Zidan pidió luego que sus palabras no se sacaran de contexto como “arma de propaganda” y “excusa para convertir en blanco a los civiles”.

El reportero del canal en inglés de France 24, Gallagher Fenwick, mostró posteriormente una lanzadera de cohetes a 50 metros del hotel donde se alojan la mayoría de los periodistas extranjeros y cerca a su vez de un edificio de la ONU.

Sreenivasan Jain, periodista de New Delhi TV (NDTV), tuvo la oportunidad de mostrar cómo un grupo de palestinos ensamblaban una lanzadera de cohetes frente al hotel bajo un toldo azul.

En su explicación del asunto el periodista Sreenivasan Jain cuenta cómo los cohetes fueron luego lanzados poco antes del comienzo del alto el fuego y que difundió las imágenes una vez salió de Gaza. Lo interesante es pensar que hubo varios periodistas que estuvieron cerca de un lugar donde estaban montando una lanzadera de cohetes y no se les ocurriera filmarla. Supongo que corrían un riesgo al hacerlo. También cabe preguntarse si los palestinos que lanzaron el cohete buscaban que una respuesta israelí contra el disparo, por ejemplo un proyectil de artillería o un misil sobre el lugar, alcanzara a un periodista.

En la crónica donde muestra la lanzadera, se ve a Gallagher Fenwick expresarse en términos bastante enérgicos. Mi impresión personal es que el episodio anterior le dejó bastante molesto. ¿Eso le llevó a mostrar lo que ningún periodista había mostado antes? ¿O fue una casualidad? Tanto él como Sreenivasan Jain mencionan que están mostrando la prueba de una acusación lanzada repetidamente por Israel, de que los grupos armados palestinos lanzan sus ataques con cohetes desde lugares rodeados de edificios. La oficina de prensa de las Fuerzas de Defensa de Israel mostró al respecto una recopilación de vídeos, probablemente captados por drones, de cohetes palestinos disparados en áreas pobladas.

De nuevo, en el siguiente vídeo vemos un ejemplo ofrecido por la oficina de prensa de las Fuerzas de Defensa de Israel de una lanzadera de cohetes instalada al lado de una vivienda. El vídeo recoge la grabación de la cámara de un misil de largo alcance  disparado por la marina israelí. Con toda probabilidad un misil Tammuz.

Patrullera Clase Shaldag de la armada israelí disparando un misil Spike

Patrullera Clase Shaldag de la armada israelí disparando un misil Spike contra un objetivo en Gaza

En el vídeo anterior apreciamos que la lanzadera está instalada al lado de una casa. Se trata de un montaje fijo accionado con un elevador posiblemente hidráulico. En un vídeo del Movimiento de la Yihad Islámica Palestina se puedea preciar un sistema parecido.

Con toda probabilidad los grupos armados palestinos han estado jugando al gato y al ratón con las Fuerzas de Defensa de Israel, lanzando cohetes desde áreas pobladas con el propósito de que la respuesta israelí provoque víctimas civiles. La respuesta más rápida suele ser fuego de artillería, tras localizar el punto de despegue del cohete mediante radares de localización de artillería. Los proyectiles de artillería son relativamente baratos y su vuelo hasta el objetivo es rápido. Por contra, su poder de destrucción es alto y puede generar bastantes daños en los alrededores. Por otro lado, tenemos los sistemas guiados como el un misil Tammuz. El daño que producen es limitado y es altamente preciso. El problema es que su tiempo de vuelo al objetivo es largo y sobre todo son carísimos.

En el siguiente vídeo se ve una grabación desde algún medio de observación israelí hecha hace unos años cómo un proyectil israelí alcanza a dos palestinos que dispararon cohetes contra Israel desde la Franja de Gaza. Vemos luego la grabación desde la punta del misil, que se dirige a uno que parece que sujeta un bípode.

Idealmente, la destrucción de objetivos tendría que provocar un daño limitado. Según cifras dadas por la oficina del portavoz de las Fuerzas de Defensa Israelíes más de 3.360 cohetes fueron disparados desde la Franja de Gaza. En esa cuenta, por lo que he visto en otro sitio, incluye también los proyectiles de mortero. Es imposible que Israel haya respondido a todos esos disparos con armas guiadas. Por comparar, el contrato de compra de España a Israel del misil anticarro Spike, del que el Tammuz es una evolución de largo alcance, costó 324 millones de euros e incluía 260 puestos de tiro, 2.600 misiles y sistemas de apoyo.

La conclusion es que la guerra altamente tecnológica y ultralimpia es posible. Pero es terriblemente cara. Sospecho que en los cálculos isralíes no aparece muy arriba el impacto en la opinión pública internacional. Si las reacciones negativas internacionales tras el reciente conflicto tuvieran algún tipo de coste para Israel, el congelamiento de exportaciones de armas españoles no lo será, veríamos un esfuerzo israelí en lograr soluciones tecnológicas que ayudaran a neutralizar lanzaderas de cohete con menos “daños colaterales”.

[Continuará]

¿Armas españolas para Israel?

El gobierno español ha suspendido temporalmente la exportación de material militar y de doble uso a Israel. Un gesto relacionado con el impacto en la población civil palestina de Gaza de la Operación “Margen Protector”. No es habitual en Mariano Rajoy ver esta clase de gestos firmes en política internacional.

Mi colaboración esta semana en Sesión de Control trata la cuestión. Repaso qué exportó España a Israel en 2013 en materia de defensa y cómo resulta que la medida no sólo no afectará en absoluto a Israel sino que puede perjudicar a las fuerzas armadas españolas.

¿Vende España armas a Israel? en Sesión de Control.

¿Tienen obligación los periodistas de entender de asuntos militares?

Hoy el diario barcelonés La Vanguardia mostraba el siguiente pie de foto.

Captura

Lo que lleva ese soldado israelí en la mano es un proyectil de artilleria de 155mm. Algo que no tiene nada que ver con el sistema de misiles “Cúpula de Hierro”.  En la siguiente foto podemos ver una vista más amplia de una pieza de artillería autopropulsada M109 y los proyectiles de 155mm. cerca.

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El caso de La Vanguardia es un pie de foto erróneo que no tiene la más mínima importancia. Pero siempre que señalo este tipo de errores surge el debate si esa es la clase de cosas que un periodista debería saber o no. Sé que los conflictos armados son uno de los muchos fenómenos que se cubren en el área internacional y un periodista no tiene por qué identificar armas. Así que es un error disculpable excepto en esas ocasiones en que los periodistas parecen recrearse en sus crónicas en detalles técnicos y sólo consiguen demostrar su ignorancia. Recuerdo a Ángela Rodicio decir en Bosnia en los 90 en una crónica para TVE “los aviones de la OTAN vuelan alto para evitar los infrarrojos de los radares serbios”. Un disparate. En esa caso su petulancia me parece digna de ser criticada. ¿Pero qué pasa cuando el desconocimiento de lo que se está viendo cambia el sentido de la noticia?

La misma periodista, Ángela Rodicio, hizo una crónica desde Bagdad en 2003 delante de un vehículo blindado destrozado encima del que soldados iraquíes hacían gestos de victoria. Contó cómo aquel blindado estadounidense destruido era la prueba de la feroz resistencia que había opuesto el ejército iraquí a una incursión de una columna blindada estadounidense. Había un problema. Lo que mostraba a sus espaldas era un vehículo de combate de infantería BMP de diseño soviético y que formaba parte de los arsenales del ejército de Saddam Hussein. Se trataba de los restos destruidos en la primera “Thunder Run” de la 3ª División de Infantería, una incursión hecha para tantear las defensas iraquíes en la periferia de Bagdad. La conclusión que sacaron los estadounidenses es que las defensas eran débiles. Al día siguiente lanzaron otra incursión, las defensas iraquíes colapsaron y llegaron al centro de Bagdad, pero los espectadores de TVE que vieron aquella crónica de Ángela Rodicio se fueron a la cama pensando que se avecinaba una batalla larga y cruenta.

El otro día, el 28 de julio, me pasó algo parecido. Vi un rato las noticias de TVE y me encontré una crónica de Yolanda Álvarez desde la Franja de Gaza. Contó cómo un “cohete lanzado por un dron israelí” había impactado en medio de una calle y había provocado una carnicería. La afirmación me pareció extraña porque los drones armados no se emplean para lanzar cohetes (que no tienen sistema de guía), sino que disparan armas de precisión. En el caso israelí, el arma que disparan sus helicópteros y al parecer sus drones, es una versión avanzada del misil Spike conocida como Tammuz. En el siguiente vídeo podemos ver lo que aprecia en su pantalla el operador. Se trata de un disparo real en la Guerra del Líbano de 2006.

Lo que nos enseñó Yolanda Álvarez en aquella crónica no era el punto de impacto de un un misil o de una bomba. Parecía más bien el punto de impacto de un cohete con cabeza explosiva rompedora. Mostró además la fachada de una casa cercana en la que se veían impactos de metralla en el balcón.

Mi conclusión personal es que lo habíamos visto era el lugar donde había caído por error un cohete palestino que por alguna razón se desvió de su trayectoria o tuvo un fallo catastrófico al despegar.

Ese mismo día llegó la confirmación de mi sospecha. El periodista italiano Gabriele Barbati contó, una vez fuera de la Franja de Gaza, que se había tratado de un cohete palestino que falló.

Luego vino la salida de Yolanda Álvarez de la Franja de Gaza y la acusación por parte la Embajada de Israel en España de que actuaba como “correa de transmisión de los mensajes, cifras, imágenes y datos de Hamás”. Falta decir que la acusación ha servido para convertirla en una causa célebre entre los periodistas españoles, con comunicados y hashatags solidarios.

El asunto, me parece, es que informar desde la Franja de Gaza no es muy diferente de hacerlo desde Corea del Norte. Quien entra allí se pone en mano de grupos islamistas que dudo mucho que permitan el periodismo libre. Lo que vemos en los medios es lo que esos grupos permiten que se cuente. Luego queda que cada periodista según su ética profesional nos haga saber las condiciones en las que trabaja. Por ejemplo, Jon Sistiaga en sus crónicas desde Bagdad en 2003 contaba cómo su trabajo estaba sometido a la supervisión del régimen de Saddam Hussein.

Otro día me encontré lo siguiente. La denuncia de en Twitter de que Israel había “bombardeado” la oficina del corresponsal de EFE en Gaza.

#Israel ha bombardeado la oficina del corresponsal de #Efe en #Gaza, según cuenta él mismo.

No faltaron los tweets comentando el hecho con frases como. “El ataque a los medios es deliberado para que no se difunda el genocidio” o “No quieren testigos”. Le comenté a la periodista en cuyo Twitter había leído la noticia que aquello no parecía un lugar donde hubiera caído una bomba. Me contestó que se trataba de un proyectil de mortero. Entonces respondí:

Ahí lo que se ve es el efecto de una onda expansiva de algo que cayó cerca. No hay ni metralla, ni restos carbonizados.

El asunto no pasó de ahí. Me queda la duda de cuánta gente leyó nuestro intercambio. Posiblemente más de una persona se quedó con su primer tweet y la foto, convencidos de que Israel había atacado de forma deliberada la oficina del corresponsal de una agencia de noticias española en la Franja de Gaza.  Y por último, hoy, leí otra denuncia contra Israel de Isabel Pérez, corresponsal española del canal iraní HispánTV y de varios medios españoles en la Franja de Gaza.

La foto muestra varios proyectiles de 120mm. para cañón de carro de combate. A la izquierda se aprecian, inconfundibles, dos proyectiles anticarro APFSDS (Armour-piercing fin-stabilized discarding-sabot). Lo compone un núcleo perforante, generalmente de tungsteno, con aletas y envuelto en una cubierta que se desprende tan pronto sale del cañón. Se emplea contra otros carros de combate. Detrás se ve lo que parece un proyectil con cabeza HE (High Explosive). Y a la derecha, otro proyectil anticarro HEAT (High Explosive Anti Tank), también conocido en español como de “cabeza hueca”. Ninguna es un arma prohibida por las convenciones internacionales y en tres de los casos son armas anticarro, por lo que es altamente improbable que hayan sido empleadas por Israel en “Margen Protector”.

En ningún caso, la foto que Isabel Pérez muestra tiene nada que ver con lo habla. A lo que ella se refiere es al posible uso por parte de Israel de proyectiles antipersonal que usan una especie de flechas metálicas (flechettes) como metralla. Y por otro lado habla de Explosivos de Metal Inerte Denso (DIME en sus siglas en inglés). Por dos veces, en las operaciones israelíes “Plomo Fundido” y “Margen Protector” un activista noruego ha acusado a Israel de usar proyectiles DIME. Se trata de Mads Gilbert, un doctor en cuyo currículum destaca justificar los atentados del 11-S.

Curiosamente tanto en 2009 como en 2014, Mads Gilbert salió en la prensa anunciado haber encontrado pruebas del empleo por parte de Israel de “un nuevo tipo de arma” que presuntamente serían proyectiles DIME. La única fuente en los medios es su testimonio. Que en la segunda ocasión haya anunciado el mismo nuevo descubrimiento parece buscar un titular efectista. Y efectivamente, podemos leer que según Gilbert se trata de armas lanzadas desde drones queal estallar en el suelo desprenden tanta energía que amputan la parte inferior del cuerpo y causan graves quemaduras”. Una descripción para un arma de ciencia ficción que emplea la palabra mágica: “Drones”, aviones sin piloto. Y es que hoy en día, no hay noticia conmovedora sin la aparición de drones, las máquinas que representan el mal absoluto en el siglo XXI. Como en aquella crónica de Yolanda Álvarez, la nueva heroína del periodismo español. 

Y esto, señores, es el periodismo que se hace en España. Q.E.D.